The Deliberate Church/Looking for a Few Good Men/es

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Revision as of 15:33, 14 July 2008 by Bhkauflin (Talk | contribs)
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Introducción

Parece que los pastores hoy día están mirando en casi toda dirección en busca de ayuda sobre como inculcar una visión, tirar de una cuerda, dirigir una iglesia y cambiar una cultura. En el proceso, a menudo encuentra ideas competitivas sobre que conlleva y que significa ser un líder de una iglesia. Como hemos visto en el capítulo anterior, el liderazgo de ancianos es el modelo bíblico para el liderazgo de la iglesia. La pregunta que queremos responder en este capítulo es, ¿Cómo hacer para buscar a los ancianos, y que es lo que buscamos exactamente?

Reconocer Antes de Entrenar

Cada pastor es responsable en desarrollar el liderazgo laico en la iglesia[1]. En algunas ocasiones puede ser instintivo para los pastores el tomar una actitud de adiestramiento para desarrollar ancianos en particular. Esto es, escoger candidatos basados quizás en la fidelidad en la asistencia, disponibilidad para el servicio, y su capacidad para enseñar, guiándolo a través de un programa de entrenamiento de uno o dos años y luego nominarlo y confirmarlo como un anciano para aprender el resto del material sobre el trabajo.

Claro, no existe nada intrínsecamente erróneo con esta estrategia. De hecho, discipular personas es algo que debemos estar haciendo, y entrenar a los ancianos que hemos reconocido como una parte integral de la responsabilidad (2 Tim. 2:2). Pero puede ser sabio reconocer hombres quienes ya estén calificados y estén haciendo la obra tipo anciano más que el “hacer” hombres ancianos solamente por el entrenamiento.

“Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, mas a otros se les descubren después. Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas.” (1 Tim. 5:24-25). Estas palabras vienen en el contexto del nombramiento de ancianos. Pablo esta enseñando a Timoteo a reconocer hombres calificados para ser ancianos –así como aquellos que no califican- por su conductar.

Al reconocer ancianos antes de poder entrenarlos, estamos simplemente reconociendo que un hombre ya esta viviendo con un carácter de calidad de anciano y haciendo una obra relacional tipo anciano sin tener un título. Entrenando ancianos antes de reconocerlos como tal, estaremos tomando a un hombre que no haya manifestado cualquiera de estos rasgos de carácter o hábitos de discipulado y tratándolo de modelar a una forma que no han tomado. La reunión de ancianos para reconocimiento nos habilita a reconocer a estos hombres en la congregación quienes serán probados verdaderamente por su estilo de vida que ellos son ancianos en realidad, aunque no en título. Sus acciones dan evidencia de que Dios lo esta levantando para el liderazgo en la iglesia, y que su preocupación desinteresada por la vida corporativa de la iglesia nos dice que tiene una perspectiva y madurez de anciano.

Estas son las mejores clases de hombres para tener como ancianos, porque ellos ven al anciano no solo como un oficio para entrenarse y ejecutarlo, sino también como una manera sabia y piadosa de vivir sin considerar su capacidad oficial. Esta es la clase de hombre que es más probable que sea fructífero y fiel como anciano oficial. El ha adoptado un estilo de vida de anciano antes reasumir el oficio y es más probable de continuar en ese estilo de vida mucho después de que su ocupación oficial ha finalizado.

Inmediatamente, sin embargo, la pregunta resurge: ¿Qué si no existe ninguna clase de hombres para ser reconocidos en nuestra iglesia local? ¿Qué otra alternativa tengo aparte de adiestrar? El mejor curso a seguir en este caso es mantenernos predicado la Palabra fielmente, manteniéndonos en el discipulado personal y enseñando a hombres sobre lo que significa ser maduro en el Señor, manteniéndonos en oración para que el Señor levante hombres así, y manteniéndonos buscándolos. Examine talvez sus propios estándares para el liderazgo -¿Son sus estándares mas altos que lo que la Biblia requiere que sean? Manténgase enseñando. Manténgase orando. Manténgase desarrollando una cultura de discipulado personal, manténgase paciente.

¿Así pues, que se supone que debemos reconocer? ¿Qué es exactamente un anciano? Comenzaremos siendo sabios disipando algunos mitos comunes.

Que no Es Un Anciano

Un anciano bíblico no es solo un varón de edad avanzada. Existen abundantes hombres piadosos de edad avanzada que no reúnen las calificaciones de carácter para un anciano bíblico. ¡Espero que el Señor bendiga nuestra iglesia con más! Pero con el paso del tiempo, y aun cuando se casen honrando la membresía de la iglesia, no es suficiente para satisfacer los requerimientos citados en 1 Timoteo 3 y en Tito 1. De hecho, existen hombres de unos treinta años de edad (o aun más jóvenes) quienes están más calificados para ser ancianos que hombres con el doble de edad. La sola experiencia de la vida no califica a un hombre para ser anciano.

Un anciano bíblico no es solo un hombre de negocios exitoso. De hecho, algunos de los principios o rasgos de carácter que llevan a algunos de los hombres de negocios a la cima de la escalera de los negocios puede en realidad pueden llevarlos al nivel mas bajo de la escalera del liderazgo de la iglesia[2]. No buscamos personas que “sepan lo que quieren y sepan como conseguirlo”. Tampoco buscamos personas que sepan como manejar a las personas, recaudar dinero, subir la escalera o cerrar un trato. El liderazgo en la iglesia es fundamentalmente diferente que el liderazgo en el mundo de los negocios (Marcos 10:35-45; Juan 13:1-17). La iglesia no es solo una empresa no lucrativa. Es el cuerpo de Cristo, y como tal es la institución corporativa más única en el mundo. Opera en los principios de la doctrina cristiana de forma muy peculiar, en servicio, en santidad, en fe, en esperanza y en amor. Claro, esto no es decir que es imposible ser un anciano bíblicamente calificado y un hombre de negocios exitosos al mismo tiempo. Es solo decir que el éxito y liderazgo en el mundo de los negocios no siempre o necesariamente garantizan existo en el liderazgo de la iglesia local.

Un anciano bíblico no es solo un miembro de la comunidad comprometido. Ser elegido para formar parte del consejo de la ciudad o del vecindario es un privilegio estupendo y una oportunidad evangelística única para cualquier cristiano. Pero una vez más, tal logro no es necesario ni suficiente para reunir las calificaciones de un anciano. Un hombre puede ser presidente de la PTA (Sociedad de Padres y Maestros), entrenador de una pequeña liga, ser un concejal y guiar una tropa de Boy Scout y aun no estar calificado para ser un anciano. Servir ala comunidad en estas maneras ciertamente no impide a un hombre de ser calificado. Pero cuando miramos para ver quien puede cubrir los requisitos bíblicos, el servicio a la comunidad por si solo, no puede ser el criterio final.

Un anciano bíblico no es solo un “buen chico”. Vivir en la misma locación y tener los mismos amigos o aun ser un miembro de la misma iglesia durante más de treinta años no hace anciano a un hombre. Servir en la capacidad de anciano en una iglesia local no debe ser depender en que un hombre este dispuesto a “colaborar”, o si él forma parte de una correcta cadena social, o si el proviene de una correcta parte de la ciudad (o pueblo, ¡dependiendo de donde viva!). Ser agradable puede a menudo ser decepcionante.

Un anciano bíblico no es una mujer. El criterio dado en 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:5-9 asume un liderazgo varonil en la iglesia. El oficio de anciano es un oficio que requiere que sean aptos para enseñar. Enseñar es un acto autoritativo, y la mujer tiene prohibido ejercer autoridad sobre el hombre en la iglesia (1 Tim. 2:9-15). Pablo arraiga esta prohibición en el orden de la creación en Génesis 1 y 2: Adán fue creado antes que Eva, dándole Dios a Adán en lugar del liderazgo sobre ella. Ambos fueron igualmente creados a la imagen de Dios, pero Dios les dio roles diferentes y complementarios para cumplirse en la casa y en la iglesia[3]

Un anciano bíblico no es un político El oficio bíblico de un anciano es un oficial elegido. Pero el hombre que lo ocupa no debe ser uno quien hábilmente o abiertamente hace una campaña en favor de él, o uno quien es perceptiblemente deja oír voces respecto a la promoción de puestos políticos en el contexto de la iglesia local.

GABINETE DE ESTRATEGIA
  1. ¿Cómo escoge su iglesia a sus líderes? ¿Cuál son los criterios dominantes? ¿Por qué estos?
  2. ¿Qué debe creer un hombre con el fin de ser un anciano en su iglesia?  

¿Qué Es Un Anciano?

¿Qué es, pues, un anciano bíblico? Esta pregunta puede ser respondida primero en términos del oficio y segundo en términos del hombre. El oficio de anciano es un oficio designado para el liderazgo de la iglesia a través de la enseñanza de la Palabra[4]. El carácter del hombre que esta calificado para ocupar este oficio es descrito en 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:6-9. Un anciano es simplemente un hombre ejemplar, un carácter semejante a Cristo quien es capaz de dirigir el pueblo de Dios enseñándoles la Palabra de Dios en una manera que los beneficie espiritualmente. Así pues, buscamos hombres que manifiesten un carácter ejemplar y que demuestren tanto una actitud como fertilidad en la enseñanza de la Palabra de Dios[5]. Esta definición puede servir como una buena foto espiritual o un perfil de la clase de hombre que usted busque para ser ancianos.

Cuadrantes de Calificación

Una manera provechosa de pensar acerca del criterio para escoger líderes puede ser en términos de los cuadrantes en la Fig. 14.1. Una vez más, el llamado a ser un anciano es un llamado al liderazgo a través de la enseñanza bíblica. Esto significa que, en un mínimo indispensable, usted necesita hombres quienes, ante todo, tengan un entendimiento bíblico y profundo de los fundamentos de la teología cristiana y del evangelio. Las áreas a considerar primero son la autoridad y la suficiencia de la Escritura, la soberanía de Dios, la divinidad y exclusividad de Cristo, y la expiación. Ningún hombre que titubee en los fundamentos de la doctrina bíblica debe ser considerado para ser anciano, no importa que tan dotado o agradable pueda ser. La Palabra edifica la iglesia, y como tal simplemente no puede ser sano que cualquiera de nuestros ancianos tenga reservas acerca de las verdades cristianas fundamentales.

Una vez que haya sido determinado que un candidato sea sano en las doctrinas bíblicas centrales, es nuestra práctica confirmar que el candidato comparta nuestros distintivos doctrinales en particular –en nuestro caso, por ejemplo, la necesidad del bautismo del creyente para la membresía de la iglesia local. Estos temas, mientras no son necesarios para la salvación, no obstante son importantes para el como hemos decidido conducirnos en la vida juntos como iglesia. Tales distintivos varían obviamente dependiendo de las convicciones de la congregación. El principio, sin embargo, es simplemente que los líderes de una congregación deben entender y ser defensores concienzudos de las doctrinas distintivas de la iglesia local. Los ancianos necesitan estar de acuerdo en estos asuntos con el propósito de que su propia unidad no sea dañada, y puedan proveer una dirección unificada a seguir para la congregación:

Centro de teología
• La Autoridad y la Suficiencia de la Escritura
• La Soberanía de Dios
• La Divinidad y Exclusividad de Cristo
• La Expiación
Distintivos Doctrinales
• Bautismo de Creyentes
• Congregacionalismo
Amor por la Congregación
• Asistencia Regular
• Discipulando desinteresadamente
• Sirviendo Consistentemente
Distintivos Culturales
• Los Roles de Género e la Casa y en la Iglesia
• Oposición a la Homosexualidad


Fig. 14.1 –Cuadrantes de Calificación

Tercero, es sumamente provechoso asegurar que el candidato sea suficientemente valiente para estar en contra de la cultura en ciertos temas bíblicos claros, tales como el rol de la mujer en la iglesia. Un anciano debe modelar para congregación tanto en fortaleza como en buena voluntad para vivir un estilo de vida contracultural en áreas donde existe conflicto entre Cristo y la cultura. Si, como anciano, un hombre se rinde y conforma ante las presiones de la cultura n asuntos bíblicos bien definidos, su ejemplo y enseñanza llevará a la iglesia a parecerse más al mundo.

Finalmente, necesitamos ser capaces de discernir de la participación relacional del candidato en la iglesia que el en verdad ama a la congregación. Queremos ser capaces de reconocer su amor por los demás miembros de la iglesia por el hecho de que el ya esta involucrado en hacer la obra tipo anciano, aun antes de que s ele fuera dado el título. Así pues esperamos razonablemente que un hombre que es reconocido como anciano regularmente asista, hacer el bien espiritual alo s demás, y servir a la iglesia fielmente como el pueda.

GABINETE DE ESTRATEGIA
  1. ¿Cuál es la diferencia entre reconocer y entrenar ancianos?
  2. ¿Por qué podría ser mas sabio reconocer ancianos antes que entrenarlos?
  3. ¿Quién en su iglesia podría estar calificado para servir como anciano?

Conclusión

Una de las dinámicas más significativas humanas en el continuo crecimiento espiritual y salud de la iglesia es la clase del liderazgo que esta siguiendo. Cuando hombres bíblicamente calificados están dirigiendo a una iglesia con carácter y habilidad, hay una bendición profunda y amplia para la unidad, la santidad y el crecimiento espiritual de la iglesia. Ponerlo negativamente, muchos dolores y errores potenciales pueden ser evitados solamente asegurando que solo aquellos hombres quienes sean bíblicamente calificados lleguen a ser ancianos.

Escoger ancianos, pues, es crucial en la vida de una iglesia en vías de desarrollo –tanto es así, que de hecho, continuaremos pensando en evaluar el carácter, habilidad y la aptitud de los ancianos potenciales en las páginas que siguen.

  1. Esta sección supone que cada anciano gobernante es un anciano que enseña; esto es, que no hay distinción intencionada en 1 Timoteo 5, y que la esencia del oficio del anciano es enseñar. Si usted esta en una iglesia que distingue dos deberes como oficios separados, esta distinción afectaría el proceso de entrenamiento indudablemente.
  2. E.g., siendo un amador del dinero, siendo amigo de las discusiones, no siendo apacible, no dirigiendo bien a su propia familia (1 Tim. 3:1-7).
  3. Para un tratamiento exegético completo sobre los roles de los géneros en la iglesia y en el hogar, vea John Piper y Wayne Grudem, eds., Recovering Manhood and Womanhood: A Biblical Response to Evangelical Feminism (Recuperando la feminidad y la Masculinidad: Una Respuesta Bíblica al Feminismo Evangélico) (Wheaton, Ill: Crossway, 1993). Para un tratamiento específico de 1 Timoteo 2:9-15, vea a Andreas Köstenberger, Thomas Schreiner, y H. Scott Baldwin, eds., Women in the Church: A Fresh Analisis of 1 Timothy 2:9-15 (La Mujer en la Iglesia: Un Análisis Freso de 1 Timoteo 2:9-15) (Grand Rapids, Mich.: Baker, 1995).
  4. Este se distingue del oficio del diácono, el cual es designado para el servicio de la iglesia a través de atender las asuntos físicos y financieros del cuerpo.
  5. Trataremos en la necesidad práctica de este carácter con mas cuidado en el capítulo 15, y que significa ser “apto para enseñar” en el capítulo 16.
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