This Great Salvation/The Holiness of God/es

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{{info|La Santidad De Dios}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor.  
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}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor.  
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It hadn’t started out that way. At the time of my conversion three years before, I had been overwhelmed by God’s power to change my life. Meetings pervaded by his presence and remarkable answers to prayer had convinced me of the reality of the Holy Spirit and the love of Jesus Christ. Who else could have so thoroughly overcome the depression and hopelessness that had engulfed me? But as the intensity of those first months gradually subsided into a more consistent faith, something else had crept in. God’s majestic greatness was being eroded by a growing familiarity. It was high time to consider again the holiness of God.  
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Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios.  
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{{LeftInsert|'''Meditate on 1 Chronicles 16:23-36.''' Do you pick up any sense of spiritual drudgery in David’s attitude toward the holiness of God?}}Holiness. The word itself conjures up images of humorless monks in colorless monasteries eating tasteless food and leading joyless lives. Or perhaps long faces, long dresses, and long lists of “don’ts.” But how about ''beauty''? Does the word holiness prompt thoughts of beauty? Probably not. Yet beauty is a quality often associated with God’s holiness. In the Psalms we’re exhorted to worship the Lord “in the beauty of holiness” (Ps 29:2; 96:9 AV). Holiness is said to forever enhance the appearance of God’s temple: “Your statutes stand firm; holiness adorns your house for endless days, O Lord” (Ps 93:5).  
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{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5).  
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In spite of the clear and positive regard the Bible has for holiness, most of us would still equate it with drudgery. At the mere mention of the word our minds move toward what we perceive to be our responsibilities as Christians. But any accurate understanding of holiness must trace its way back to the source of all holiness—God himself. And when we view the holiness of God, we’re not dealing with human responsibility at all but with God’s most attractive and awe-inspiring attribute.  
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A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante.  
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Theologian Stephen Charnock points out that among the various qualities of God, there are some we prefer because of the blessing we immediately gain from them. For instance, we would rather sing of the mercy of the Lord than think about his justice and wrath. We’re more inclined to reflect on a loving Savior than to consider a jealous God. There are some divine attributes, however, that God himself delights in because they so perfectly express his excellence. Holiness is such an attribute.<ref>Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.</ref> Those mysterious heavenly beings, the seraphs and the four living creatures, know that the holiness of God must be underscored. Think of it. They dwell in his presence and have an unobstructed view of reality (while we see through a glass dimly). If any beings were ever “in the know,” they are. And so, over and over, day and night, they never cease crying out, “Holy, holy, holy is the Lord God Almighty” (Is 6:3, Rev 4:8).  
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El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.<ref>Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.</ref> Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8).  
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory.  
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory.  
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=== Religious Superstitions ===
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=== Supersticiones Religiosas ===
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{{LeftInsert|'''Meditate on Matthew 5:17-20.''' Do you think this could explain why the New Testament contains about 90 references to the book of Leviticus?}}Scripture has a great deal to say about holiness. The first book of the Bible, Genesis, outlines man’s ruin. Then Exodus, with its central image of the Passover lamb, shows his recovery. Next comes the book of Leviticus. Ah, Leviticus—that book in which so many aspiring students of the Bible have bogged down in their annual attempt to read through the Bible, never to reappear. Yet this book is crucial to our understanding of holiness. Leviticus also sheds important light on the sacrificial atonement of our Lord Jesus Christ.  
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{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo.  
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{{RightInsert|"It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.<ref>T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).</ref>" - T.C. Hammond}}In the book of Leviticus God shows man how to approach him in worship. The book focuses primarily on the different sacrifices that God required in order for his people to ''get right'' with him, and then the different feasts God ordained so that they could ''stay right'' with him.<ref>Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.</ref> As confusing and irrelevant as this elaborate sacrificial system may appear to us today, God instituted it in order to instruct his people in the profound truth that ''he is holy''.
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{{RightInsert|"It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous<ref>T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).</ref>."<br> '''- T.C. Hammond'''}}En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera ''estar bien ''ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran ''permanecer bien'' ante El.<ref>Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.</ref> 2 Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que ''él es santo.''  
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The word holiness implies a separation from all that is impure.<ref>Ibid., p. 58.</ref> God is different from us. He is ''other'' than we are. Though this may seem elementary, it needs to be stated because of current notions about “New Age” powers within us and a supposed inherent divinity of mankind.  
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La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.<ref>Ibid., p. 58.</ref> Dios es diferente de nosotros. El ''no es ''como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad.  
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In Scripture, the ordinary things that God touches become extraordinary. For example, because it was the place of divine revelation, the area surrounding the burning bush was marked out as holy ground and it became appropriate for Moses to remove his sandals out of reverence for God. Or consider the utensils used in the service of the tabernacle and the temple. They weren’t ordinary either. They were holy. So also were holy assemblies, holy altars, holy anointing oil, and holy days.  
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En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos.  
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What made them holy? A holy God. God selected common things and made them special by setting them apart for holy purposes, specifically to communicate to his people that ''he'' is holy.  
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¿Qué los hacía santos? Un Dios santo. Dios eligió cosas comunes y las hizo especiales al separarlas para propósitos santos, específicamente para comunicar a su pueblo el hecho de que ''el'' es santo.  
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{{LeftInsert|'''For Further Study:'''<br> The Pharisees carried religious superstition to the extreme, as seen in Matthew 23:16-22. Did Jesus commend their
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{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Los fariseos llevaron la superstición religiosa hasta el extremo, como se ve en Mateo 23:16-22. ¿Elogió Jesús su comportamiento?}}Desafortunadamente, muchas personas no ven este punto y terminan en la superstición religiosa. Una vez recibí una llamada tarde por la noche de una anciana pidiéndome que me reuniera con ella para orar. Ella insistió que no podía esperar y que debíamos encontrarnos en “la casa de Dios”. Yo le sugerí que, considerando la hora, un lugar público sería más apropiado que el edificio vacío de la iglesia, pero ella siguió insistiendo en que nos reuniéramos en “la casa de Dios”. Esta estimada señora había caído en el error de atribuir a un lugar cierta cualidad especial que sólo pertenece a Dios. Ella no se daba cuenta de que en esta era del Nuevo Testamento ningún lugar es santo en sí–ni siquiera la “Tierra Santa”.  
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behavior?}}Unfortunately, many people miss this point badly and end up in religious superstition. I once received a latenight call from an elderly lady requesting that I meet her for prayer. She insisted that it couldn’t wait and that we must meet at “the house of God.” I suggested that, considering the hour, a public place might be more appropriate than an empty church building, but she kept insisting that we meet at “the house of God.” This dear lady had fallen into the error of ascribing to a place a certain special quality that belongs to God alone. She did not realize that in this New Testament era, no place is inherently holy—not even the “Holy Land.
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The prophet Jeremiah, aware of a similar attitude among his people, wrote, “Do not trust in deceptive words and say, ‘This is the temple of the Lord, the temple of the Lord, the temple of the Lord!’” (Jer 7:4). Despite their rev-erence for the temple’s physical structure, the Israelites who kept repeating “The temple of the Lord” regrettably had hearts far removed from the Lord of the temple.  
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El profeta Jeremías, consciente de una actitud similar en su pueblo, escribió: “No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” (Jer. 7:4). A pesar de su reverencia hacia la estructura física del templo, los israelitas que seguían repitiendo “El templo del Señor” lamentablemente tenían el corazón muy lejos del Señor del templo.  
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{{RightInsert|The Bible passages below demonstrate three cases where reverence for a religious artifact, ritual, or building damaged the people’s relationship with
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{{RightInsert|<big>1</big> Los siguientes pasajes bíblicos demuestran tres casos en los que la reverencia hacia algún artefacto, rito o edificio religioso dañó la relación del pueblo con Dios. Debajo de cada referencia, resume brevemente el problema.
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God. In the space below each reference, briefly summarize the problem.
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* Numbers 21:6-9; 2 Kings 18:1-4
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• Números 21:6-9; 2 Reyes 18:1-4
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* Luke 13:10-16
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• Lucas 13:10-16
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• Marcos 13:1-2; Mateo 26:59-62; Mateo 12:3-6}}Yo veo que sucede lo mismo cuando las parejas que no son salvas y no tienen ningún interés en seguir a Jesucristo, consideran absolutamente esencial casarse en una iglesia. ¿Qué más puede ser esto sino una superstición de que de alguna manera su matrimonio será bendecido si tiene lugar en un edificio “santo”? El dar indebido énfasis a los edificios o a las ceremonias o a los artefactos religiosos no hace nada para rendir honor y respeto a Dios.
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* Mark 13:1-2; Matthew 26:59-62; Matthew 12:3-6
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Dios, en las Escrituras, sí apartó ciertas cosas para uso especial, pero tenía un propósito en hacerlo–enseñarnos que él es santo y que se le debe tener respeto. Así que, por esta razón usar cosas santas de una manera profana o común era ofensivo a Dios.
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{{LeftInsert|'''Medita en 1 Samuel 6:19-20. '''¿Es tu admiración a Dios igual a la que experimentaron los hombres de Bet Semes?}}El quinto capítulo de Daniel cuenta la conocida historia de la escritura en la pared, cuando Dios inscribió su juicio divino contra el rey de Babilonia. ¿Qué provocó su ira? Belsasar había profanado lo que Dios había declarado santo, como cuenta Daniel: “Le llevaron las copas, y en ellas bebieron el rey y sus nobles, junto con sus esposas y concubinas. Ya borrachos, se deshacían en alabanzas a los dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra” (Dn. 5:3-4).
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}}I see the same thing happen when unsaved couples who have no interest in following Jesus Christ nevertheless consider it absolutely essential that they be married in a church building. What else can this be but a superstitious feeling that somehow their marriage will be blessed if it takes place in a “holy” building? Putting undue emphasis on buildings or ceremonies or religious artifacts does nothing to show honor and respect for God.  
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Cuando Daniel fue llamado para descifrar la misteriosa escritura, tomó la oportunidad para reprender rotundamente al rey. Sus palabras finales resumen el pecado de Belsasar: “No ha honrado al Dios en cuyas manos se hallan la vida y las acciones de Su Majestad” (Dn. 5:23).  
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God, in Scripture, did set apart certain things for special use, but he had a point in doing so—to teach us that ''he'' is holy and must be held in respect. For this reason, then, to use holy things in a profane or common manner was offensive to God.  
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La falta de Belsasar al no honrar las cosas de Dios equivalía a la falta de no dar honra a Dios; su blasfemia le costó la vida. Incidentes como este se encuentran por toda la Biblia para advertir sobre lo que puede suceder cuando alguien decide tener en poco las cosas de Dios. Ya sea inmediatamente o al final de los tiempos, el juicio por los pecados contra la santidad de Dios será llevado a cabo.  
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{{LeftInsert|'''Meditate on 1 Samuel 6:19-20.''' Does your awe of God match that the men of Beth Shemesh experienced?}}The fifth chapter of Daniel recounts the familiar story of the handwriting on the wall, when God inscribed his divine judgment against the king of Babylon. What prompted his wrath? Belshazzar had profaned what God declared holy, as Daniel recounts: “So they brought in the gold goblets that had been taken from the temple of God in Jerusalem, and the king and his nobles, his wives and his concubines drank from them. As they drank the wine, they praised the gods of gold and silver, of bronze, iron, wood and stone” (Da 5:3-4).
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=== El “Factor de la Desintegración”  ===
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When Daniel was called in to decipher the mysterious writing, he took the opportunity to roundly rebuke the king. His final words summed up Belshazzar’s sin: “You did not honor the God who holds in his hand your life and all your ways” (Da 5:23).  
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Dios es muy diferente a nosotros. Aunque fuimos creados a su imagen, sus pensamientos y sus caminos sobrepasan de tal manera a los nuestros que Isaías los compara a la distancia entre los cielos y la tierra (Is. 55:8-9). Esto no podría estar más claro que cuando se refiere a su excelencia moral. Como lo expresó el profeta Habacuc: “Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento” (Hab. 1:13).  
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Belshazzar’s failure to honor the things of God amounted to a failure to honor God; his blasphemy cost him his life. Incidents like this are sprinkled throughout the Bible to warn of what can happen when someone decides to play fast and loose with the things of God. Whether immediately or at the end of the age, judgment will be enacted for sins against God’s holiness.  
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{{RightInsert|“¡Cuán lentos somos para creer en Dios como Dios, soberano, que todo lo ve y es todopoderoso! ¡Cómo menospreciamos la majestad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo! Lo que necesitamos es ‘esperar en Jehová’ meditando en su majestad, hasta que nuestra fortaleza sea renovada al ser escritas estas cosas en nuestro corazón<ref>J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.</ref>."<br> '''- J.I. Packer'''}}La pureza absoluta de Dios va más allá de la simple ausencia del pecado. Es una expresión positiva de su bondad, no sólo de la ausencia del pecado. Todos hemos conocido a personas cuyo carácter resplandece mucho más que el nuestro hasta el punto de hacernos sentir pequeños y manchados a comparación. Tengo un amigo que, antes de afeitarse la barba parecía una combinación de Abraham Lincoln y Jesús (al menos como lo representan en las ilustraciones contemporáneas). Su parecido no es sólo en la apariencia física. Su bondad y su sabiduría apacible son verdaderamente excepcionales. Aunque lo angustiaría saber esto, estar cerca de él me hace pensar en mi propio egoísmo. Si las comparaciones humanas pueden hacernos sentir tan bajos, ¡imagínate la incomodidad que sentiríamos ante la presencia de un Dios santo!
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=== The “Disintegration Factor”  ===
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{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Si deseas una nueva revelación del poder soberano de Dios y su santidad, haz este estudio abreviado de la palabra “temblar”–Éxodo 15:13-16; Job 9:4-6; Salmos 99:1-3; Isaías 64:1-4; Jeremías 23:9; Ezequiel 38:20-23; Joel 3:16; Habacuc 3:6.}}Esto es exactamente lo que le sucedió a Pedro. Jesús asombró a Pedro un día cuando le dio una pesca milagrosa. Pero en vez de regocijarse por la gran pesca, todo lo que Pedro pudo ver fue su propia pecaminosidad. Al estar frente a la santidad de Jesús, Pedro se vio a sí mismo como en realidad era, y esa realidad era devastadora. “Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8).
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God is so different from us. Though we’re created in his image, his thoughts and his ways are so far beyond ours that Isaiah likens it to the distance between the heavens and the earth (Isa. 55: 8, 9). Perhaps this is nowhere clearer than in regard to his moral excellence. As the prophet Habakkuk expressed it, “Your eyes are too pure to look on evil; you cannot tolerate wrong” (Hab 1:13).  
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No pasó mucho tiempo antes de que Pedro perdiera vista de la santidad del Señor, como vemos cuatro capítulos después en el monte de la transfiguración. Este sublime incidente reveló la visita de dos de las personas más renombradas del pasado de Israel, Moisés y Elías. Además de eso, un Jesús transfigurado resplandeció como relámpago. Sin embargo Pedro, en vez de caer postrado ante el Señor como lo había hecho anteriormente, parecía indiferente a lo que estaba sucediendo.  
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{{RightInsert|"How slow we are to believe in God as God, sovereign, all-seeing and almighty! How little we make of the majesty of our Lord and Saviour Jesus Christ! The need for us is to ‘wait upon the Lord’ in meditations of his majesty, till we find our strength renewed through the writing of these things upon our hearts.<ref>J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.</ref>" - J.I. Packer}}God’s absolute purity goes beyond mere sinlessness. It is a positive expression of his goodness, not just the absence of sin. We’ve all met people whose character shines so much brighter than our own that we feel small and stained by comparison. I have a friend who, before he shaved off his beard, looked like a combination of Abraham Lincoln and Jesus (as depicted in contemporary illustrations, that is). The similarity isn’t merely in physical appearance, either. His kindness and gentle wisdom are truly exceptional. Though it would distress him to know this, being around him reminds me of my own selfishness. If human comparisons can make us feel that low, imagine the discomfort we would feel in the presence of a holy God!
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{{RightInsert|<big>2</big> Lee la descripción que hace Juan de Jesucristo en Apocalipsis 1:10-16. ¿Qué detalles encuentras más vívidos?
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{{LeftInsert|'''For Further Study:'''<br> If you want fresh revelation of God’s sovereign power and holiness, try this abbreviated word study of “tremble”—Exodus 15:13-16; Job 9:4-6; Psalms 99:1-3; Isaiah 64:1-4; Jeremiah 23:9; Ezekiel 38:20-23; Joel 3:16; Habakkuk 3:6.}}This is exactly what happened to Peter. Jesus amazed Peter one day by providing a miraculous catch of fish. But instead of rejoicing in the haul, all Peter could see was his own sinfulness. When confronted with the holiness of Jesus, Peter saw himself as he really was, and the reality of it was devastating. “Simon Peter…fell at Jesus’ knees and said, ‘Go away from me, Lord; I am a sinful man!’” (Lk 5:8).
 
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It didn’t take Peter long to lose sight of the Lord’s holiness, as we see four chapters later on the mount of transfiguration. This sublime incident featured a visit from two of the most celebrated persons of Israel’s past, Moses and Elijah. To top it off, a transfigured Jesus became as bright as lightning. Yet Peter, instead of falling before the Lord as he had done previously, seemed oblivious to what was taking place. {{RightInsert|Read John’s description of Jesus
 
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Christ in Revelation 1:10-16. What
 
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details strike you most vividly?
 
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}}Se puso hablador y sugirió que quizás podían construir albergues temporales para todos. Fue entonces que Dios el Padre personalmente intervino. “[Pedro] Estaba hablando todavía cuando apareció una nube que los envolvió, de modo que se asustaron. Entonces salió de la nube una voz que dijo: ‘Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo’” (Lc. 9:34-35). Esto parece haber tenido un efecto en Pedro y los otros que los puso sobrios, pues como indica Mateo: “Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados” (Mt. 17:6).
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{{LeftInsert|“Cuando el juicio divino [de Dios] cayó sobre Nadab o Uzías, la reacción fue una de conmoción e indignación. Hemos llegado a esperar que Dios sea misericordioso. Después de eso el próximo paso es fácil: Lo exigimos. Cuando no llega pronto, nuestra primera reacción es enojarnos contra Dios, junto con la protesta: “No es justo”. Pronto olvidamos que con nuestro primer pecado hemos renunciado a todos los derechos del don de la vida. El hecho que respiro esta mañana es un acto de misericordia divina. Dios no me debe nada a mí. Yo le debo todo a El<ref>R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.</ref>."<br> '''- R.C. Sproul'''}}El profeta Isaías tuvo una experiencia dramática que lo marcó para siempre. Tuvo una visión del “Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo” (Is. 6:1). En esta visión, seres angelicales declaraban la asombrosa santidad de Dios. “Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo” (v. 4). Totalmente deshecho por la maravillosa demostración, Isaías respondió de la única forma apropiada: “¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!” (v. 5).
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}}He became chatty and suggested that maybe they could make some temporary shelters for everyone. That’s when God the Father intervened personally. “While [Peter] was speaking, a cloud appeared and enveloped them, and they were afraid as they entered the cloud. A voice came from the cloud, saying, ‘This is my Son, whom I have chosen; listen to him’” (Lk 9:34-35). This seems to have had a sobering effect on Peter and the others, for as Matthew points out, “When the disciples heard this, they fell face down to the ground, terrified” (Mt 17:6).  
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{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los siguientes pasajes revelan encuentros con ángeles–Números 22:21-31; Jueces 6:20-23; Mateo 28:2-4; Lucas 2:8-10.}}Algunos han llamado la experiencia de Isaías el “factor de la desintegración”. R.C. Sproul escribe: “Por primera vez en su vida Isaías comprendió de verdad quién era Dios. Al mismo instante, por primera vez Isaías comprendió de verdad quién era Isaías”.<ref>Ibid., pp. 45–46.</ref> Si la palabra “íntegro” quiere decir entero, desintegración quiere decir ser dividido en partes. La mayoría de nosotros estamos tratando de “ordenar” nuestras vidas. Y aunque nos estemos desmoronando, por lo menos podríamos parecer estar “enteros”. Entonces, es muy inquietante estar en la presencia de Dios y deshacerse por completo al descubrir la profundidad de nuestra propia pecaminosidad.  
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{{LeftInsert|"When [God’s] divine judgment fell on Nadab or Uzzah, the response was shock and outrage. We have come to expect God to be merciful. From there the next step is easy: we demand it. When it is not forthcoming, our first response is anger against God, coupled with the protest: “It isn’t fair.” We soon forget that with our first sin we have forfeited all rights to the gift of life. That I am drawing breath this morning is an act of divine mercy. God owes me nothing. I owe him everything.<ref>R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.</ref>" -R.C. Sproul}}The prophet Isaiah had a dramatic experience which marked him forever. He saw a vision of the Lord “seated on a throne, high and exalted, and the train of his robe filled the temple” (Is 6:1). In this vision angelic beings were declaring the overwhelming holiness of God. “At the sound of their voices the doorposts and thresholds shook and the temple was filled with smoke” (v.4). Utterly undone by the awesome display, Isaiah responded in the only appropriate way: “Woe to me! I am ruined! For I am a man of unclean lips, and I live among a people of unclean lips, and my eyes have seen the King, the Lord Almighty” (v.5).
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=== Cómo Acercarnos a un Dios Santo  ===
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{{RightInsert|'''For Further Study:'''<br>The following passages reveal angelic encounters—Numbers 22:21-31; Judges 6:20-23; Matthew 28:2-4; Luke 2:8-10.}}Some have called Isaiah’s experience the “disintegration factor.” R.C. Sproul writes, “For the first time in his life Isaiah really understood who God was. At the same instant, for the first time Isaiah really understood who Isaiah was.”<ref>Ibid., pp. 45–46.</ref> If the word “integrity” means wholeness (an integer is a whole number), disintegration means to be broken into pieces. Most of us are trying so hard to get our lives “together.” And even if we’re falling apart, we’d at least like to appear to be “together.” How distressing, then, to be in the presence of God and fall completely apart as we discover the depth of our own sinfulness.  
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Al principio, la consciencia de la pecaminosidad produce en la persona una aversión hacia Dios. En casi todos los relatos bíblicos de visitas angelicales, los individuos caen aterrorizados.  
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=== Approaching a Holy God  ===
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{{LeftInsert|“Dios es el único consuelo, El también es el terror supremo: Lo que más necesitamos y de lo que más queremos escondernos. . . Algunas personas hablan como si encontrarse con la mirada de la bondad absoluta sería algo divertido. Necesitan volver a pensarlo. Todavía están sólo jugando con la religión<Ref>C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.</Ref>."<br> '''- C.S. Lewis'''}}¿Cuánto más los que ven a Dios en su impresionante santidad? Los israelitas que se pararon ante el Monte Sinaí mientras éste temblaba con la santa presencia de Dios, le rogaron a Moisés que fuera su intermediario, su mediador. Moisés les recordó esto:
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The awareness of one’s sinfulness initially produces an aversion to God. In almost every biblical account of angelic visitations, the individuals fall down in abject fear. {{LeftInsert|"God is the only comfort, he is also the supreme terror: the thing we most need and the thing we most want to hide from...Some people talk as if meeting the gaze of absolute goodness would be fun. They need to think again. They are still only playing with religion.<Ref>C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.</Ref>" - C.S. Lewis}}How much more those who see God in his awesome holiness? The Israelites who stood before Mount Sinai as it quaked with the holy presence of God begged Moses to be their intermediary, their go-between. Moses reminds them of this:
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Cuando ustedes oyeron la voz que salía de la oscuridad, mientras la montaña ardía en llamas, todos los jefes de sus tribus y sus ancianos vinieron a mí y me dijeron: “El Señor nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su majestad, y hemos oído su voz que salía del fuego. Hoy hemos visto que un simple mortal puede seguir con vida aunque Dios hable con él. Pero, ¿por qué tenemos que morir? Este gran fuego nos consumirá, y moriremos, si seguimos oyendo la voz del SEÑOR nuestro Dios. Pues ¿qué mortal ha oído jamás la voz del Dios viviente hablarle desde el fuego, como la hemos oído nosotros, y ha vivido para contarlo? Acércate tú al SEÑOR nuestro Dios, y escucha todo lo que él te diga. Repítenos luego todo lo que te comunique, y nosotros escucharemos y obedeceremos” (Dt. 5:23-27).  
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:When you heard the voice out of the darkness, while the mountain was ablaze with fire, all the leading men of your tribes and your elders came to me. And you said, “The Lord our God has shown us his glory and his majesty, and we have heard his voice from the fire. Today we have seen that a man can live even if God speaks with him. But now, why should we die? This great fire will consume us, and we will die if we hear the voice of the Lord our God any longer. For what mortal man has ever heard the voice of the living God speaking out of fire, as we have, and survived? Go near and listen to all that the Lord our God says. Then tell us whatever the Lord our God tells you. We will listen and obey” (Dt 5:23-27).
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{{RightInsert|En Las Crónicas de Narnia, el autor C.S. Lewis usa al noble león Aslan para representar a Jesús. En un punto un personaje dice de Aslan: “No es como si fuera un león domado”.<ref>C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.</ref> ¿Puedes pensar en cualquier ejemplo de la Biblia o de tu propia interacción con Dios que demuestra que El no está “domado”?
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{{RightInsert|In The Chronicles of Narnia, author C.S. Lewis uses the noble lion Aslan to portray Jesus. At one point a character says of Aslan, “It’s not as if he were a tame lion.”<ref>C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.</ref> Can you think of any examples from the Bible or your own interaction with God that show he isn’t “tame”?
 
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}}Una vez oí a John Wimber referirse a las personas que no quieren tener una relación con Dios porque lo consideran algo muy peligroso. Prefieren una relación con el cristianismo o con la iglesia. Aunque este es sin duda el caso de algunos, el verdadero cristiano tiene el deseo de ser santo. El sabe que sólo los puros de corazón verán a Dios (Mt. 5:8), y añora esa pureza que le permitirá contemplar a su Señor. Para el cristiano que está madurando, una consciencia de la santidad de Dios le da seguridad del amor de Dios. Se da cuenta de que a pesar de la santidad de Dios y de su propia pecaminosidad, el Señor es paciente con él. El se merece juicio, pero en vez de eso recibe misericordias que son nuevas cada mañana.
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}}I once heard John Wimber refer to people who do not want a relationship with God because they consider it too dangerous. They would prefer a relationship with Christianity or with the church. While this is undoubtedly the case with some, a true Christian has the desire to be holy. He knows that only the pure in heart shall see God (Mt 5:8), and he longs for that purity that will enable him to behold his Lord. For the maturing Christian, an awareness of God’s holiness reassures him of God’s love. He realizes that in spite of God’s holiness and his own sinfulness, the Lord is long-suffering toward him. He deserves judgment but instead receives mercies which are new every morning.  
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Verdaderamente podríamos considerar nuestros intentos de vivir la vida cristiana como algo débil, pero si tenemos un deseo de santidad podemos recibir ánimo. Dios es el que pone ese deseo y es El el que lo hará realidad. Pero ¿cómo? ¿Cómo cumpliremos con el mandamiento aparentemente imposible de Dios, “Sean santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16)? ¿Cómo podemos acercarnos “Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, al único inmortal, ''que vive en luz inaccesible, ''a quien nadie ha visto ni puede ver, a él sea el honor y el poder eternamente. Amén” (1 Ti. 6:15,16, énfasis nuestro)?
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We may consider our attempts to live the Christian life to be feeble indeed, but if we have a desire for holiness we can take heart. God is the One who put that desire there and he is certain to bring it to pass. But how? How will we fulfill God’s seemingly impossible command, “Be holy, because I am holy” (1Pe 1:16)? How can we approach “the blessed and only Ruler, the King of kings and Lord of lords, who alone is immortal and ''who lives in unapproachable light'', whom no one has seen or can see” (1Ti 6:15-16, emphasis added)?
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{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-23. '''¿Cómo ha escrito de nuevo nuestro Sumo Sacerdote la ley sobre entrar en el lugar santísimo?}}Debemos acercarnos con reverencia, como se demuestra vívidamente a través del ministerio de los sacerdotes del Antiguo Testamento. Para que el sacerdote se pudiera acercar a Dios, tenía que observar regulaciones estrictamente prescritas. No podía entrar al lugar santísimo según su propia voluntad. El sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo sólo un día al año en el Día de la Expiación. Primero tenía que ofrecer un sacrificio para sí mismo, la sangre le servía como recordatorio de su pecaminosidad y de la santidad de Dios. Luego tenía que llevar vestiduras especiales. En las orlas del manto se alternaban granadas y campanillas de oro que sonarían para comprobar que todavía estaba vivo, que no había muerto ante la santidad de Dios. Según la tradición, se ataba al sacerdote una cuerda para que los otros sacerdotes lo sacaran sin tener que entrar, en caso que muriera ante la presencia de Dios.
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{{LeftInsert|'''Meditate on Hebrews 10:19-23.''' How has our High Priest rewritten the law about entering the Most Holy Place?}}We must approach with reverence, as is strikingly displayed through the ministry of the Old Testament priest. In order for the priest to approach God, there were closely prescribed regulations. One could not go into the Holy of Holies anytime he wished. The high priest entered the most holy place just one day each year on the Day of Atonement. He first had to offer a sacrifice for himself, the blood serving as a reminder to him of his sinfulness and God’s holiness. Then he had to dress in special garments. On the hem of his robe were alternating pomegranates and bells which would jingle to give evidence that he was still alive, that he had not been slain by the holiness of God. According to tradition, a length of rope was tied to the priest so that if he died in God’s presence the other priests could pull him out without having to go in themselves.  
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{{RightInsert|“Oh pecador, ¿puedes dar una razón por la que, desde que te levantaste de la cama esta mañana, Dios no te ha fulminado?<ref>Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”</ref>."<br> '''- Jonathan Edwards'''}}Estas elaboradas precauciones eran una advertencia clara: No tengan en poco la santidad de Dios. Los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, aprendieron esa lección duramente. Cuando estos sacerdotes probaron una nueva manera de quemar el incienso ante Jehová, “salió de la presencia del SEÑOR un fuego que los consumió, y murieron ante él” (Lv. 10:2). (No es necesario decir que fue la última vez que hicieron algo novedoso.) En la sobriedad de ese momento Moisés le recordó a Aarón las palabras del Señor: “De esto hablaba el SEÑOR cuando dijo: ‘Entre los que se acercan a mí manifestaré mi santidad, y ante todo el pueblo manifestaré mi gloria’” (Lv. 10:3). Ningún pasaje refleja mejor la revelación central del Antiguo Testamento que el resumen que hace Salomón: “El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento” (Pr. 1:7).  
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{{RightInsert|"O sinner, can you give any reason why, since you have risen from your bed this morning, God has not stricken you dead?<ref>Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”</ref>" - Jonathan Edwards}}These elaborate precautions were a clear warning: Don’t trifle with the holiness of God. Aaron’s sons Nadab and Abihu learned that lesson the hard way. When these priests tried a new way of burning incense before the Lord, “fire came out from the presence of the Lord and consumed them, and they died before the Lord” (Lev 10:2). (Needless to say, it was the last time they did anything novel.) In the soberness of that moment, Moses reminded Aaron of the Lord’s words: “Among those who approach me I will show myself holy; in the sight of all the people I will be honored” (Lev 10:4). No passage better reflects the Old Testament’s central revelation, as summed up by Solomon: “The fear of the Lord is the beginning of knowledge” (Pr 1:7).  
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La reverencia es esencial, pero nunca llegaríamos ni cerca de la santa presencia de Dios si no fuera por nuestro mediador, Jesucristo mismo. Un mediador es uno que cierra la brecha entre dos grupos opuestos. Nuestro pecado nos ha alejado de Dios y lo ha enojado. Pero no lo ha hecho dejar de amarnos. Su santidad de ninguna manera implica poca disposición de su parte para recibirnos. Al contrario, El tomó la iniciativa al mandar a su Hijo para quitar nuestro pecado, para que en Cristo pudiéramos llegar ante su presencia y gozar de El para siempre. Pablo explicó a los corintios: “En Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo” (2 Co. 5:19). Jesucristo, como nuestro mediador, sufrió la paga de nuestra desobediencia para poder hacer posible la reconciliación. Pero la salvación era el deseo colectivo y el esfuerzo cooperativo del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.  
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Reverence is essential, but we would never get anywhere near the holy presence of God if it weren’t for our mediator, Christ Jesus himself. A mediator is one who bridges the gap between two opposing parties. Our sin has alienated and angered God. Yet it hasn’t stopped him from loving us. His holiness in no way implies a reluctance on initiative in sending his Son to put away our sins so that in Christ we might come into his presence and enjoy him forever. As Paul explained to the Corinthians, “God was reconciling the world to himself in Christ” (2Co 5:19). Jesus Christ, as our mediator, suffered the penalty for our disobedience in order to make reconciliation possible. But salvation was the collective desire and cooperative effort of the Father, Son, and Holy Spirit.  
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{{LeftInsert|“La santidad de Dios nos enseña que hay sólo una manera de tratar con el pecado -radical, seria, dolorosa y constantemente. Si no vives así, no vives ante la presencia del Santo de Israel<ref>Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.</ref>."<br> '''- Sinclair Ferguson'''}}Permíteme ofrecer un último pensamiento sobre el sacerdocio del Antiguo Testamento. Era responsabilidad del sacerdote mediar entre Dios y el pueblo. En cada hombrera de la vestidura del sacerdote había una piedra de ónice grabada con los nombres de seis de las tribus de Israel. En el pectoral de la vestidura había doce piedras preciosas diferentes, una por cada una de las doce tribus. Al entrar en el lugar santísimo, el sacerdote simbólicamente llevaba al pueblo de Dios sobre sus hombros y en su corazón. Por supuesto que en los tiempos del Nuevo Testamento Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. Tan grande es su amor por nosotros que también nos lleva en sus hombros, llevando así nuestras cargas, y como nuestro amigo compasivo, nos mantiene cerca de su corazón.  
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{{LeftInsert|"The holiness of God teaches us that there is only one way to deal with sin—radically, seriously, painfully, constantly. If you do not so live, you do not live in the presence of the Holy One of Israel.<ref>Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.</ref>" - Sinclair Ferguson}}Let me offer one final insight from the Old Testament priesthood. It was the priest’s responsibility to mediate between God and the people. On each shoulder of the high priest’s garment was an onyx stone engraved with the names of six tribes of the nation of Israel. On the breastpiece of his robe were twelve different gemstones, one for each of the twelve tribes. As he entered the Holy of Holies, the priest symbolically bore the people of God on his shoulders and on his heart. In New Testament times, of course, Jesus is our High Priest. So great is his love for us that he also carries us on his shoulders, bearing our burdens, and as our compassionate friend, keeps us close to his heart.  
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{{RightInsert|'''Medita en Isaías 57:15. '''¿Por qué escogería nuestro santo Dios la segunda habitación que se menciona en este versículo?}}Conocer a Jesús como nuestro mediador nos permite ver a Dios no sólo como fuego consumidor sino como un Padre con el que hemos sido reconciliados.<ref>J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.</ref> Debemos aplicarnos para conocer y apreciar este vital ministerio de nuestro Señor Jesús. Comprender el significado de su sacerdocio provocará sincera gratitud y una mayor consciencia de todo lo que Dios ha hecho por nosotros.  
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{{RightInsert|'''Meditate on Isaiah 57:15.''' Why would our holy God choose the second dwelling mentioned in this verse?}}Knowing Jesus as our mediator enables us to see God not just as a consuming fire but as a Father to whom we have been reconciled.<ref>J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.</ref> We ought to apply ourselves to know and appreciate this vital ministry of our Lord Jesus. Comprehending the significance of his priesthood will provoke sincere gratitude and a greater awareness of all that God has done for us.
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=== Nuestra Participación  ===
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=== Ours to Share  ===
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Una de las promesas más asombrosas de todas las Escrituras es la seguridad de que participaremos de la santidad de Dios: “En efecto, nuestro padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad” (He. 12:10).
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One of the most astounding promises in all of Scripture is the assurance that we will share in the holiness of God: “Our fathers disciplined us for a little while as they thought best; but God disciplines us for our good, that we may share in his holiness” (Heb 12:10).  
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{{LeftInsert|'''Medita en 2 Corintios 7:1. '''¿Cuál es nuestro motivo para ir en pos de la santidad? ¿Cuál es nuestro método?}}Cuando damos una consideración seria a la santidad de nuestro Señor, nos parece increíble que podamos experimentar cierta medida de ella. Pero eso es lo que este pasaje de Hebreos declara claramente. Tan seguro como Dios disciplina a sus hijos (y el pasaje no deja ninguna duda de eso), gozaremos de una porción de su santidad.  
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{{LeftInsert|'''Meditate on 2 Corinthians 7:1.''' What is our motive for pursuing holiness? What is our method?}}When we give serious consideration to our Lord’s holiness it seems unbelievable that we could experience some measure of it. But that’s what this passage from Hebrews clearly states. As surely as God disciplines his children (and the passage leaves no doubt about that), we will enjoy a portion of his holiness.  
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{{RightInsert|“La santidad no es una experiencia; es la reintegración de nuestro carácter, la reconstrucción de una ruina. Es mano de obra experta, un proyecto de largo tiempo, que exige todo lo que Dios nos ha dado para la vida y la santidad<ref>Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.</ref>."<br> '''- Sinclair Ferguson'''}}Que esta promesa tenga que ver con la disciplina, no es algo que nos debe disuadir. La disciplina es el método probado de Dios para perfeccionar a sus hijos, y su disciplina requiere de nuestra activa participación. El capítulo doce de Hebreos hace un llamado a la activa participación de nuestra parte. Fíjate en el lenguaje alentador que emplea el escritor: “Despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia” (v. 1). . . “corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante” (v. 1). . . “En la lucha que ustedes libran contra el pecado” (v. 4). . . “Lo que soportan es para su disciplina” (v. 7). . . “renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas” (v. 12). . . “Busquen la paz con todos, y la santidad, ''sin la cual nadie verá al Señor” ''(v. 14, énfasis nuestro). La disciplina de nuestro Padre puede ser dolorosa por un tiempo, pero nos prepara para estar por la eternidad con un Dios santo.  
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{{RightInsert|"Holiness is not an experience; it
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{{LeftInsert|<big>4</big>Todas las disciplinas espirituales que se encuentran en la siguiente lista pueden ayudarte a crecer en la santidad personal. Marca la disciplina en la que eres más deficiente.
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is the re-integration of our character,
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• Estudio bíblico
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the rebuilding of a ruin. It is skilled labor,
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a long-term project, demanding everything
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God has given us for life and
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godliness.<ref>Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.</ref>" - Sinclair Ferguson}}That this promise involves discipline should not put us off. Discipline is God’s proven method of perfecting his children, and his kind of discipline requires our active participation. This twelfth chapter of Hebrews calls for vigorous effort on our part. Notice the language of exertion the writer employs: “Throw off everything that hinders and the sin that so easily entangles” (v.1)…“run with perseverance the race marked out for us” (v.1)…“In your struggle against sin” (v.4)… “endure hardship” (v.7)… “strengthen your feeble arms and weak knees” (v.12)… “Make every effort to live in peace with all men and to be holy; ''without holiness no one will see the Lord”'' (v.14, emphasis added). Our Father’s discipline may be temporarily painful, but it outfits us for spending eternity with a holy God.  
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{{LeftInsert|All of the spiritual disciplines listed below can help you grow in personal holiness. Check the one discipline in which you feel most deficient.
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• Oración
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* Bible study
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* Prayer
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* Confession/Accountability
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* Worship
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* Fasting}}Jacob was a man who certainly went through his share of difficulties, many of them self-inflicted. But at the end of his life he was no longer Jacob. His name was Israel. Along the way there had come a name change and a change in character as well. He walked with a limp, leaned on his staff, and worshiped God as the Holy One (Heb 1:21).
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Jeremiah said, “It is of the Lord’s mercies that we are not consumed” (La 3:22 KJV). We deserve no better treatment than what Nadab and Abihu received. But far from being consumed, we find ourselves the objects of divine love.
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• Rendición de cuentas
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Perhaps nowhere is this more clearly illustrated than in the circumstances surrounding the conversion of Saul of Tarsus. He was a zealous persecutor of the early church, responsible for the deaths of many men and women who were followers of Jesus Christ. While Saul was on an official journey to Damascus to ferret out and punish Christians, the Lord himself dramatically intervened and put a stop to his activities. In recounting the incident to King Agrippa years later, Paul said:
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• Adoración
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:“About noon, O king, as I was on the road, I saw a light from heaven, brighter than the sun, blazing around me and my companions. We all fell to the ground, and I heard a voice saying to me in Aramaic, ‘Saul, Saul, why do you persecute me? It is hard for you to kick against the goads.’ Then I asked, ‘Who are you, Lord?’ ‘I am Jesus, whom you are persecuting,’ the Lord replied. ‘Now get up and stand on your feet. I have appeared to you to appoint you as a servant and as a witness of what you have seen of me and what I will show you’” (Ac 26:13-16).
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• Ayuno
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{{RightInsert|'''For Further Study:'''<br>Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}It’s fascinating that Saul emerged from this encounter alive. God would have been completely justified in destroying him right there on the Damascus road. But instead of receiving justice at the hands of the holy One he was persecuting, Saul experienced the Lord’s great love and acceptance. He even received a commission to serve as ambassador for the One he had so vehemently opposed. What amazing grace!
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• Quietud/Reposo}}Jacob era un hombre que ciertamente pasó por muchas dificultades, muchas de ellas se las ocasionó él mismo. Pero al final de su vida ya no era Jacob. Su nombre era Israel. En su camino hubo un cambio de nombre y también un cambio de carácter. Cojeaba al caminar, se apoyaba de su bastón, y adoraba a Dios como el Santo de Israel (He. 11:21).  
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God’s holiness does indeed set him apart from us, as far as the heavens are above the earth. But thank God, it has not prevented him from reaching down and turning Jacobs into Israels and Sauls into Pauls. Our names may never change, but our internal transformation is guaranteed as we encounter the holiness of God.  
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Jeremías dijo: “El gran amor del SEÑOR nunca se acaba, y su compasión jamás se agota” (Lm. 3:22). No merecemos mejor trato del que recibieron Nadab y Abiú. Pero lejos de ser consumidos, nos encontramos siendo el objeto del amor divino.  
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<br>
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Quizás en ninguna parte esto esté más claramente ilustrado que en las circunstancias que rodearon la conversión de Saulo de Tarso. El era un celoso perseguidor de la iglesia primitiva, responsable por la muerte de muchos hombres y mujeres que eran seguidores de Jesucristo. Mientras Saulo iba en un viaje oficial a Damasco para sacar y castigar a los cristianos, el mismo Señor intervino dramáticamente y puso un alto a sus actividades. Al volver a contar el incidente al rey Agripa años más tarde, Pablo dijo:
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== Group Discussion  ==
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“A eso del mediodía, oh rey, mientras iba por el camino, vi una luz del cielo, más refulgente que el sol, que con su resplandor nos envolvió a mí y a mis acompañantes. Todos caímos al suelo, y yo oí una voz que me decía en arameo: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Qué sacas con darte cabezazos contra la pared?’ Entonces pregunté: ‘¿Quién eres, Señor?’ Yo soy Jesús, a quien tú persigues – me contestó el Señor - . Ahora, ponte en pie y escúchame. Me he aparecido a ti con el fin de designarte siervo y testigo de lo que has visto de mí y de lo que te voy a revelar” (Hch. 26:13-16).
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#How would you define blasphemy? Give examples of how Christians as well as non-Christians blaspheme God.
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{{RightInsert|'''For Further Study:'''<br>Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}Es algo fascinante que Saulo saliera vivo de este encuentro. Dios pudo haber sido completamente justificado al destruirlo ahí mismo en el camino a Damasco. Pero en vez de recibir justicia a manos del Santo a quien perseguía, Saulo experimentó el gran amor y aceptación de Dios. Hasta recibió una comisión para servir como embajador de Aquel a quien se había opuesto con tanta vehemencia. ¡Qué gracia tan asombrosa!
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#According to the author, why did God consecrate so many things as holy in the Old Testament?
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#Of all the disciples, John was most intimate with Jesus. In light of that, what is significant about John’s reaction to his vision of Jesus in Revelation 1:10-17?
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#Has God’s holiness caused you personally to experience the “disintegration factor”? (Page 29)  
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#Which of God’s attributes do you find most attractive? Most intimidating?
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#What types of behavior might indicate that a Christian has become overly familiar with God?
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#Do you think it’s fair for God to execute someone?
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#Which spiritual discipline did you pick in Question 4 on this page? How could you develop that discipline?
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#What level of holiness can we expect in this life?
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#Did this chapter’s discussion of holiness make you scared of God or secure in him?
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La santidad de Dios verdaderamente lo aparta de nosotros, tan lejos como los cielos están de la tierra. Pero gracias a Dios que no le ha impedido extender su mano y convertir a los Jacobos en Israeles y a los Saulos en Pablos. Nuestros nombres quizás no cambien nunca, pero nuestra transformación interna está garantizada cuando nos encontramos con la santidad de Dios.
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=== Discusión en Grupo ===
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#¿Cómo definirías la blasfemia? Da ejemplos de cómo los cristianos, y también los no cristianos, blasfeman contra Dios.
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#Según el autor, ¿por qué consagró Dios tantas cosas como santas en el Antiguo Testamento?
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#3. De todos los discípulos, Juan era el más íntimo del Señor. En vista de eso, ¿qué es lo significante de la reacción de Juan a su visión de Jesús en Apocalipsis 1:10-17?
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#¿ Ha hecho la santidad de Dios que experimentes personalmente el “factor de la desintegración”? (Página 29)
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#¿Cuáles de los atributos de Dios encuentras más atractivos? ¿Más intimidantes?
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#¿Qué tipos de comportamiento podrían indicar que el cristiano tiene demasiada familiaridad con Dios?
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#¿Crees que es ''justo ''que Dios ejecute a las personas?
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#¿Cuál disciplina espiritual escogiste en la Pregunta 4 de este capítulo? ¿Cómo podrías desarrollar esa disciplina?
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#What level of holiness can we expect in this life?
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#¿Qué nivel de santidad podemos esperar en esta vida?
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''Holiness'' by J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.)
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=== Lectura Recomendada  ===
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''The Holiness of God'' by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985)  
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''Holiness'' por J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.)  
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''The Knowledge of the Holy'' by A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978)  
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''The Holiness of God'' por R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985)  
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''The Knowledge of the Holy'' por A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978)
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== Notes ==
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=== Referencias ===
<references />
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Current revision as of 14:01, 22 July 2008

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Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor.

Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios.

Medita en 1 Crónicas 16:23-36. ¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?

Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5).

A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante.

El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.[1] Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8).

Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a holy love, his justice a holy justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory.

Supersticiones Religiosas

Medita en Mateo 5:17-20. ¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?

Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo.

"It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous[2]."
- T.C. Hammond

En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera estar bien ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran permanecer bien ante El.[3] 2 Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que él es santo.

La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.[4] Dios es diferente de nosotros. El no es como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad.

En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos.

¿Qué los hacía santos? Un Dios santo. Dios eligió cosas comunes y las hizo especiales al separarlas para propósitos santos, específicamente para comunicar a su pueblo el hecho de que el es santo.

Para más estudio: Los fariseos llevaron la superstición religiosa hasta el extremo, como se ve en Mateo 23:16-22. ¿Elogió Jesús su comportamiento?

Desafortunadamente, muchas personas no ven este punto y terminan en la superstición religiosa. Una vez recibí una llamada tarde por la noche de una anciana pidiéndome que me reuniera con ella para orar. Ella insistió que no podía esperar y que debíamos encontrarnos en “la casa de Dios”. Yo le sugerí que, considerando la hora, un lugar público sería más apropiado que el edificio vacío de la iglesia, pero ella siguió insistiendo en que nos reuniéramos en “la casa de Dios”. Esta estimada señora había caído en el error de atribuir a un lugar cierta cualidad especial que sólo pertenece a Dios. Ella no se daba cuenta de que en esta era del Nuevo Testamento ningún lugar es santo en sí–ni siquiera la “Tierra Santa”.

El profeta Jeremías, consciente de una actitud similar en su pueblo, escribió: “No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” (Jer. 7:4). A pesar de su reverencia hacia la estructura física del templo, los israelitas que seguían repitiendo “El templo del Señor” lamentablemente tenían el corazón muy lejos del Señor del templo.

1 Los siguientes pasajes bíblicos demuestran tres casos en los que la reverencia hacia algún artefacto, rito o edificio religioso dañó la relación del pueblo con Dios. Debajo de cada referencia, resume brevemente el problema.

• Números 21:6-9; 2 Reyes 18:1-4

• Lucas 13:10-16

• Marcos 13:1-2; Mateo 26:59-62; Mateo 12:3-6

Yo veo que sucede lo mismo cuando las parejas que no son salvas y no tienen ningún interés en seguir a Jesucristo, consideran absolutamente esencial casarse en una iglesia. ¿Qué más puede ser esto sino una superstición de que de alguna manera su matrimonio será bendecido si tiene lugar en un edificio “santo”? El dar indebido énfasis a los edificios o a las ceremonias o a los artefactos religiosos no hace nada para rendir honor y respeto a Dios.

Dios, en las Escrituras, sí apartó ciertas cosas para uso especial, pero tenía un propósito en hacerlo–enseñarnos que él es santo y que se le debe tener respeto. Así que, por esta razón usar cosas santas de una manera profana o común era ofensivo a Dios.

Medita en 1 Samuel 6:19-20. ¿Es tu admiración a Dios igual a la que experimentaron los hombres de Bet Semes?

El quinto capítulo de Daniel cuenta la conocida historia de la escritura en la pared, cuando Dios inscribió su juicio divino contra el rey de Babilonia. ¿Qué provocó su ira? Belsasar había profanado lo que Dios había declarado santo, como cuenta Daniel: “Le llevaron las copas, y en ellas bebieron el rey y sus nobles, junto con sus esposas y concubinas. Ya borrachos, se deshacían en alabanzas a los dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra” (Dn. 5:3-4).

Cuando Daniel fue llamado para descifrar la misteriosa escritura, tomó la oportunidad para reprender rotundamente al rey. Sus palabras finales resumen el pecado de Belsasar: “No ha honrado al Dios en cuyas manos se hallan la vida y las acciones de Su Majestad” (Dn. 5:23).

La falta de Belsasar al no honrar las cosas de Dios equivalía a la falta de no dar honra a Dios; su blasfemia le costó la vida. Incidentes como este se encuentran por toda la Biblia para advertir sobre lo que puede suceder cuando alguien decide tener en poco las cosas de Dios. Ya sea inmediatamente o al final de los tiempos, el juicio por los pecados contra la santidad de Dios será llevado a cabo.

El “Factor de la Desintegración”

Dios es muy diferente a nosotros. Aunque fuimos creados a su imagen, sus pensamientos y sus caminos sobrepasan de tal manera a los nuestros que Isaías los compara a la distancia entre los cielos y la tierra (Is. 55:8-9). Esto no podría estar más claro que cuando se refiere a su excelencia moral. Como lo expresó el profeta Habacuc: “Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento” (Hab. 1:13).

“¡Cuán lentos somos para creer en Dios como Dios, soberano, que todo lo ve y es todopoderoso! ¡Cómo menospreciamos la majestad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo! Lo que necesitamos es ‘esperar en Jehová’ meditando en su majestad, hasta que nuestra fortaleza sea renovada al ser escritas estas cosas en nuestro corazón[5]."
- J.I. Packer

La pureza absoluta de Dios va más allá de la simple ausencia del pecado. Es una expresión positiva de su bondad, no sólo de la ausencia del pecado. Todos hemos conocido a personas cuyo carácter resplandece mucho más que el nuestro hasta el punto de hacernos sentir pequeños y manchados a comparación. Tengo un amigo que, antes de afeitarse la barba parecía una combinación de Abraham Lincoln y Jesús (al menos como lo representan en las ilustraciones contemporáneas). Su parecido no es sólo en la apariencia física. Su bondad y su sabiduría apacible son verdaderamente excepcionales. Aunque lo angustiaría saber esto, estar cerca de él me hace pensar en mi propio egoísmo. Si las comparaciones humanas pueden hacernos sentir tan bajos, ¡imagínate la incomodidad que sentiríamos ante la presencia de un Dios santo!

Para más estudio: Si deseas una nueva revelación del poder soberano de Dios y su santidad, haz este estudio abreviado de la palabra “temblar”–Éxodo 15:13-16; Job 9:4-6; Salmos 99:1-3; Isaías 64:1-4; Jeremías 23:9; Ezequiel 38:20-23; Joel 3:16; Habacuc 3:6.

Esto es exactamente lo que le sucedió a Pedro. Jesús asombró a Pedro un día cuando le dio una pesca milagrosa. Pero en vez de regocijarse por la gran pesca, todo lo que Pedro pudo ver fue su propia pecaminosidad. Al estar frente a la santidad de Jesús, Pedro se vio a sí mismo como en realidad era, y esa realidad era devastadora. “Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8).

No pasó mucho tiempo antes de que Pedro perdiera vista de la santidad del Señor, como vemos cuatro capítulos después en el monte de la transfiguración. Este sublime incidente reveló la visita de dos de las personas más renombradas del pasado de Israel, Moisés y Elías. Además de eso, un Jesús transfigurado resplandeció como relámpago. Sin embargo Pedro, en vez de caer postrado ante el Señor como lo había hecho anteriormente, parecía indiferente a lo que estaba sucediendo.

2 Lee la descripción que hace Juan de Jesucristo en Apocalipsis 1:10-16. ¿Qué detalles encuentras más vívidos?


Se puso hablador y sugirió que quizás podían construir albergues temporales para todos. Fue entonces que Dios el Padre personalmente intervino. “[Pedro] Estaba hablando todavía cuando apareció una nube que los envolvió, de modo que se asustaron. Entonces salió de la nube una voz que dijo: ‘Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo’” (Lc. 9:34-35). Esto parece haber tenido un efecto en Pedro y los otros que los puso sobrios, pues como indica Mateo: “Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados” (Mt. 17:6).

“Cuando el juicio divino [de Dios] cayó sobre Nadab o Uzías, la reacción fue una de conmoción e indignación. Hemos llegado a esperar que Dios sea misericordioso. Después de eso el próximo paso es fácil: Lo exigimos. Cuando no llega pronto, nuestra primera reacción es enojarnos contra Dios, junto con la protesta: “No es justo”. Pronto olvidamos que con nuestro primer pecado hemos renunciado a todos los derechos del don de la vida. El hecho que respiro esta mañana es un acto de misericordia divina. Dios no me debe nada a mí. Yo le debo todo a El[6]."
- R.C. Sproul

El profeta Isaías tuvo una experiencia dramática que lo marcó para siempre. Tuvo una visión del “Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo” (Is. 6:1). En esta visión, seres angelicales declaraban la asombrosa santidad de Dios. “Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo” (v. 4). Totalmente deshecho por la maravillosa demostración, Isaías respondió de la única forma apropiada: “¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!” (v. 5).

Para más estudio: Los siguientes pasajes revelan encuentros con ángeles–Números 22:21-31; Jueces 6:20-23; Mateo 28:2-4; Lucas 2:8-10.

Algunos han llamado la experiencia de Isaías el “factor de la desintegración”. R.C. Sproul escribe: “Por primera vez en su vida Isaías comprendió de verdad quién era Dios. Al mismo instante, por primera vez Isaías comprendió de verdad quién era Isaías”.[7] Si la palabra “íntegro” quiere decir entero, desintegración quiere decir ser dividido en partes. La mayoría de nosotros estamos tratando de “ordenar” nuestras vidas. Y aunque nos estemos desmoronando, por lo menos podríamos parecer estar “enteros”. Entonces, es muy inquietante estar en la presencia de Dios y deshacerse por completo al descubrir la profundidad de nuestra propia pecaminosidad.

Cómo Acercarnos a un Dios Santo

Al principio, la consciencia de la pecaminosidad produce en la persona una aversión hacia Dios. En casi todos los relatos bíblicos de visitas angelicales, los individuos caen aterrorizados.

“Dios es el único consuelo, El también es el terror supremo: Lo que más necesitamos y de lo que más queremos escondernos. . . Algunas personas hablan como si encontrarse con la mirada de la bondad absoluta sería algo divertido. Necesitan volver a pensarlo. Todavía están sólo jugando con la religión[8]."
- C.S. Lewis

¿Cuánto más los que ven a Dios en su impresionante santidad? Los israelitas que se pararon ante el Monte Sinaí mientras éste temblaba con la santa presencia de Dios, le rogaron a Moisés que fuera su intermediario, su mediador. Moisés les recordó esto:

Cuando ustedes oyeron la voz que salía de la oscuridad, mientras la montaña ardía en llamas, todos los jefes de sus tribus y sus ancianos vinieron a mí y me dijeron: “El Señor nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su majestad, y hemos oído su voz que salía del fuego. Hoy hemos visto que un simple mortal puede seguir con vida aunque Dios hable con él. Pero, ¿por qué tenemos que morir? Este gran fuego nos consumirá, y moriremos, si seguimos oyendo la voz del SEÑOR nuestro Dios. Pues ¿qué mortal ha oído jamás la voz del Dios viviente hablarle desde el fuego, como la hemos oído nosotros, y ha vivido para contarlo? Acércate tú al SEÑOR nuestro Dios, y escucha todo lo que él te diga. Repítenos luego todo lo que te comunique, y nosotros escucharemos y obedeceremos” (Dt. 5:23-27).

En Las Crónicas de Narnia, el autor C.S. Lewis usa al noble león Aslan para representar a Jesús. En un punto un personaje dice de Aslan: “No es como si fuera un león domado”.[9] ¿Puedes pensar en cualquier ejemplo de la Biblia o de tu propia interacción con Dios que demuestra que El no está “domado”?


Una vez oí a John Wimber referirse a las personas que no quieren tener una relación con Dios porque lo consideran algo muy peligroso. Prefieren una relación con el cristianismo o con la iglesia. Aunque este es sin duda el caso de algunos, el verdadero cristiano tiene el deseo de ser santo. El sabe que sólo los puros de corazón verán a Dios (Mt. 5:8), y añora esa pureza que le permitirá contemplar a su Señor. Para el cristiano que está madurando, una consciencia de la santidad de Dios le da seguridad del amor de Dios. Se da cuenta de que a pesar de la santidad de Dios y de su propia pecaminosidad, el Señor es paciente con él. El se merece juicio, pero en vez de eso recibe misericordias que son nuevas cada mañana.

Verdaderamente podríamos considerar nuestros intentos de vivir la vida cristiana como algo débil, pero si tenemos un deseo de santidad podemos recibir ánimo. Dios es el que pone ese deseo y es El el que lo hará realidad. Pero ¿cómo? ¿Cómo cumpliremos con el mandamiento aparentemente imposible de Dios, “Sean santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16)? ¿Cómo podemos acercarnos “Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, al único inmortal, que vive en luz inaccesible, a quien nadie ha visto ni puede ver, a él sea el honor y el poder eternamente. Amén” (1 Ti. 6:15,16, énfasis nuestro)?

Medita en Hebreos 10:19-23. ¿Cómo ha escrito de nuevo nuestro Sumo Sacerdote la ley sobre entrar en el lugar santísimo?

Debemos acercarnos con reverencia, como se demuestra vívidamente a través del ministerio de los sacerdotes del Antiguo Testamento. Para que el sacerdote se pudiera acercar a Dios, tenía que observar regulaciones estrictamente prescritas. No podía entrar al lugar santísimo según su propia voluntad. El sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo sólo un día al año en el Día de la Expiación. Primero tenía que ofrecer un sacrificio para sí mismo, la sangre le servía como recordatorio de su pecaminosidad y de la santidad de Dios. Luego tenía que llevar vestiduras especiales. En las orlas del manto se alternaban granadas y campanillas de oro que sonarían para comprobar que todavía estaba vivo, que no había muerto ante la santidad de Dios. Según la tradición, se ataba al sacerdote una cuerda para que los otros sacerdotes lo sacaran sin tener que entrar, en caso que muriera ante la presencia de Dios.

“Oh pecador, ¿puedes dar una razón por la que, desde que te levantaste de la cama esta mañana, Dios no te ha fulminado?[10]."
- Jonathan Edwards

Estas elaboradas precauciones eran una advertencia clara: No tengan en poco la santidad de Dios. Los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, aprendieron esa lección duramente. Cuando estos sacerdotes probaron una nueva manera de quemar el incienso ante Jehová, “salió de la presencia del SEÑOR un fuego que los consumió, y murieron ante él” (Lv. 10:2). (No es necesario decir que fue la última vez que hicieron algo novedoso.) En la sobriedad de ese momento Moisés le recordó a Aarón las palabras del Señor: “De esto hablaba el SEÑOR cuando dijo: ‘Entre los que se acercan a mí manifestaré mi santidad, y ante todo el pueblo manifestaré mi gloria’” (Lv. 10:3). Ningún pasaje refleja mejor la revelación central del Antiguo Testamento que el resumen que hace Salomón: “El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento” (Pr. 1:7).

La reverencia es esencial, pero nunca llegaríamos ni cerca de la santa presencia de Dios si no fuera por nuestro mediador, Jesucristo mismo. Un mediador es uno que cierra la brecha entre dos grupos opuestos. Nuestro pecado nos ha alejado de Dios y lo ha enojado. Pero no lo ha hecho dejar de amarnos. Su santidad de ninguna manera implica poca disposición de su parte para recibirnos. Al contrario, El tomó la iniciativa al mandar a su Hijo para quitar nuestro pecado, para que en Cristo pudiéramos llegar ante su presencia y gozar de El para siempre. Pablo explicó a los corintios: “En Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo” (2 Co. 5:19). Jesucristo, como nuestro mediador, sufrió la paga de nuestra desobediencia para poder hacer posible la reconciliación. Pero la salvación era el deseo colectivo y el esfuerzo cooperativo del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

“La santidad de Dios nos enseña que hay sólo una manera de tratar con el pecado -radical, seria, dolorosa y constantemente. Si no vives así, no vives ante la presencia del Santo de Israel[11]."
- Sinclair Ferguson

Permíteme ofrecer un último pensamiento sobre el sacerdocio del Antiguo Testamento. Era responsabilidad del sacerdote mediar entre Dios y el pueblo. En cada hombrera de la vestidura del sacerdote había una piedra de ónice grabada con los nombres de seis de las tribus de Israel. En el pectoral de la vestidura había doce piedras preciosas diferentes, una por cada una de las doce tribus. Al entrar en el lugar santísimo, el sacerdote simbólicamente llevaba al pueblo de Dios sobre sus hombros y en su corazón. Por supuesto que en los tiempos del Nuevo Testamento Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. Tan grande es su amor por nosotros que también nos lleva en sus hombros, llevando así nuestras cargas, y como nuestro amigo compasivo, nos mantiene cerca de su corazón.

Medita en Isaías 57:15. ¿Por qué escogería nuestro santo Dios la segunda habitación que se menciona en este versículo?

Conocer a Jesús como nuestro mediador nos permite ver a Dios no sólo como fuego consumidor sino como un Padre con el que hemos sido reconciliados.[12] Debemos aplicarnos para conocer y apreciar este vital ministerio de nuestro Señor Jesús. Comprender el significado de su sacerdocio provocará sincera gratitud y una mayor consciencia de todo lo que Dios ha hecho por nosotros.

Nuestra Participación

Una de las promesas más asombrosas de todas las Escrituras es la seguridad de que participaremos de la santidad de Dios: “En efecto, nuestro padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad” (He. 12:10).

Medita en 2 Corintios 7:1. ¿Cuál es nuestro motivo para ir en pos de la santidad? ¿Cuál es nuestro método?

Cuando damos una consideración seria a la santidad de nuestro Señor, nos parece increíble que podamos experimentar cierta medida de ella. Pero eso es lo que este pasaje de Hebreos declara claramente. Tan seguro como Dios disciplina a sus hijos (y el pasaje no deja ninguna duda de eso), gozaremos de una porción de su santidad.

“La santidad no es una experiencia; es la reintegración de nuestro carácter, la reconstrucción de una ruina. Es mano de obra experta, un proyecto de largo tiempo, que exige todo lo que Dios nos ha dado para la vida y la santidad[13]."
- Sinclair Ferguson

Que esta promesa tenga que ver con la disciplina, no es algo que nos debe disuadir. La disciplina es el método probado de Dios para perfeccionar a sus hijos, y su disciplina requiere de nuestra activa participación. El capítulo doce de Hebreos hace un llamado a la activa participación de nuestra parte. Fíjate en el lenguaje alentador que emplea el escritor: “Despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia” (v. 1). . . “corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante” (v. 1). . . “En la lucha que ustedes libran contra el pecado” (v. 4). . . “Lo que soportan es para su disciplina” (v. 7). . . “renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas” (v. 12). . . “Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (v. 14, énfasis nuestro). La disciplina de nuestro Padre puede ser dolorosa por un tiempo, pero nos prepara para estar por la eternidad con un Dios santo.

4Todas las disciplinas espirituales que se encuentran en la siguiente lista pueden ayudarte a crecer en la santidad personal. Marca la disciplina en la que eres más deficiente.

• Estudio bíblico

• Oración

• Rendición de cuentas

• Adoración

• Ayuno

• Quietud/Reposo

Jacob era un hombre que ciertamente pasó por muchas dificultades, muchas de ellas se las ocasionó él mismo. Pero al final de su vida ya no era Jacob. Su nombre era Israel. En su camino hubo un cambio de nombre y también un cambio de carácter. Cojeaba al caminar, se apoyaba de su bastón, y adoraba a Dios como el Santo de Israel (He. 11:21).

Jeremías dijo: “El gran amor del SEÑOR nunca se acaba, y su compasión jamás se agota” (Lm. 3:22). No merecemos mejor trato del que recibieron Nadab y Abiú. Pero lejos de ser consumidos, nos encontramos siendo el objeto del amor divino.

Quizás en ninguna parte esto esté más claramente ilustrado que en las circunstancias que rodearon la conversión de Saulo de Tarso. El era un celoso perseguidor de la iglesia primitiva, responsable por la muerte de muchos hombres y mujeres que eran seguidores de Jesucristo. Mientras Saulo iba en un viaje oficial a Damasco para sacar y castigar a los cristianos, el mismo Señor intervino dramáticamente y puso un alto a sus actividades. Al volver a contar el incidente al rey Agripa años más tarde, Pablo dijo:

“A eso del mediodía, oh rey, mientras iba por el camino, vi una luz del cielo, más refulgente que el sol, que con su resplandor nos envolvió a mí y a mis acompañantes. Todos caímos al suelo, y yo oí una voz que me decía en arameo: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Qué sacas con darte cabezazos contra la pared?’ Entonces pregunté: ‘¿Quién eres, Señor?’ Yo soy Jesús, a quien tú persigues – me contestó el Señor - . Ahora, ponte en pie y escúchame. Me he aparecido a ti con el fin de designarte siervo y testigo de lo que has visto de mí y de lo que te voy a revelar” (Hch. 26:13-16).

For Further Study:
Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?

Es algo fascinante que Saulo saliera vivo de este encuentro. Dios pudo haber sido completamente justificado al destruirlo ahí mismo en el camino a Damasco. Pero en vez de recibir justicia a manos del Santo a quien perseguía, Saulo experimentó el gran amor y aceptación de Dios. Hasta recibió una comisión para servir como embajador de Aquel a quien se había opuesto con tanta vehemencia. ¡Qué gracia tan asombrosa!

La santidad de Dios verdaderamente lo aparta de nosotros, tan lejos como los cielos están de la tierra. Pero gracias a Dios que no le ha impedido extender su mano y convertir a los Jacobos en Israeles y a los Saulos en Pablos. Nuestros nombres quizás no cambien nunca, pero nuestra transformación interna está garantizada cuando nos encontramos con la santidad de Dios.

Discusión en Grupo

  1. ¿Cómo definirías la blasfemia? Da ejemplos de cómo los cristianos, y también los no cristianos, blasfeman contra Dios.
  2. Según el autor, ¿por qué consagró Dios tantas cosas como santas en el Antiguo Testamento?
  3. 3. De todos los discípulos, Juan era el más íntimo del Señor. En vista de eso, ¿qué es lo significante de la reacción de Juan a su visión de Jesús en Apocalipsis 1:10-17?
  4. ¿ Ha hecho la santidad de Dios que experimentes personalmente el “factor de la desintegración”? (Página 29)
  5. ¿Cuáles de los atributos de Dios encuentras más atractivos? ¿Más intimidantes?
  6. ¿Qué tipos de comportamiento podrían indicar que el cristiano tiene demasiada familiaridad con Dios?
  7. ¿Crees que es justo que Dios ejecute a las personas?
  8. ¿Cuál disciplina espiritual escogiste en la Pregunta 4 de este capítulo? ¿Cómo podrías desarrollar esa disciplina?
  9. What level of holiness can we expect in this life?
  10. ¿Qué nivel de santidad podemos esperar en esta vida?

Lectura Recomendada

Holiness por J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.)

The Holiness of God por R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985)

The Knowledge of the Holy por A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978)

Referencias

  1. Stephen Charnock, The Existence and Attributes of God, Vol. II (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.
  2. T.C. Hammond, In Understanding Be Men (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).
  3. Henrietta Mears, What the Bible Is All About (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.
  4. Ibid., p. 58.
  5. J.I. Packer, Knowing God (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.
  6. R.C. Sproul, The Holiness of God (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.
  7. Ibid., pp. 45–46.
  8. C.S. Lewis, Mere Christianity (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.
  9. C.S. Lewis, The Voyage of the “Dawn Treader” (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.
  10. Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”
  11. Sinclair Ferguson, A Heart for God (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.
  12. J.C. Ryle, Expository Thoughts on the Gospels: Luke (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.
  13. Sinclair Ferguson, A Heart for God, p. 129.
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