How Can Jesus Be God and Man?/es

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{{MasterHeader |author= Desiring God Staff |partnerurl= http://www.desiringgod.org |partner= Desiring God |date= 5 October 2006 |other= |categorytopic= Sanctification and Growth |mediatype= Article |lang= Spanish |editor= n/a |translator= Gilda Fabozzi |levels= 1}} __NOTOC__
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{{info|¿Cómo puede Jesús ser Dios y hombre?}}__NOTOC__Igualmente asombrosa a la doctrina de la Trinidad es la doctrina de la Encarnación—que Cristo Jesús es Dios y hombre, aunque una persona, por siempre. Como J.I. Packer dijo: “Aquí hay dos misterios por el precio de uno—la pluralidad de personas en la unidad de Dios, la unión de la Deidad y humanidad en la persona de Jesús. … Nada en ficción es tan fantástica como es la verdad de la Encarnación,” escribe el teólogo contemporáneo J.I. Packer.<ref>J.I. Packer, Knowing God (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, edición de 1993), pág. 53.</ref>  
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== ¿Cómo puede Jesús ser Dios ''y'' hombre?<br> ==
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Hay una doctrina que resulta tan sorprendente como la de la Trinidad: se trata de la doctrina de la Encarnación, es decir, el hecho de que Jesucristo sea Dios y hombre, y al mismo tiempo una única persona, por los siglos de los siglos. Como escribe el teólogo contemporáneo J.I. Packer: “Hay dos misterios por el precio de uno: la pluralidad de personas dentro de la unidad de Dios y la unión de divinidad y humanidad en la persona de Jesús. […] Nada de ficción es tan fantástico como esta verdad de la Encarnación”.<ref>J.I. Packer, Knowing God (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, edición de 1993), pág. 53.</ref><br>
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La iglesia primitiva consideraba la Encarnación como una de las verdades más importantes de nuestra fe. Por eso, formularon lo que vendría a ser el Credo de Calcedonia, una declaración que expresa qué es lo que debemos creer y lo que no debemos creer acerca de la Encarnación. Este credo fue el fruto de un largo concilio que tomo lugar desde el 8 de octubre hasta el 1ro de noviembre de 451, en la ciudad de Calcedonia y “ha sido tomado como la definición estándar y ortodoxa de la enseñanza bíblica sobre la persona de Cristo desde esa fecha” por todas las ramas principales del Cristianismo.<ref>Wayne Grudem, Systematic Theology: An Introduction to Biblical Doctrine (InterVarsity y Zondervan Publishing, 1994), pág. 556.</ref> Existen cinco verdades principales con las que el Credo de Calcedonia resumió la enseñanza bíblica acerca de la Encarnación.
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<blockquote>1. Jesús tiene dos naturalezas—Él es Dios y hombre.<br>2. Cada naturaleza es plena y completa—Él es completamente Dios y completamente hombre.<br>3. Cada naturaleza se mantiene distinta.<br>4. Cristo es una sola Persona<br>5. Las cosas que son verdad de solo una de las naturalezas son, no obstante, verdad de la Persona de Cristo.<br></blockquote>
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Un entendimiento apropiado de estas verdades aclara mucha confusión y numerosas dudas que talvez tengamos en nuestras mentes. ¿Cómo puede Jesús ser Dios y hombre al mismo tiempo? ¿Por qué esto no lo hace dos personas? ¿Cómo se relaciona su Encarnación a la Trinidad? ¿Cómo pudo Jesús haber tenido hambre (Mateo 4:2) y morir (Marcos 15:37) cuando estaba en la tierra, y aún ser Dios? ¿Abandonó Jesús algunos de sus atributos divinos en la Encarnación? ¿Por qué es impreciso decir que Jesús es una “parte” de Dios? ¿Sigue siendo Jesús humano ahora, y todavía Él tiene su cuerpo humano?
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La iglesia antigua consideraba la Encarnación como una de las verdades más importantes de nuestra fe. Por eso, formuló lo que sería la fe calcedonia, una declaración que expresa en qué de verdad tenemos que creer y no creer acerca de la Encarnación. Esta fe fue fruto de un largo concilio que tuvo lugar desde el 8 de octubre hasta el 1 de noviembre de 451 en la ciudad de Calcedonia y “se ha tomado como la definición estándar y ortodoxa de la doctrina bíblica acerca de la persona de Cristo desde entonces por” todas las ramas principales de la cristiandad.<ref>Wayne Grudem, Systematic Theology: An Introduction to Biblical Doctrine  (InterVarsity y Zondervan Publishing, 1994), pág. 556.</ref> Hay cinco verdades principales con las cuales la fe calcedonia sintetiza la doctrina bíblica acerca de la Encarnación.
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==== Jesús tiene dos naturalezas—Dios y hombre ====
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<blockquote>1. Jesús tiene dos naturalezas: es Dios y hombre.<br>2. Cada naturaleza es plena y completa: Jesús es completamente Dios y completamente hombre.<br>3. Cada naturaleza queda separada.<br>4. Cristo es una única persona.<br>5. Las cosas válidas para una naturaleza son válidas para la persona de Cristo.</blockquote>
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Una comprensión correcta de estas verdades aclara mucho nuestra confusión y nuestras dudas. ¿Cómo puede Jesús ser Dios y hombre al mismo tiempo? ¿Por qué esto no lo convierte en dos personas? ¿Cómo se relaciona su Encarnación con la Trinidad? ¿Cómo pudo Jesús tener hambre (Mateo 4:2) y morir (Marcos 15:37) cuando estaba en la tierra, aún siendo Dios? ¿Abandonó Jesús algunas de sus cualidades divinas en la Encarnación? ¿Por qué es inapropiado decir que Jesús es “parte” de Dios? ¿Sigue Jesús siendo humano ahora y aún tiene su cuerpo humano?
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==== Jesús tiene dos naturalezas: la de Dios y de hombre ====
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La primera verdad que tenemos que entender es que Jesús es una Persona que tiene dos naturalezas, una naturaleza divina y una naturaleza humana. En otras palabras, Jesús es ambos Dios y hombre. Veremos cada una de las naturalezas respectivamente.
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La primera verdad que tenemos que comprender es que Jesús es una persona con dos naturalezas: una naturaleza humana y una naturaleza divina. Dicho de otro modo, Jesús es Dios y hombre al mismo tiempo. Por consiguiente, tenemos que tener en cuenta las dos naturalezas.
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===== Jesús es Dios =====
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===== Jesús es Dios =====
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La Biblia enseña que Jesús no es alguien que simplemente se parece mucho a Dios, o alguien que tiene un caminar muy cercano con Dios. En cambio, Jesús es el mismo Dios Altísimo. Tito 2:13 dice que como cristianos “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria ''de nuestro gran Dios'' y Salvador Cristo Jesús” Después de ver al Cristo resucitado, Tomás exclamó: ¡Señor mío y Dios ''mío''!” (Juan 20:28). De la misma forma, el libro de Hebreos nos da el testimonio directo de Dios Padre acerca de Cristo: “Pero con respecto al Hijo dice: ‘Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos”, y el evangelio según Juan llama a Jesús “''el unigénito Dios''” (Juan 1:18).<br>
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La Biblia enseña que Jesús no es meramente alguien que se parezca mucho a Dios o alguien que esté muy cerca de Dios. Más bien, Jesús es el Mismo Altísimo Dios. Tito 2:13 dice que como cristianos “aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de ''nuestro gran Dios'' y Salvador Jesucristo.” Después de ver al Cristo resucitado, Tomás exclamó: “¡Señor mío y Dios ''mío''!” (Juan 20:28). Asimismo, el libro de los Hebreos nos da un testimonio directo de Dios Padre acerca de Cristo: “Pero con respecto al Hijo dice: ‘Tu trono, oh Dios, permanece por los siglos de los siglos”, y el evangelio según Juan define a Jesús como “el Hijo unigénito, que es Dios” (Juan 1:18).
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Otra forma que en la Biblia enseña que Jesús es Dios es al demostrar que Él tiene todos los atributos de Dios. Él sabe todo (Mateo 18:20; 28:20; Hechos, 18:10), esta en todo lado (Mat 16:21; Lucas 11:17; Juan 4:29), tiene todo el poder (Mat 8:26, 27; 28:18; Jn 11:38-44; Lc 7:14-15; Apocalipsis 1:18), no depende de nada fuera de si mismo para vivir (Jn 1:4; 14:6; 8:58), gobierna sobre todo (Mat 28:18; Ap 19:16; 1:5), nunca comenzó a existir y nunca cesará de existir (Juan 1:1; 8:58), y es nuestro Creador (Colosenses 1:16). En otras palabras, todo lo que Dios es, Jesús es. Porque Jesús es Dios.  
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Otra demostración que nos ofrece la Biblia de que Jesús es Dios es que tiene todas las cualidades de Dios. Es omnisciente (Mateo 18:20; 28:20; Hechos, 18:10), es omnipresente (Mt 16:21; Lucas 11:17; Juan 4:29), es todopoderoso (Mt 8:26, 27; 28:18; Jn 11:38-44; Lc 7:14-15; Apocalipsis 1:18), es eternamente independiente de todo lo que está fuera de él (Jn 1:4; 14:6; 8:58), gobierna todo (Mt 28:18; Ap 19:16; 1:5), nunca comenzó a existir y nunca dejará de hacerlo (Juan 1:1; 8:58), es nuestro Creador (Colosenses 1:16). Dicho de otro modo, todo lo que es Dios también lo es Jesús. Jesús equivale a Dios.
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===== Específicamente, Jesús es Dios el Hijo<br>  =====
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===== Precisamente, Jesús es Dios Hijo =====
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A fin de lograr una más completa comprensión de la encarnación de Cristo, es necesario tener algún tipo de entendimiento del la Trinidad. La doctrina de la Trinidad afirma que Dios es un ser, y que este único Dios existe como tres personas distintas. Esto significa que, en primer lugar, debemos distinguir a cada Persona de la Trinidad de las otras dos. El Padre no es el Hijo ni el Espíritu Santo, el Hijo no es el Espíritu Santo ni el Padre, y el Espíritu Santo no es el Padre ni el Hijo. Cada uno ellos es un centro distinto de conciencia, una forma distinta de existencia personal. Sin embargo, todos ellos comparten exactamente la misma naturaleza/esencia divina. Por consiguiente, ''las tres personas'' son ''un único ser''. El ser/esencia divino no es algo que esta dividido entre las Personas, que cada persona recibe un tercio. Sino, en cambio el ser divino es completa e igualmente poseído por cada una de las tres Personas de tal forma que las tres Personas son completa e igualmente Dios.<br>
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Para una comprensión más completa de la Encarnación de Cristo es necesario entender algunos aspectos de la Trinidad. La doctrina de la Trinidad establece que Dios es un único ser y que este único Dios existe como tres personas diferentes. Esto quiere decir que, en primer lugar, tenemos que distinguir a cada persona de la Trinidad de las otras dos. El Padre no es el Hijo ni el Espíritu Santo, el Hijo no es el Espíritu Santo ni el Padre y el Espíritu Santo no es el Padre ni el Hijo. Cada uno de los tres es un centro distinto de conciencia, una forma distinta de existencia personal. Sin embargo, comparten exactamente la misma naturaleza/esencia divina. Por lo tanto, ''las tres personas'' son ''un único ser''. El ser/esencia divino no se divide entre las personas en el sentido de que cada persona recibe un tercio, sino que las tres personas poseen el ser divino completa e igualmente, así que cada una de las tres personas es completa e igualmente Dios.
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¿Cómo el hecho de que Dios es tres personas en un único Ser se relaciona a la encarnación? Para contestar a esto, consideremos otra pregunta. ¿Qué persona se encarnó en Jesucristo? ¿Las tres? ¿O sólo una? ¿Cuál? La respuesta Bíblica es que ''sólo Dios el Hijo se encarnó''. El Padre no vino a encarnarse en Jesús, ni tampoco el Espíritu Santo. Por tanto, ''Jesús es Dios, pero Él no es ni el Padre ni el Espíritu Santo.'' Jesús es Dios el Hijo. <br>
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¿Cómo se relaciona con la Encarnación el hecho de que Dios sea tres personas en un único ser? Para contestar a esto, tenemos que tener en cuenta otra pregunta: ¿qué persona se encarnó en Jesucristo? ¿Las tres? ¿O solamente una? ¿Cuál? La respuesta bíblica es que s''ólo Dios Hijo se encarnó''. Ni el Padre ni el Espíritu Santo se encarnaron en Jesús. Por lo tanto, ''Jesús es Dios, pero no es ni el Padre ni el Espíritu Santo''. Jesús es Dios Hijo.
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La verdad de que sólo Dios Hijo se encarnó es enseñada, por ejemplo, en Juan 1:14, que dice: “Y el Verbo ''se hizo carne, ''y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” En contexto, el Verbo es Dios el Hijo (cf. v. 1, 18, y 3:16). Por tanto, no fue el Padre ni el Espíritu Santo quien se hizo hombre, sino Dios el Hijo. <br>
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La vedad de que sólo Dios Hijo se encarnó se encuentra, por ejemplo, en Juan 1:14, que dice: “Y ''el Verbo se hizo hombre'' y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.En este contexto, el Verbo es Dios Hijo (cf. verss. 1, 18 y 3:16). Por lo tanto, no fue ni el Padre ni el Espíritu Santo quien se hizo hombre, sino Dios Hijo.
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De igual manera, en el bautismo de Jesús vemos al Padre afirmando “Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.” (Lucas 3:22). Él no dijo, “Tú eres yo; y conmigo estoy muy complacido.” Más bien, el Padre afirmó que Jesús es el Hijo, ''Su ''Hijo, y que Jesús le complace mucho a Él. En este mismo verso también vemos que el Espíritu Santo es distinto del Padre y del Hijo, porque el Espíritu Santo está en “forma corporal como una paloma.” <br>
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Asimismo, en el bautizo de Jesús vemos que el Padre afirma: “Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo.” (Lucas 3:22). No dijo: “Tú eres yo; estoy muy complacido conmigo mismo.” Más bien, el Padre afirmó que Jesús es el Hijo, ''su''Hijo, y que está muy complacido con él. En este mismo versículo también podemos ver que el Espíritu Santo se distingue del Padre y del Hijo, ya que el Espíritu Santo es presente en “forma de paloma.
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¿Por qué es importante saber que Jesús es específicamente Dios el Hijo? Por algo, si no entendemos nos estaríamos equivocando acerca de la misma identidad de nuestro salvador. Además, esto afecta grandemente la forma en la que nos relacionamos con nuestro Dios triuno. Si pensamos que Jesús es el Padre y/o el Espíritu Santo, estaremos enormemente equivocados y confundidos en nuestras oraciones. Por último, es considerada una herejía creer que el Padre vino a ser encarnado en Jesús. <br>
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¿Por qué es importante saber que Jesús es concretamente Dios Hijo? Una razón es que, si no entendemos esto correctamente, estaremos en error acerca de la verdadera identidad de nuestro Salvador. Además, esto afecta enormemente la manera de relacionarnos con nuestro Dios trino. Si creemos que Jesús es el Padre y/o el Espíritu Santo, estaremos enormemente equivocados y confundidos en nuestras oraciones. Por último, se considera herejía creer que el Padre se encarnó en Jesús.
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===== Jesús es hombre  =====
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===== Jesús es hombre =====
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Debería ser obvio que si Jesús es Dios, entonces el siempre ha sido Dios. Nunca ha habido un tiempo en el que se hizo Dios, ya que Dios es eterno. Pero ''Jesús no ha sido siempre hombre.'' El milagro fantástico es que este Dios eterno ''se hizo hombre ''en la Encarnación aproximadamente 2,000 años atrás. Eso es lo que fue la Encarnación—Dios el Hijo haciéndose hombre. Y éste es el gran evento que celebramos en la Navidad.<br>
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Debería resultar obvio que, si Jesús es Dios, entonces, siempre ha sido Dios. Nunca ha habido un tiempo en el que se hizo Dios, ya que Dios es eterno. Si embargo, ''Jesús no ha sido siempre hombre''. El milagro maravilloso es que este Dios eterno ''se hizo hombre'' en la Encarnación aproximadamente hace 2.000 años. Esto es lo que fue la Encarnación: Dios Hijo se hizo hombre. Éste es el gran acontecimiento que celebramos en Navidad.<br>
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Pero ¿A qué nos referimos exactamente cuando decimos que Dios el Hijo se hizo hombre? Con certeza no nos referimos a que Él se volvió en un hombre, en el sentido que Él cesó de ser Dios y comenzó a ser hombre. Jesús no renunció ''nada ''de Su divinidad en la Encarnación, como es evidente en los versos que vimos anteriormente. En cambio, como lo afirma uno de los primeros teólogos, “Continuando lo que Él era, se convirtió en lo que no era.” Cristo “no era ahora Dios ''menos ''algunos elementos de Su deidad, sino Dios ''más ''todo lo Él había hecho suyo al tomar humanidad para Si mismo.”<ref>Packer, pág. 57.</ref> Por tanto, Jesús no renunció de Sus atributos divinos en la Encarnación. Él se mantuvo en total posesión de todos ellos. Porque si Él alguna vez fuera a renunciar alguno de Sus atributos divinos, Él dejaría de ser Dios.<br>  
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Pero ¿qué es exactamente lo que queremos decir cuando afirmamos que Dios Hijo se hizo hombre? Seguro no queremos afirmar que se transformó en un hombre en el sentido de que dejó de ser Dios y empezó a ser hombre. Jesús no abandonó ''nada'' de su divinidad en la Encarnación, como es evidente a partir de los versículos que hemos visto. Más bien, como lo explica uno de los primeros teólogos: “Quedando lo que era, se convirtió en lo que no era.” Cristo “no era entonces Dios ''menos'' algunos elementos de su divinidad, sino Dios ''más'' todo lo que había hecho propio adquiriendo humanidad en si mismo.”<ref>Packer, pág. 57.</ref> Por lo tanto, Jesús no abandonó ninguna de sus cualidades divinas en la Encarnación. Quedó totalmente en posesión de todas ellas, ya que, si abandonara alguna de sus cualidades divinas, dejaría de ser Dios.
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La verdad de la humanidad de Jesús es tan importante de afirmar como la verdad de su deidad. El apóstol Juan dice fuertemente que si alguien niega que Jesús es hombre es del espíritu el anticristo (1 Juan 4:2; 2 Juan 7). La humanidad de Jesús es demostrada en el hecho que Él fue nacido como un bebe de una madre humana (Lucas 2:7; Gálatas 4:4), en que Él sintió cansancio (Juan 4:6), sed (Juan 19:28), y hambre (Mateo 4:2); y que Él experimento todo el rango de emociones humanas como maravillarse (Mateo 8:10), llorar, y sentir dolor (Juan 11:35). Él vivió en la tierra justo como nosotros lo hacemos.  
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Creer en la humanidad de Jesús es tan importante como creer en su divinidad. El apóstol Juan dice con vehemencia que los que no reconocen la humanidad de Jesús son el espíritu del anticristo (1 Juan 4:2; 2 Juan 7). La humanidad de Jesús es evidente en el hecho de que nació como un bebé de una madre humana (Lucas 2:1; Gálatas 4:4), en el hecho de que sentía el cansancio (Juan 4:6), la sed (Juan 19:28) y el hambre (Mateo 4:2); y en el hecho de que experimentó toda la variedad de las emociones humanas, como la maravilla (Mateo 8:10), el llanto y la tristeza (Juan 11:35). Vivió en la tierra como lo hacemos nosotros.
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===== Jesús es un hombre sin pecado  =====
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===== Jesús es un hombre sin pecado =====
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También es esencial saber que Cristo no tiene una naturaleza pecaminosa, y que nunca cometió pecado—aunque Él fue tentado en todo (Hebreos 4:15). Por tanto, Jesús es completa y perfectamente hombre, y también ha experimentado toda la gama de la experiencia humana. Tenemos un Salvador que verdaderamente puede identificarse con nosotros porque Él es hombre, y que también verdaderamente puede ayudarnos en la tentación porque Él nunca ha pecado. Es una verdad asombrosa para apreciar, y que separa al Cristianismo de las otras religiones.<br>
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Es esencial saber también que Cristo no tiene naturaleza de pecador y que nunca cometió pecado, aunque fue tentado de todas las maneras posibles (Hebreos 4:15). Por lo tanto, Jesús es completa y perfectamente hombre y probó también toda la variedad de las experiencias humanas. Tenemos a un Salvador que se puede identificar realmente con nosotros, porque es un hombre y además nos puede ayudar de verdad en la tentación, porque nunca cometió pecado. Es una verdad asombrosa que tenemos que valorar y que separa la cristiandad de las otras religiones.<br>
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==== Cada naturaleza es plena y completa<br> ====
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==== Cada naturaleza es plena y completa ====
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Habiendo visto las bases bíblicas de que Jesús es, ambos, Dios y hombre, la segunda verdad que debemos reconocer es que cada una de las naturalezas de Cristo es plena y completa. En otras palabras, Jesús es completamente Dios y completamente hombre. Otra forma fácil de afirmarlo es Jesús es 100% Dios y 100% hombre.
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Después de observar las bases bíblicas de que Jesús es Dios y hombre a la vez, la segunda verdad que tenemos que reconocer es que cada una de las naturalezas de Cristo es plena y completa. Es decir, Jesús es completamente Dios y completamente hombre. Podemos decir también que Jesús es 100% Dios y 100% hombre.
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===== Jesús es completamente Dios =====
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===== Jesús es completamente Dios =====
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Antes vimos que cada Persona de la Trinidad es completamente Dios. Las tres Personas de la Trinidad no son cada uno un tercio de Dios, sino cada uno es el todo de Dios. Por tanto, Jesús es completamente Dios, ya que es Dios el Hijo encarnado. Esto significa que ''todo ''lo que es esencial para ser Dios es verdad de Jesús. Jesús no es parte de Dios, ni un tercio de Dios. Al contrario, Él es completamente Dios. “Porque''toda la plenitud de la'' Deidad reside corporalmente en El” (Colosenses 2:9).
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Hemos observado que cada persona de la Trinidad es completamente Dios. Cada una de las tres personas de la Trinidad no es un tercio de Dios, sino que todas son Dios. Por lo tanto, Jesús es completamente Dios, ya que es la encarnación de Dios Hijo. Esto significa que ''todo'' lo que es esencial para Dios es válido para Jesús. Jesús no es ni parte de Dios ni un tercio de Dios, sino completamente Dios. “''Toda la plenitud de la''divinidad habita en forma corporal en Cristo” (Colosenses 2:9).
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===== Jesús es completamente hombre  =====
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===== Jesús es completamente hombre =====
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Es también importante reconocer que cuando decimos que Jesús es hombre, no nos referimos simplemente a que Él es parcialmente hombre. Nos referimos a que Él es ''completamente humano''—todo lo que pertenece a la esencia de la verdadera humanidad es verdad de el. Él es realmente tan humano como el resto de nosotros.<br>
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Es importante reconocer también que cuando decimos que Jesús es hombre, no significa simplemente que sea en parte hombre. Lo que queremos decir es que es ''completamente'' humano: todo lo que forma parte de la esencia humana es válido para él. Es tan realmente humano como nosotros.
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El hecho de que Jesús es real y completamente humano es visible del hecho que Él tiene un cuerpo humano (Lucas 24:39), una mente humana (Lucas 2:52), y un alma humana (Mateo 26:38). Jesús no solamente se parece un hombre, Él no solamente tiene algunos aspectos de lo que es esencial para la verdadera humanidad pero sin los otros, sino que posee completa humanidad. <br>
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La humanidad completa y real de Jesús es evidente a partir del hecho de que tiene un cuerpo humano (Lucas 24:39), una mente humana (Lucas 2:52) y un alma humana (Mateo 26:38). Jesús no se parece simplemente a un hombre, no tiene simplemente aspectos esenciales para los hombres reales sin tener los otros, sino que posee plena humanidad.
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Es de ayuda estar conscientes de las falsas perspectivas acerca de Cristo. Porque si tenemos un entendimiento de lo que no debemos creer, eso nos dará una figura más completa de lo que debemos creer. Una de las falsas perspectivas que fue rechazada en el concilio de Calcedonia enseñaba que “la única persona de Cristo tenia un cuerpo humano pero no una mente o espíritu humano, y que la mente y el espíritu de Cristo eran de la naturaleza divina de Dios el Hijo.”<ref>Grudem, pág. 554.</ref> Debido a que esta perspectiva no creía que Jesús tiene una mente y espíritu humano, de hecho negaba que Cristo es completa y verdaderamente hombre. En cambio, presentaba a Cristo como una especie de medio hombre que tiene un cuerpo humano, pero su mente y su espíritu han sido reemplazados por la naturaleza divina. Pero como vimos antes, Jesús es realmente tan humano como el resto de nosotros, porque de la misma manera que tiene todos los elementos de la Deidad, Él tiene todos elementos esenciales de la naturaleza humana, un cuerpo humano, un alma humano, una mente humana, una voluntad humana, y emociones humanas. Su mente humana no fue reemplazada por su mente divina. Sino en cambio, el tiene ambas la mente humana y divina. Por estas razones, pueden ser engañosas usar frases como “Jesús es Dios en un cuerpo” o “Jesús es Dios con piel encima.
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Nos puede ser útil tener conciencia de las falsas visiones acerca de la persona de Cristo, puesto que hacernos una idea de lo en que no tenemos que creer, nos dará un cuadro más completo acerca de lo en que tenemos que creer. Una de las falsas visiones que se rechazaron en el Concilio de Calcedonia afirmaba que “la única persona de Cristo tenía un cuerpo humano, pero no una mente ni un espíritu humanos y que la mente y el espíritu de Cristo procedían de la naturaleza de Dios Hijo.”<ref>Grudem, pág. 554.</ref> Como esta visión no reconocía la humanidad de la mente y del espíritu de Jesús, negaba que Cristo fuera plena y realmente hombre. Es decir, presentaba a Cristo como una especie de hombre a medias con un cuerpo humano, pero cuya mente y alma han sido sustituidas por la naturaleza divina. Sin embargo, como hemos observado, Jesús es tan completamente humano como nosotros, puesto que posee todos los elementos esenciales de la naturaleza humana, de igual modo que todos los elementos esenciales de la divinidad. Tiene, efectivamente, un cuerpo humano, un alma humana, una mente humana, una voluntad humana y emociones humanas. Su mente humana no fue sustituida por su mente divina. Mejor dicho, tiene una mente humana y una divina a la vez. Por todas estas razones, frases como “Jesús es Dios con un cuerpo” o “Jesús es Dios con piel” pueden llevar a engaño.
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===== Jesús será completamente Dios y ''completamente hombre ''por siempre  =====
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===== Jesús será completamente Dios y ''completamente hombre''para siempre =====
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Para la gran mayoría de las personas es obvio que Jesús será Dios por siempre. Pero por alguna razón a muchos de nosotros se nos escapa que Jesús también será ''hombre ''por siempre. Él sigue siendo hombre ''ahora mismo mientras lees esto'' y lo será por siempre. La Biblia es clara que Jesús se levantó físicamente de los muertos en el mismo cuerpo que había muerto (Lucas 24:39) y luego ascendió a los cielos como hombre, en su cuerpo físico (Hechos 1:9; Lucas 24:50-51). Para Él no hubiera tenido sentido hacer todo esto si iba a simplemente desechar su cuerpo y dejar de ser hombre cuando llegaba al cielo.<br>
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Para la gran mayoría de la gente resulta obvio que Jesús será Dios para siempre. Sin embargo, por alguna razón, se nos escapa a muchos que Jesús también será ''hombre'' para siempre. Sigue siendo hombre ''mientras están leyendo esto'' y lo será por los siglos de los siglos. La Biblia dice claramente que Jesús se levantó físicamente de la muerte en el mismo cuerpo en el que murió (Lucas 24:39) y luego ascendió a los cielos como hombre, en su cuerpo físico (Hechos 1:9; Lucas 24:50-51). No habría tenido sentido para él hacer esto, si, una vez llegado a los cielos, iba a abandonar su cuerpo y dejar de ser humano.
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Que Cristo continúo siendo hombre, con un cuerpo físico, después su ascensión es confirmado por el hecho que cuando Él regrese, será como hombre, en Su cuerpo. Él volverá físicamente. Filipenses 3:21 dice que en su Segunda Venida, Cristo “transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al ''cuerpo de su gloria.''” Este verso es claro que Jesús todavía tiene su cuerpo. Es un cuerpo glorificado, al cual Pablo lo llama “el cuerpo de su gloria.” Y cuando Cristo regrese, Él todavía lo tendrá porque este verso dice que Él transformara nuestros cuerpos para que sean como el suyo. Ambos, Jesús y todos los cristianos, continuarán viviendo juntos en sus cuerpos por siempre, porque el cuerpo de resurrección no puede morir (1 Corintios 15:42) porque es eterno (2 Corintios 5:1).<br>
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La confirmación de que Cristo siguió siendo humano, con un cuerpo físico, después su Ascensión, la encontramos en el hecho de que, cuando regrese, lo hará como hombre, en su cuerpo. Volverá físicamente. Filipenses 3:21 dice que en su Segunda Venida Cristo “transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como ''su cuerpo glorioso''”. En el versículo queda claro que Jesús todavía tiene su cuerpo. Se trata de un cuerpo glorificado, que Pablo llama “su cuerpo glorioso”. Cuando Cristo regrese, aún lo tendrá, ya que este versículo dice que transformará nuestros cuerpos para que se parezcan al suyo. Jesús y todos los cristianos, entonces, seguirán viviendo juntos en sus cuerpos para siempre, porque el cuerpo resucitado no puede morir (1 Corintios 15:42), ya que es eterno (2 Corintios 5:1).
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¿Por qué Jesús se hizo hombre, y por qué será hombre para siempre? El libro de Hebreos dice que así Cristo pudiera ser un Salvador apropiado que tiene todo lo que necesitamos: “Por tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo.” (2:17). Primero, nota que Jesús se hizo hombre para que Él pudiera morir por nuestros pecados. Él tenía que ser humano para pagar por la penalidad de los humanos. Segundo, este verso dice que debido a que Jesús es humano como nosotros, Él es capaz de ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote. Su humanidad le permite simpatizar e identificarse completamente con nosotros. No puedo evitar de creer que es muy destructivo para nuestro consuelo y nuestra fe el no saber que Jesús es todavía un hombre y en su cuerpo. Porque si Él ya no es un hombre en el cielo ¿Cómo podríamos tener el consuelo de saber que puede compadecerse completamente de nosotros? Él puede compadecerse y ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote y saber lo que estamos atravesando no solo porque Él estuvo una vez en la tierra como un hombre, sino porque Él continúa por siempre como ese mismo hombre. <br>
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¿Por qué Jesús se hizo hombre? y ¿por qué será hombre para siempre? El libro de los Hebreos dice que así Cristo podía ser un Salvador apropiado, que tiene todo lo que necesitamos: “era preciso que en todo se asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo.” (2:17). En primer lugar, observen que Jesús se hizo hombre para que pudiera morir por nuestros pecados. Tenía que ser humano para pagar por los pecados humanos. En segundo lugar, este versículo dice que, siendo Jesús tan humano como nosotros, puede ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso. Su humanidad le permite simpatizar e identificarse completamente con nosotros. En esto no les puedo ser muy útil, pero creo que resulta perjudicial para nuestro consuelo y nuestra fe no saber que Jesús sigue siendo hombre y aún tiene su cuerpo humano; porque si ya no es hombre en los cielos, ¿cómo podríamos estar seguros de que puede simpatizar completamente con nosotros? Lo que le permite simpatizar con nosotros, ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso y conocer nuestros sentimientos no es el hecho de haber estado una vez en la tierra como hombre, sino el hecho de que seguirá siendo el mismo hombre para siempre.
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==== Cada naturaleza se mantiene distinta  ====
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==== Cada naturaleza queda separada ====
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Las verdades de las dos naturalezas de Cristo su plena humanidad y plena divinidad son bastante bien entendidas y conocidas por los Cristianos. Pero para un entendimiento correcto de la Encarnación debemos ir más profundamente. Debemos entender que las dos naturalezas de Cristo se mantienen distintas y retienen sus propiedades particulares. ¿Qué significa esto? Dos cosas: (1) Una no altera las propiedades esenciales de la otra, y (2) tampoco se mezclan juntándose en un misterioso tercer tipo de naturaleza.<br>
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Los cristianos conocen muy bien la verdad de las dos naturalezas de Cristo, plena humanidad y plena divinidad. Sin embargo, para una correcta comprensión de la Encarnación, tenemos que ir más allá de eso. Tenemos que entender que las dos naturalezas de Cristo quedan separadas y mantienen sus propiedades. ¿Qué quiere decir esto? Dos cosas: (1) Cada una no modifica las propiedades esenciales de la otra y (2) no se mezclan formando un misterioso tercer tipo de naturaleza.
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Primero, sería equivocado pensar que las dos naturalezas de Cristo se mezclan para formar un tercer tipo de naturaleza. Esta es una de las herejías que tuvo que pelear la iglesia primitiva. Esta herejía enseñaba que “la naturaleza humana de Cristo fue tomada y absorbida por su naturaleza divina, de modo que ambas naturalezas cambiaron de alguna forma y surgió una''tercera clase de naturaleza''. Podemos ver una analogía de [esto] si echamos una gota de tinta en un vaso de agua: La mezcla resultante ya no es tinta pura ni agua pura, sino una tercera clase de sustancia, una mezcla de las dos en que la tinta y el agua cambian. Del mismo modo, [esta perspectiva enseñaba] que Jesús era una mezcla de elementos divinos y humanos en los que ambos estaban de alguna forma modificados para formar una nueva naturaleza.”<ref>Grudem, pág. 556.</ref> Esta perspectiva no es bíblica porque destruye, ambos, la deidad y la humanidad de Cristo. Porque si las dos naturalezas de Cristo se mezclaran, entonces ya no es verdadera y completamente Dios ni verdadera y completamente hombre, sino es un tipo de ser totalmente diferente que resultó de la mezcla de las dos naturalezas. <br>
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En primer lugar, sería incorrecto pensar que las dos naturalezas de Cristo se mezclan para formar un tercer tipo de naturaleza. Ésta es una de las herejías que la iglesia antigua tuvo que combatir. Según esta herejía, “la naturaleza humana de Cristo fue asimilada y absorbida por la naturaleza divina, así que las dos naturalezas se convirtieron en algo diferente, lo que produjo ''un tercer tipo de naturaleza''. Podemos observar un fenómeno análogo poniendo una gota de tinta en un vaso de agua: el resultado no es ni tinta pura ni agua pura, sino una tercera sustancia, una mezcla de las dos, en la que tanto la tinta como el agua han cambiado. Asimismo, [según esta doctrina,] Jesús era una mezcla de elementos divinos y humanos, en las que ambos resultaban ser algo modificado para formar una naturaleza nueva.”<ref>Grudem, pág. 556.</ref> Esta visión está en contra de la Biblia, porque destruye la divinidad y la humanidad de Cristo; de hecho, si se mezclan las dos naturalezas de Cristo, él ya no es verdadera y plenamente Dios y verdadera y plenamente hombre, sino un tipo de ser completamente distinto, resultado de la mezcla de dos naturalezas.
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Segundo, incluso si reconocemos que las naturalezas no se mezclan en un tercer tipo de la naturaleza, también sería erróneo pensar que las dos naturalezas se han cambiado entre sí. Por ejemplo, sería erróneo concluir que la naturaleza humana de Jesús se volvió divina en algunas formas, o que Su naturaleza divina se hizo humana en algunas formas. En cambio, cada naturaleza se mantiene distinta, y por tanto retiene sus propiedades individuales particulares y ''no cambia''. Como el concilio de Calcedonia lo afirmó, “…la distinción de naturalezas no desaparecen en absoluto por la unión, sino que quedan preservadas…”<ref>Credo de Calcedonia, mencionado en Grudem, pág. 557.</ref> La naturaleza humana de Jesús es humana, y solamente humana. Su naturaleza divina es divina, y solamente divina. Por ejemplo, la naturaleza humana de Jesús no se volvió omnisciente a través de la unión con Dios el Hijo, y tampoco Su naturaleza divina se volvió ignorante de algo. Si cualquiera de las naturalezas hubiera experimentado cambio en su naturaleza esencial, entonces Cristo ya no es verdadera y completamente humano, o verdadera y completamente divino.  
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En segundo lugar, aunque aceptáramos que las naturalezas no se mezclan formando un tercer tipo de naturaleza, de todos modos, sería incorrecto pensar que una de las dos naturalezas cambió la otra. Por ejemplo, sería incorrecto afirmar que, de alguna manera, la naturaleza humana de Jesús se hizo divina y que, de alguna manera, su naturaleza divina se hizo humana. En realidad, cada naturaleza queda separada, por lo tanto, mantiene sus propiedades individuales y ''no cambia''. Como declaró el Concilio de Calcedonia: “… la unión de las dos naturalezas de ninguna manera perjudica su distinción, sino que conserva las propiedades de cada naturaleza…”<ref>Chalcedonean Creed, mencionado en Grudem, pág. 557.</ref> La naturaleza humana de Jesús es humana y solamente humana. Su naturaleza divina es divina y solamente divina. Por ejemplo, la naturaleza humana de Jesús no se volvió omnisciente a través de la unión con Dios Hijo y su naturaleza divina no dejó de serlo por eso. Si cualquiera de las naturalezas hubiera sufrido un cambio en su naturaleza esencial, entonces Cristo ya no sería verdadera y plenamente humano o verdadera y plenamente divino.
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==== Cristo es una sola Persona  ====
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==== Cristo es una única persona ====
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Lo que hemos visto hasta el momento acerca de la deidad y humanidad de Cristo nos muestra que ''Cristo tiene dos naturalezas''—una naturaleza divina y una naturaleza humana—que cada naturaleza es plena y completa, que se mantienen distintas y que no se mezclan para formar un tercer tipo de naturaleza, y que Cristo será Dios y hombre por siempre. <br>
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Lo que hemos observado hasta ahora acerca de la divinidad y de la humanidad de Cristo nos demuestra que ''Cristo tiene dos naturalezas'', una naturaleza divina y una naturaleza humana; que cada naturaleza es plena y completa; que quedan separadas y no se mezclan para formar un tercer tipo de naturaleza; y que Cristo será eternamente Dios y hombre al mismo tiempo. Sin embargo, si Cristo tiene dos naturalezas, ¿esto quiere decir que es dos personas? La respuesta es no. Cristo queda una única persona. Así es cómo la iglesia ha establecido históricamente esta verdad: Cristo es ''dos naturalezas'' unidas eternamente ''en una única persona''.
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Pero si Cristo tiene dos naturalezas, ¿esto quiere decir que Él es dos personas? No, no quiere decir esto. Cristo sigue siendo una persona. Hay un solo Cristo. La iglesia ha establecido históricamente esa verdad de esta manera: ''Cristo es dos naturalezas ''unidas ''en una persona'' por siempre.<br>
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Aquí es donde encontramos otra visión herética con la que hay que tener cuidado. Esta visión, aceptando que Jesús es plenamente Dios y plenamente hombre, niega que el hecho de que sea una única persona. Según esta visión, hay dos personas separadas en Cristo, al igual que dos naturalezas. En contraste con esto, la Biblia dice claramente que, aunque Jesús tiene dos naturalezas, es una única persona, lo que quiere decir que no hay dos Jesucristos. A pesar del hecho de que tenga una dualidad de naturalezas, no hay dos Cristos, sino uno. Aunque quedan separadas, las dos naturalezas están unidas de tal manera que son una única persona.
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En este punto encontramos otra perspectiva herética para tener cuidado. Esta perspectiva, aunque acepta que Jesús es completamente Dios y completamente hombre, niega que Él sea una Persona. De acuerdo a esta perspectiva, hay dos personas separadas en Cristo como también dos naturalezas. En contraste con esto, la Biblia es bien clara que, aunque Jesús tiene dos naturalezas, es solo una persona. En otras palabras, lo que esto significa es que no hay dos Jesucristos. A pesar del hecho que Él tiene una dualidad de naturalezas, Él no es dos Cristos, sino Uno. Mientras se mantienen distintas, las dos naturalezas están unidas en tal manera que son una Persona.<br>
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Hablando en términos claros, podemos decir que hay un sentido en el que hay ''dos'' Cristos y otro sentido diferente en el que Cristo ''es uno''. Hay ''dos'' porque hay dos naturalezas reales y plenas, una divina y una humana. Es ''uno'' porque, aunque quedan separadas, estas dos naturalezas coexisten de tal manera que constituyen “una única cosa”. Dicho de otro modo, las dos naturalezas son ''el mismo'' ''Jesús'', por lo tanto, son una única persona. Como afirma la fe calcedonia, en Cristo “hay que reconocer dos naturalezas… que coinciden en una única persona y una única sustancia, no separadas ni divididas en dos personas, sino una, el mismo y único Hijo unigénito, que es Dios, el Verbo, nuestro Señor Jesucristo…”
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Para ponerlo simple, hay un cierto sentido en el que Cristo es ''dos'', y un sentido distinto en el cual Cristo es uno. Él es ''dos ''en el hecho que tiene dos naturalezas reales y completas, una divina y una humana. Él es ''uno ''en el hecho que, aunque se mantienen distintas, estas dos naturalezas existen juntas de tal manera que constituyen “una sola cosa.” En otras palabras, las dos naturalezas son ambas ''el mismo Jesús'', y por lo tanto son una Persona. Como dice el credo de Calcedonia, Cristo es “para ser reconocido en dos naturalezas…concurrentes en una Persona y una Sustancia, no partida ni dividida en dos personas, sino uno y el mismo Hijo, y Unigénito, Dios, la Palabra, el Señor Jesucristo…”  
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==== Pruebas de que Cristo es una única persona ====
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==== Evidencia de que Cristo es Una Sola Persona  ====
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Ahora examinaremos tres aspectos de la doctrina bíblica que demuestran que, aunque Cristo tiene dos naturalezas separadas e invariables, queda una única persona.
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Veremos tres porciones de la enseñanza bíblica que muestran que aunque Cristo tiene dos naturalezas distintas e inmutables, no obstante sigue siendo una Persona.  
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<blockquote>'''''1. Las dos naturalezas se representan en las Escrituras como formando “una única cosa”, o sea unidas en una única persona.'''''En Juan 1:14 leemos: “Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros.” Aquí observamos las dos naturalezas: el Verbo (su divinidad) y el hecho de ser hombre (su humanidad). Sin embargo, también observamos que hay una única persona, ya que leemos que el Verbo ''se hizo hombre''. El concepto de “hacerse hombre” implica el reconocimiento de la unidad de las dos naturalezas, como el hecho de que sean una única cosa, o sea, una única persona. De lo contrario, ¿en qué sentido Juan escribe que el Verbo ''se hizo hombre'' si no constituyen una única persona? Seguro no quiere decir que se “transformó” en hombre, ya que esto estaría en contra de la doctrina de las Escrituras acerca de la distinción de las naturalezas. Otros pasajes de las Escrituras relacionados con esta prueba son: Romanos 8:3, Gálatas 4:4, 1 Timoteo 3:16, Hebreos 2:11-14, 1 Juan 4:2,3.<br></blockquote><blockquote>'''''2. Jesús nunca habla de si mismo como “nosotros”, sino siempre como “yo”'''''<br></blockquote><blockquote>'''''3. Muchos pasajes se refieren a las dos naturalezas de Cristo, pero queda claro que se habla de una única persona.'''''''''''''''Es imposible leer los pasajes siguientes, que afirman claramente las dos naturalezas de Cristo y concluir que Cristo es dos personas. “En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana…” (Romanos 8:3). “Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley…” (Gálatas 4:4). “… quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse [o sea usarlo para sacar provecho]. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos” (Filipenses 2:6-7).</blockquote>
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===== Implicaciones: las cosas válidas para una de las dos naturaleza, pero no para la otra, no son válidas tampoco para la ''persona'' de Cristo =====
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Como hemos observado, el hecho de que Cristo tenga dos naturalezas quiere decir que hay cosas que son válidas en su naturaleza humana que no lo son en su naturaleza divina; y hay cosas válidas en su naturaleza divina que no lo son en su naturaleza humana. Por ejemplo, su naturaleza humana siente el hambre, pero su naturaleza divina nunca podría estar hambrienta. Por lo tanto, cuando Cristo tenía hambre en la tierra, la que estaba hambrienta era su humanidad, no su naturaleza divina.
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'''''1. Ambas naturalezas están representadas en las Escrituras que constituyen “una cosa,” o sea unidas en una Persona.'''''<br>
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Sin embargo, la verdad que ahora tenemos que entender es que, a través de la unión de las dos naturaleza en una única persona, las cosas válidas para una de las naturalezas de Cristo y hechas por ella, son válidas para la ''persona'' de Cristo y hechas por ella. Dicho de otro modo, las cosas hechas por una de las dos naturalezas se pueden considerar hechas por Cristo en persona. Asimismo, las cosas válidas para una naturaleza, pero no para la otra, son válidas para la persona de Cristo en su totalidad. Lo que esto quiere decir, en términos claros, es que si hay algo que solamente una de las naturalezas de Cristo hizo, él puede decir: “''Yo'' lo hice.
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Leemos en Juan 1:14, “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”. Aquí vemos que las dos naturalezas: el Verbo (Su deidad) y carne (humanidad). Sin embargo vemos que es una Persona, porque leemos que el Verbo se hizo carne. “Se hizo” requiere que reconozcamos una unidad de las dos naturalezas tal que son una sola cosa—eso es, una Persona. Porque ¿en qué sentido podría escribir Juan que el verbo ''se hizo'' carne si estos no constituyen una Persona? Con seguridad esto no puede significar “se volvió” carne, porque esto va en contra de la enseñanza de la Escritura acerca de la diferencia de las naturalezas. Escrituras adicionales relacionadas con esta línea de evidencia son Romanos 8:3, Gálatas 4:4, 1 Timoteo 3:16, Hebreos 2:11-14, 1 Juan 4:2,3.<br>
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Hay muchos pasajes en las Escrituras que lo demuestran. Por ejemplo, Jesús dice en Juan 8:58: “… antes de que Abraham naciera, ¡yo soy!” Ahora bien, la naturaleza humana de Cristo no existía antes de Abraham, lo que existe eternamente es la naturaleza divina de Cristo. Pero, como Cristo es una única persona, puede decir que, antes de que naciera Abraham, ''él''existía.
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'''''2. Jesús nunca habla de Si mismo como “Nosotros”, sino siempre como “Yo”.'''''<br>
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Otro ejemplo es la muerte de Cristo. Dios no puede morir. Nunca deberíamos hablar de la muerte de Cristo como de la muerte de Dios. Sin embargo, los humanos pueden morir y la naturaleza humana de Jesús murió. Por lo tanto, aunque la naturaleza divina de Jesús no murió, podemos decir que''la persona de Cristo experimentó la muerte'', debido a la unión de las dos naturalezas en la única persona de Cristo. Por eso, Grudem dice: “en virtud de unión con la naturaleza humana de Jesús, su naturaleza divina de alguna manera experimentó algo de lo que es la muerte. La''persona'' de Cristo experimentó la muerte.”<ref>Grudem, pág. 560</ref>
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'''''3. Muchos pasajes se refieren a ambas naturalezas de Cristo, pero es evidente que se entiende solamente una persona.<br>'''''  
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¿Se han preguntado ustedes alguna vez cómo Jesús podía decir que no sabía el día ni la hora de su regreso (Mateo 24:36) a pesar de ser omnisciente (Juan 21:17)? Si Jesús es Dios, ¿por qué no conocía el día de su regreso? Esto se soluciona comprendiendo que Cristo es una persona con dos naturalezas. La respuesta es que, con respecto a su naturaleza humana, Jesús no es omnisciente. Por lo tanto, en su naturaleza humana, de verdad no conocía el día y la hora de su regreso. Sin embrago, en su naturaleza divina, tiene conocimiento de todas las cosas y por lo tanto en su naturaleza divina sabe cuándo volverá.
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Es imposible leer los siguientes pasajes—que afirman claramente las dos naturalezas de Cristo—y aún así concluir que Cristo es dos Personas. “Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne…” (Romanos 8:3). “Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley…” (Gálatas 4:4). “…el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres” (Filipenses 2:6-7).<br>
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Ahora llega la parte más fascinante. Como las dos naturalezas están unidas en una única persona, el hecho de que la naturaleza humana de Cristo no sabe cuándo volverá significa que la persona de Cristo ''no''sabe cuándo volverá. Por lo tanto, la persona de Jesús podía decir sinceramente: “Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Mateo 24:36). Pero, al mismo tiempo, en virtud de su naturaleza divina, podemos decir que la persona de Cristo ''sabía'' cuándo volvería. El conocimiento y el desconocimiento del momento de su regreso son verdaderos a la vez en Cristo, pero de maneras distintas. En su naturaleza humana, la persona de Cristo ignoraba cuándo volvería; sin embargo, en su naturaleza divina, la persona de Cristo sabía cuándo ocurriría. Por lo tanto, el mismo Cristo sabía y no sabía al mismo tiempo cuándo volvería.
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Habiendo visto que Cristo es dos naturalezas en una persona, y habiendo también visto lo que está implicado en esto, examinaremos ahora una de las mayores implicaciones de esto, la cuál nos debería ayudar a completar el cuadro y a nuestro entendimiento.<br>
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==== Conclusión ====
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===== Implicación: Cosas que son verdad de una de las naturalezas pero no de la otra son, no obstante, verdad de la ''Persona ''de Cristo.  =====
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Hemos visto las pruebas bíblicas del hecho de que Cristo sea Dios Hijo, de que tiene una naturaleza divina y humana a la vez, de que cada naturaleza es plena y completa, de que cada naturaleza queda separada, de que Cristo, a pesar de eso, es una única persona y de que las cosas que son válidas para una de las dos naturaleza son válidas también para la persona.
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Como vimos antes, el hecho de que Cristo es dos naturalezas significa que hay cosas que son verdad de Su naturaleza humana y no son verdad de Su naturaleza divina. Por ejemplo, Su naturaleza humana estuvo hambrienta, pero Su naturaleza divina nunca podría estar hambrienta. Así que cuando Cristo tuvo hambre en la tierra, era Su humanidad la que estaba hambrienta, no Su naturaleza divina.<br>
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La relevancia de estas verdades debería ser obvia para nosotros, para los que vemos la verdadera esencia de Cristo. Conocer estas verdades afectará enormemente nuestra visión de Cristo y hará los relatos evangélicos más vivos. Como tal, esta comprensión profundizará nuestra devoción hacia Cristo.
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Pero la verdad ahora estamos en la posición de entender es que, en virtud de la unión de las naturalezas en una Persona, las cosas que son verdad y son hechas por solo una de las naturalezas de Cristo, son no obstante verdad y son hechas por la ''Persona ''de Cristo. En otras palabras, cosas que hace una de las naturalezas pueden ser consideradas hechas por Cristo mismo. De igual forma, cosas que son verdad de una de las naturalezas pero no de la otra son verdad de la Persona de Cristo como un todo. Lo que esto significa, en términos simples, es que si hay algo que hizo solo una de las naturalezas de Cristo, Él todavía puede decir, “''yo ''lo hice.”<br>
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En segundo lugar, comprender mejor la Encarnación de Dios Hijo tendría que intensificar mucho nuestra adoración. Nos dará mucha maravilla y alegría el hecho de que la persona eterna de Dios Hijo se hizo hombre y lo será para siempre. Nuestro reconocimiento del valor de Cristo aumentará y nuestra fe en él se fortalecerá gracias a esta comprensión más profunda de lo que es.
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Tenemos muchas instancias en la Escritura que demuestran esto. Por ejemplo, Jesús dice en Juan 8:58: “…antes que Abraham naciera, yo soy. Ahora bien, la naturaleza humana de Cristo no existía antes de Abraham. Es la naturaleza divina de Cristo la que existe eternamente antes de Abraham. Pero como Cristo es una Persona, Él pudo decir que antes de que Abraham fuera, Él es.<br>
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La unión de la divinidad y de la humanidad de Cristo en una única persona hace que tengamos todo lo que necesitamos en el mismo Salvador. ¡Qué cosa más gloriosa! porque Jesús es Dios, es todopoderoso e invencible; porque es Dios, el único Salvador apropiado; porque es Dios y los fieles están a salvo y nunca pueden morir, nos da seguridad; porque es Dios y podemos estar seguros de que nos dará fuerzas para llevar a cabo la tarea que nos ha asignado; porque es Dios y todo el mundo tendrá que responder ante él, cuando vuelva para juzgar el mundo.
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Otro ejemplo es la muerte de Cristo. Dios no puede morir. Nosotros nunca deberíamos hablar de la muerte de Cristo como la muerte de Dios. Pero los humanos pueden morir, y la naturaleza humana de Jesús sí murió. Por tanto, aun que la naturaleza divina de Jesús no murió, todavía podemos decir que l''a Persona de Cristo experimentó la muerte'' debido a la unión de las dos naturalezas en la una Persona de Cristo. Por eso, Grudem dice: “en virtud de la unión con la naturaleza humana de Jesús, su divina naturaleza de alguna manera saboreó algo de lo que es pasar por la muerte. La persona de Cristo experimentó la muerte.”<ref>Grudem, pág. 560</ref><br>
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Como Jesús es hombre, experimentó las mismas cosas que nosotros. Como es hombre, se puede identificar más profundamente con nosotros. Como es hombre, nos puede ayudar como sumo sacerdote comprensivo, cuando alcanzamos los límites de nuestras debilites humanas. Como es hombre, no nos podemos quejar de que Dios no conoce nuestro sufrimiento, puesto que lo experimentó en primera persona.
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Te has preguntado alguna vez cómo Jesús podía haber dicho que Él no conocía ni el día ni la hora de Su retorno (Mateo 24:36) a pesar de que Él es omnisciente (Juan 21:17). Si Jesús es Dios, ¿Por qué no sabía el día de Su retorno? Esto es resuelto por nuestro entendimiento de que Cristo es una Persona con dos naturalezas. La respuesta es que respecto a Su naturaleza humana, Jesús no tiene todo el conocimiento. Por tanto, en su naturaleza humana Él realmente no sabía el día o la hora de Su retorno. Pero en Su naturaleza divina Él sabía cuando el volvería.<br>
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En fin, tenemos que estar preparados para defender la verdad de la divinidad de Jesús, de su humanidad y de la unión éstas en una única persona sin confusión. Por lo tanto, resultaría útil aprender de memoria los versículos que demuestran que Jesús es Dios y hombre a la vez y ser capaces de de explicar a los demás la relación entre las dos naturalezas de Cristo.
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Ahora viene la parte más fascinante. Debido a que las dos naturalezas están unidas en una Persona, el hecho de que la naturaleza humana de Cristo no supiera cuando Él retornaría significa que la Persona de Cristo no sabía cuando Él retornaría. Por tanto, Jesús la Persona podía verdaderamente decir, “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.” (Mateo 24:36). A mismo tiempo, en virtud de Su naturaleza divina, también podemos decir que la Persona de Cristo sabía cuando Él retornaría. El conocimiento y la ignorancia del tiempo de Su retorno son ambos verdad en Cristo, pero en diferentes maneras. En Su naturaleza humana, la Persona de Cristo era ignorante de cuándo retornaría. En Su naturaleza divina, la Persona de Cristo si sabía cuando retornaría. Por consiguiente, Cristo mismo simultáneamente sabía y no sabía cuando retornaría.  
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Aguardamos el día en que podamos ver a nuestro Salvador cara a cara. Hasta entonces, que la grata esperanza de ese día inspire en nosotros una gran diligencia en servirlo y adorarlo.<br><br>
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==== Conclusión  ====
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Hemos visto la evidencia bíblica para el hecho de que Cristo es Dios el Hijo, de que Él tiene ambos una naturaleza humana y divina, que cada naturaleza es plena y completa, que cada naturaleza se mantiene distinta, que Cristo es no obstante una Persona, y que las cosas que son verdad de una de las naturalezas son verdad de la Persona.
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La relevancia de estas verdades de estas verdades debería ser obvia para nosotros. Porque estas van al mismo centro de quien es Cristo. Saber estas verdades afectará la forma en la que ves a Cristo y traerá vida a los relatos del evangelio de Su vida. También este entendimiento profundizará nuestra devoción a Cristo.
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Segundo, tener un rico entendimiento de la Encarnación de Dios el Hijo nos debería mejorar grandemente nuestra alabanza. Tendremos mucho asombro y alegría en el hecho que la Persona eterna de Dios el Hijo se hizo hombre para siempre. Nuestro reconocimiento del valor de Cristo será aumentando. Y nuestra fe en Él será fortalecida por tener este entendimiento más profundo de quién es Él.
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La unión de la deidad y humanidad de Cristo en una Persona es de tal manera que tenemos todo lo que necesitamos en el mismo Salvador. Cuán glorioso. Porque Jesús es Dios, Él es todopoderoso y no puede ser vencido. Porque Él es Dios, Él es el único Salvador adecuado. Porque Él es Dios, los creyentes están seguros y nunca podrán perecer; tenemos seguridad. Porque Él es Dios, podemos confiar que Él nos dará el poder para las tareas que Él ordena para nosotros. Y porque Él es Dios, toda la gente será responsable delante de Él cuando Él vuelva a juzgar el mundo.
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Porque Jesús es hombre, Él ha experimentado las mismas cosas que nosotros. Porque Él es hombre, Él se puede identificar con nosotros más íntimamente. Porque Él es hombre, Él puede venir a nuestra ayuda como nuestro compasivo Sumo Sacerdote cuando alcanzamos los limites de nuestra debilidad humana. Porque Él es hombre, podemos identificarnos con Él—Él no esta alejado y ajeno. Porque Él es hombre, no podemos quejarnos de que Dios no sabe lo que estamos atravesando. Él lo experimento de primera mano.
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Finalmente, necesitamos estar preparados para defender la verdad de la deidad de Jesús, la humanidad de Jesús, y su unión inconfundiblemente en una Persona. Por tanto, considera comprometerte a memorizar muchos de los versos que enseñan que Jesús es Dios y hombre, y ser capaz de explicar la relación entre las dos naturalezas de Cristo a otros.
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Podemos anticipar al día cuando lo veamos cara a cara, y hasta entonces que la esperanza gozosa de ese día inspire en nosotros una gran diligencia en servirle y adorarle.  
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Current revision as of 20:34, 20 August 2009

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Igualmente asombrosa a la doctrina de la Trinidad es la doctrina de la Encarnación—que Cristo Jesús es Dios y hombre, aunque una persona, por siempre. Como J.I. Packer dijo: “Aquí hay dos misterios por el precio de uno—la pluralidad de personas en la unidad de Dios, la unión de la Deidad y humanidad en la persona de Jesús. … Nada en ficción es tan fantástica como es la verdad de la Encarnación,” escribe el teólogo contemporáneo J.I. Packer.[1]

La iglesia primitiva consideraba la Encarnación como una de las verdades más importantes de nuestra fe. Por eso, formularon lo que vendría a ser el Credo de Calcedonia, una declaración que expresa qué es lo que debemos creer y lo que no debemos creer acerca de la Encarnación. Este credo fue el fruto de un largo concilio que tomo lugar desde el 8 de octubre hasta el 1ro de noviembre de 451, en la ciudad de Calcedonia y “ha sido tomado como la definición estándar y ortodoxa de la enseñanza bíblica sobre la persona de Cristo desde esa fecha” por todas las ramas principales del Cristianismo.[2] Existen cinco verdades principales con las que el Credo de Calcedonia resumió la enseñanza bíblica acerca de la Encarnación.

1. Jesús tiene dos naturalezas—Él es Dios y hombre.
2. Cada naturaleza es plena y completa—Él es completamente Dios y completamente hombre.
3. Cada naturaleza se mantiene distinta.
4. Cristo es una sola Persona
5. Las cosas que son verdad de solo una de las naturalezas son, no obstante, verdad de la Persona de Cristo.

Un entendimiento apropiado de estas verdades aclara mucha confusión y numerosas dudas que talvez tengamos en nuestras mentes. ¿Cómo puede Jesús ser Dios y hombre al mismo tiempo? ¿Por qué esto no lo hace dos personas? ¿Cómo se relaciona su Encarnación a la Trinidad? ¿Cómo pudo Jesús haber tenido hambre (Mateo 4:2) y morir (Marcos 15:37) cuando estaba en la tierra, y aún ser Dios? ¿Abandonó Jesús algunos de sus atributos divinos en la Encarnación? ¿Por qué es impreciso decir que Jesús es una “parte” de Dios? ¿Sigue siendo Jesús humano ahora, y todavía Él tiene su cuerpo humano?

Jesús tiene dos naturalezas—Dios y hombre

La primera verdad que tenemos que entender es que Jesús es una Persona que tiene dos naturalezas, una naturaleza divina y una naturaleza humana. En otras palabras, Jesús es ambos Dios y hombre. Veremos cada una de las naturalezas respectivamente.

Jesús es Dios

La Biblia enseña que Jesús no es alguien que simplemente se parece mucho a Dios, o alguien que tiene un caminar muy cercano con Dios. En cambio, Jesús es el mismo Dios Altísimo. Tito 2:13 dice que como cristianos “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador Cristo Jesús” Después de ver al Cristo resucitado, Tomás exclamó: ¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20:28). De la misma forma, el libro de Hebreos nos da el testimonio directo de Dios Padre acerca de Cristo: “Pero con respecto al Hijo dice: ‘Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos”, y el evangelio según Juan llama a Jesús “el unigénito Dios” (Juan 1:18).

Otra forma que en la Biblia enseña que Jesús es Dios es al demostrar que Él tiene todos los atributos de Dios. Él sabe todo (Mateo 18:20; 28:20; Hechos, 18:10), esta en todo lado (Mat 16:21; Lucas 11:17; Juan 4:29), tiene todo el poder (Mat 8:26, 27; 28:18; Jn 11:38-44; Lc 7:14-15; Apocalipsis 1:18), no depende de nada fuera de si mismo para vivir (Jn 1:4; 14:6; 8:58), gobierna sobre todo (Mat 28:18; Ap 19:16; 1:5), nunca comenzó a existir y nunca cesará de existir (Juan 1:1; 8:58), y es nuestro Creador (Colosenses 1:16). En otras palabras, todo lo que Dios es, Jesús es. Porque Jesús es Dios.

Específicamente, Jesús es Dios el Hijo

A fin de lograr una más completa comprensión de la encarnación de Cristo, es necesario tener algún tipo de entendimiento del la Trinidad. La doctrina de la Trinidad afirma que Dios es un ser, y que este único Dios existe como tres personas distintas. Esto significa que, en primer lugar, debemos distinguir a cada Persona de la Trinidad de las otras dos. El Padre no es el Hijo ni el Espíritu Santo, el Hijo no es el Espíritu Santo ni el Padre, y el Espíritu Santo no es el Padre ni el Hijo. Cada uno ellos es un centro distinto de conciencia, una forma distinta de existencia personal. Sin embargo, todos ellos comparten exactamente la misma naturaleza/esencia divina. Por consiguiente, las tres personas son un único ser. El ser/esencia divino no es algo que esta dividido entre las Personas, que cada persona recibe un tercio. Sino, en cambio el ser divino es completa e igualmente poseído por cada una de las tres Personas de tal forma que las tres Personas son completa e igualmente Dios.

¿Cómo el hecho de que Dios es tres personas en un único Ser se relaciona a la encarnación? Para contestar a esto, consideremos otra pregunta. ¿Qué persona se encarnó en Jesucristo? ¿Las tres? ¿O sólo una? ¿Cuál? La respuesta Bíblica es que sólo Dios el Hijo se encarnó. El Padre no vino a encarnarse en Jesús, ni tampoco el Espíritu Santo. Por tanto, Jesús es Dios, pero Él no es ni el Padre ni el Espíritu Santo. Jesús es Dios el Hijo.

La verdad de que sólo Dios Hijo se encarnó es enseñada, por ejemplo, en Juan 1:14, que dice: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” En contexto, el Verbo es Dios el Hijo (cf. v. 1, 18, y 3:16). Por tanto, no fue el Padre ni el Espíritu Santo quien se hizo hombre, sino Dios el Hijo.

De igual manera, en el bautismo de Jesús vemos al Padre afirmando “Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.” (Lucas 3:22). Él no dijo, “Tú eres yo; y conmigo estoy muy complacido.” Más bien, el Padre afirmó que Jesús es el Hijo, Su Hijo, y que Jesús le complace mucho a Él. En este mismo verso también vemos que el Espíritu Santo es distinto del Padre y del Hijo, porque el Espíritu Santo está en “forma corporal como una paloma.”

¿Por qué es importante saber que Jesús es específicamente Dios el Hijo? Por algo, si no entendemos nos estaríamos equivocando acerca de la misma identidad de nuestro salvador. Además, esto afecta grandemente la forma en la que nos relacionamos con nuestro Dios triuno. Si pensamos que Jesús es el Padre y/o el Espíritu Santo, estaremos enormemente equivocados y confundidos en nuestras oraciones. Por último, es considerada una herejía creer que el Padre vino a ser encarnado en Jesús.

Jesús es hombre

Debería ser obvio que si Jesús es Dios, entonces el siempre ha sido Dios. Nunca ha habido un tiempo en el que se hizo Dios, ya que Dios es eterno. Pero Jesús no ha sido siempre hombre. El milagro fantástico es que este Dios eterno se hizo hombre en la Encarnación aproximadamente 2,000 años atrás. Eso es lo que fue la Encarnación—Dios el Hijo haciéndose hombre. Y éste es el gran evento que celebramos en la Navidad.

Pero ¿A qué nos referimos exactamente cuando decimos que Dios el Hijo se hizo hombre? Con certeza no nos referimos a que Él se volvió en un hombre, en el sentido que Él cesó de ser Dios y comenzó a ser hombre. Jesús no renunció nada de Su divinidad en la Encarnación, como es evidente en los versos que vimos anteriormente. En cambio, como lo afirma uno de los primeros teólogos, “Continuando lo que Él era, se convirtió en lo que no era.” Cristo “no era ahora Dios menos algunos elementos de Su deidad, sino Dios más todo lo Él había hecho suyo al tomar humanidad para Si mismo.”[3] Por tanto, Jesús no renunció de Sus atributos divinos en la Encarnación. Él se mantuvo en total posesión de todos ellos. Porque si Él alguna vez fuera a renunciar alguno de Sus atributos divinos, Él dejaría de ser Dios.

La verdad de la humanidad de Jesús es tan importante de afirmar como la verdad de su deidad. El apóstol Juan dice fuertemente que si alguien niega que Jesús es hombre es del espíritu el anticristo (1 Juan 4:2; 2 Juan 7). La humanidad de Jesús es demostrada en el hecho que Él fue nacido como un bebe de una madre humana (Lucas 2:7; Gálatas 4:4), en que Él sintió cansancio (Juan 4:6), sed (Juan 19:28), y hambre (Mateo 4:2); y que Él experimento todo el rango de emociones humanas como maravillarse (Mateo 8:10), llorar, y sentir dolor (Juan 11:35). Él vivió en la tierra justo como nosotros lo hacemos.

Jesús es un hombre sin pecado

También es esencial saber que Cristo no tiene una naturaleza pecaminosa, y que nunca cometió pecado—aunque Él fue tentado en todo (Hebreos 4:15). Por tanto, Jesús es completa y perfectamente hombre, y también ha experimentado toda la gama de la experiencia humana. Tenemos un Salvador que verdaderamente puede identificarse con nosotros porque Él es hombre, y que también verdaderamente puede ayudarnos en la tentación porque Él nunca ha pecado. Es una verdad asombrosa para apreciar, y que separa al Cristianismo de las otras religiones.

Cada naturaleza es plena y completa

Habiendo visto las bases bíblicas de que Jesús es, ambos, Dios y hombre, la segunda verdad que debemos reconocer es que cada una de las naturalezas de Cristo es plena y completa. En otras palabras, Jesús es completamente Dios y completamente hombre. Otra forma fácil de afirmarlo es Jesús es 100% Dios y 100% hombre.

Jesús es completamente Dios

Antes vimos que cada Persona de la Trinidad es completamente Dios. Las tres Personas de la Trinidad no son cada uno un tercio de Dios, sino cada uno es el todo de Dios. Por tanto, Jesús es completamente Dios, ya que es Dios el Hijo encarnado. Esto significa que todo lo que es esencial para ser Dios es verdad de Jesús. Jesús no es parte de Dios, ni un tercio de Dios. Al contrario, Él es completamente Dios. “Porquetoda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en El” (Colosenses 2:9).

Jesús es completamente hombre

Es también importante reconocer que cuando decimos que Jesús es hombre, no nos referimos simplemente a que Él es parcialmente hombre. Nos referimos a que Él es completamente humano—todo lo que pertenece a la esencia de la verdadera humanidad es verdad de el. Él es realmente tan humano como el resto de nosotros.

El hecho de que Jesús es real y completamente humano es visible del hecho que Él tiene un cuerpo humano (Lucas 24:39), una mente humana (Lucas 2:52), y un alma humana (Mateo 26:38). Jesús no solamente se parece un hombre, Él no solamente tiene algunos aspectos de lo que es esencial para la verdadera humanidad pero sin los otros, sino que posee completa humanidad.

Es de ayuda estar conscientes de las falsas perspectivas acerca de Cristo. Porque si tenemos un entendimiento de lo que no debemos creer, eso nos dará una figura más completa de lo que debemos creer. Una de las falsas perspectivas que fue rechazada en el concilio de Calcedonia enseñaba que “la única persona de Cristo tenia un cuerpo humano pero no una mente o espíritu humano, y que la mente y el espíritu de Cristo eran de la naturaleza divina de Dios el Hijo.”[4] Debido a que esta perspectiva no creía que Jesús tiene una mente y espíritu humano, de hecho negaba que Cristo es completa y verdaderamente hombre. En cambio, presentaba a Cristo como una especie de medio hombre que tiene un cuerpo humano, pero su mente y su espíritu han sido reemplazados por la naturaleza divina. Pero como vimos antes, Jesús es realmente tan humano como el resto de nosotros, porque de la misma manera que tiene todos los elementos de la Deidad, Él tiene todos elementos esenciales de la naturaleza humana, un cuerpo humano, un alma humano, una mente humana, una voluntad humana, y emociones humanas. Su mente humana no fue reemplazada por su mente divina. Sino en cambio, el tiene ambas la mente humana y divina. Por estas razones, pueden ser engañosas usar frases como “Jesús es Dios en un cuerpo” o “Jesús es Dios con piel encima.”

Jesús será completamente Dios y completamente hombre por siempre

Para la gran mayoría de las personas es obvio que Jesús será Dios por siempre. Pero por alguna razón a muchos de nosotros se nos escapa que Jesús también será hombre por siempre. Él sigue siendo hombre ahora mismo mientras lees esto y lo será por siempre. La Biblia es clara que Jesús se levantó físicamente de los muertos en el mismo cuerpo que había muerto (Lucas 24:39) y luego ascendió a los cielos como hombre, en su cuerpo físico (Hechos 1:9; Lucas 24:50-51). Para Él no hubiera tenido sentido hacer todo esto si iba a simplemente desechar su cuerpo y dejar de ser hombre cuando llegaba al cielo.

Que Cristo continúo siendo hombre, con un cuerpo físico, después su ascensión es confirmado por el hecho que cuando Él regrese, será como hombre, en Su cuerpo. Él volverá físicamente. Filipenses 3:21 dice que en su Segunda Venida, Cristo “transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria.” Este verso es claro que Jesús todavía tiene su cuerpo. Es un cuerpo glorificado, al cual Pablo lo llama “el cuerpo de su gloria.” Y cuando Cristo regrese, Él todavía lo tendrá porque este verso dice que Él transformara nuestros cuerpos para que sean como el suyo. Ambos, Jesús y todos los cristianos, continuarán viviendo juntos en sus cuerpos por siempre, porque el cuerpo de resurrección no puede morir (1 Corintios 15:42) porque es eterno (2 Corintios 5:1).

¿Por qué Jesús se hizo hombre, y por qué será hombre para siempre? El libro de Hebreos dice que así Cristo pudiera ser un Salvador apropiado que tiene todo lo que necesitamos: “Por tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo.” (2:17). Primero, nota que Jesús se hizo hombre para que Él pudiera morir por nuestros pecados. Él tenía que ser humano para pagar por la penalidad de los humanos. Segundo, este verso dice que debido a que Jesús es humano como nosotros, Él es capaz de ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote. Su humanidad le permite simpatizar e identificarse completamente con nosotros. No puedo evitar de creer que es muy destructivo para nuestro consuelo y nuestra fe el no saber que Jesús es todavía un hombre y en su cuerpo. Porque si Él ya no es un hombre en el cielo ¿Cómo podríamos tener el consuelo de saber que puede compadecerse completamente de nosotros? Él puede compadecerse y ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote y saber lo que estamos atravesando no solo porque Él estuvo una vez en la tierra como un hombre, sino porque Él continúa por siempre como ese mismo hombre.

Cada naturaleza se mantiene distinta

Las verdades de las dos naturalezas de Cristo su plena humanidad y plena divinidad son bastante bien entendidas y conocidas por los Cristianos. Pero para un entendimiento correcto de la Encarnación debemos ir más profundamente. Debemos entender que las dos naturalezas de Cristo se mantienen distintas y retienen sus propiedades particulares. ¿Qué significa esto? Dos cosas: (1) Una no altera las propiedades esenciales de la otra, y (2) tampoco se mezclan juntándose en un misterioso tercer tipo de naturaleza.

Primero, sería equivocado pensar que las dos naturalezas de Cristo se mezclan para formar un tercer tipo de naturaleza. Esta es una de las herejías que tuvo que pelear la iglesia primitiva. Esta herejía enseñaba que “la naturaleza humana de Cristo fue tomada y absorbida por su naturaleza divina, de modo que ambas naturalezas cambiaron de alguna forma y surgió unatercera clase de naturaleza. Podemos ver una analogía de [esto] si echamos una gota de tinta en un vaso de agua: La mezcla resultante ya no es tinta pura ni agua pura, sino una tercera clase de sustancia, una mezcla de las dos en que la tinta y el agua cambian. Del mismo modo, [esta perspectiva enseñaba] que Jesús era una mezcla de elementos divinos y humanos en los que ambos estaban de alguna forma modificados para formar una nueva naturaleza.”[5] Esta perspectiva no es bíblica porque destruye, ambos, la deidad y la humanidad de Cristo. Porque si las dos naturalezas de Cristo se mezclaran, entonces ya no es verdadera y completamente Dios ni verdadera y completamente hombre, sino es un tipo de ser totalmente diferente que resultó de la mezcla de las dos naturalezas.

Segundo, incluso si reconocemos que las naturalezas no se mezclan en un tercer tipo de la naturaleza, también sería erróneo pensar que las dos naturalezas se han cambiado entre sí. Por ejemplo, sería erróneo concluir que la naturaleza humana de Jesús se volvió divina en algunas formas, o que Su naturaleza divina se hizo humana en algunas formas. En cambio, cada naturaleza se mantiene distinta, y por tanto retiene sus propiedades individuales particulares y no cambia. Como el concilio de Calcedonia lo afirmó, “…la distinción de naturalezas no desaparecen en absoluto por la unión, sino que quedan preservadas…”[6] La naturaleza humana de Jesús es humana, y solamente humana. Su naturaleza divina es divina, y solamente divina. Por ejemplo, la naturaleza humana de Jesús no se volvió omnisciente a través de la unión con Dios el Hijo, y tampoco Su naturaleza divina se volvió ignorante de algo. Si cualquiera de las naturalezas hubiera experimentado cambio en su naturaleza esencial, entonces Cristo ya no es verdadera y completamente humano, o verdadera y completamente divino.

Cristo es una sola Persona

Lo que hemos visto hasta el momento acerca de la deidad y humanidad de Cristo nos muestra que Cristo tiene dos naturalezas—una naturaleza divina y una naturaleza humana—que cada naturaleza es plena y completa, que se mantienen distintas y que no se mezclan para formar un tercer tipo de naturaleza, y que Cristo será Dios y hombre por siempre.

Pero si Cristo tiene dos naturalezas, ¿esto quiere decir que Él es dos personas? No, no quiere decir esto. Cristo sigue siendo una persona. Hay un solo Cristo. La iglesia ha establecido históricamente esa verdad de esta manera: Cristo es dos naturalezas unidas en una persona por siempre.

En este punto encontramos otra perspectiva herética para tener cuidado. Esta perspectiva, aunque acepta que Jesús es completamente Dios y completamente hombre, niega que Él sea una Persona. De acuerdo a esta perspectiva, hay dos personas separadas en Cristo como también dos naturalezas. En contraste con esto, la Biblia es bien clara que, aunque Jesús tiene dos naturalezas, es solo una persona. En otras palabras, lo que esto significa es que no hay dos Jesucristos. A pesar del hecho que Él tiene una dualidad de naturalezas, Él no es dos Cristos, sino Uno. Mientras se mantienen distintas, las dos naturalezas están unidas en tal manera que son una Persona.

Para ponerlo simple, hay un cierto sentido en el que Cristo es dos, y un sentido distinto en el cual Cristo es uno. Él es dos en el hecho que tiene dos naturalezas reales y completas, una divina y una humana. Él es uno en el hecho que, aunque se mantienen distintas, estas dos naturalezas existen juntas de tal manera que constituyen “una sola cosa.” En otras palabras, las dos naturalezas son ambas el mismo Jesús, y por lo tanto son una Persona. Como dice el credo de Calcedonia, Cristo es “para ser reconocido en dos naturalezas…concurrentes en una Persona y una Sustancia, no partida ni dividida en dos personas, sino uno y el mismo Hijo, y Unigénito, Dios, la Palabra, el Señor Jesucristo…”

Evidencia de que Cristo es Una Sola Persona

Veremos tres porciones de la enseñanza bíblica que muestran que aunque Cristo tiene dos naturalezas distintas e inmutables, no obstante sigue siendo una Persona.

1. Ambas naturalezas están representadas en las Escrituras que constituyen “una cosa,” o sea unidas en una Persona.

Leemos en Juan 1:14, “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”. Aquí vemos que las dos naturalezas: el Verbo (Su deidad) y carne (humanidad). Sin embargo vemos que es una Persona, porque leemos que el Verbo se hizo carne. “Se hizo” requiere que reconozcamos una unidad de las dos naturalezas tal que son una sola cosa—eso es, una Persona. Porque ¿en qué sentido podría escribir Juan que el verbo se hizo carne si estos no constituyen una Persona? Con seguridad esto no puede significar “se volvió” carne, porque esto va en contra de la enseñanza de la Escritura acerca de la diferencia de las naturalezas. Escrituras adicionales relacionadas con esta línea de evidencia son Romanos 8:3, Gálatas 4:4, 1 Timoteo 3:16, Hebreos 2:11-14, 1 Juan 4:2,3.

2. Jesús nunca habla de Si mismo como “Nosotros”, sino siempre como “Yo”.

3. Muchos pasajes se refieren a ambas naturalezas de Cristo, pero es evidente que se entiende solamente una persona.

Es imposible leer los siguientes pasajes—que afirman claramente las dos naturalezas de Cristo—y aún así concluir que Cristo es dos Personas. “Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne…” (Romanos 8:3). “Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley…” (Gálatas 4:4). “…el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres” (Filipenses 2:6-7).

Habiendo visto que Cristo es dos naturalezas en una persona, y habiendo también visto lo que está implicado en esto, examinaremos ahora una de las mayores implicaciones de esto, la cuál nos debería ayudar a completar el cuadro y a nuestro entendimiento.

Implicación: Cosas que son verdad de una de las naturalezas pero no de la otra son, no obstante, verdad de la Persona de Cristo.

Como vimos antes, el hecho de que Cristo es dos naturalezas significa que hay cosas que son verdad de Su naturaleza humana y no son verdad de Su naturaleza divina. Por ejemplo, Su naturaleza humana estuvo hambrienta, pero Su naturaleza divina nunca podría estar hambrienta. Así que cuando Cristo tuvo hambre en la tierra, era Su humanidad la que estaba hambrienta, no Su naturaleza divina.

Pero la verdad ahora estamos en la posición de entender es que, en virtud de la unión de las naturalezas en una Persona, las cosas que son verdad y son hechas por solo una de las naturalezas de Cristo, son no obstante verdad y son hechas por la Persona de Cristo. En otras palabras, cosas que hace una de las naturalezas pueden ser consideradas hechas por Cristo mismo. De igual forma, cosas que son verdad de una de las naturalezas pero no de la otra son verdad de la Persona de Cristo como un todo. Lo que esto significa, en términos simples, es que si hay algo que hizo solo una de las naturalezas de Cristo, Él todavía puede decir, “yo lo hice.”

Tenemos muchas instancias en la Escritura que demuestran esto. Por ejemplo, Jesús dice en Juan 8:58: “…antes que Abraham naciera, yo soy. Ahora bien, la naturaleza humana de Cristo no existía antes de Abraham. Es la naturaleza divina de Cristo la que existe eternamente antes de Abraham. Pero como Cristo es una Persona, Él pudo decir que antes de que Abraham fuera, Él es.

Otro ejemplo es la muerte de Cristo. Dios no puede morir. Nosotros nunca deberíamos hablar de la muerte de Cristo como la muerte de Dios. Pero los humanos pueden morir, y la naturaleza humana de Jesús sí murió. Por tanto, aun que la naturaleza divina de Jesús no murió, todavía podemos decir que la Persona de Cristo experimentó la muerte debido a la unión de las dos naturalezas en la una Persona de Cristo. Por eso, Grudem dice: “en virtud de la unión con la naturaleza humana de Jesús, su divina naturaleza de alguna manera saboreó algo de lo que es pasar por la muerte. La persona de Cristo experimentó la muerte.”[7]

Te has preguntado alguna vez cómo Jesús podía haber dicho que Él no conocía ni el día ni la hora de Su retorno (Mateo 24:36) a pesar de que Él es omnisciente (Juan 21:17). Si Jesús es Dios, ¿Por qué no sabía el día de Su retorno? Esto es resuelto por nuestro entendimiento de que Cristo es una Persona con dos naturalezas. La respuesta es que respecto a Su naturaleza humana, Jesús no tiene todo el conocimiento. Por tanto, en su naturaleza humana Él realmente no sabía el día o la hora de Su retorno. Pero en Su naturaleza divina Él sabía cuando el volvería.

Ahora viene la parte más fascinante. Debido a que las dos naturalezas están unidas en una Persona, el hecho de que la naturaleza humana de Cristo no supiera cuando Él retornaría significa que la Persona de Cristo no sabía cuando Él retornaría. Por tanto, Jesús la Persona podía verdaderamente decir, “Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.” (Mateo 24:36). A mismo tiempo, en virtud de Su naturaleza divina, también podemos decir que la Persona de Cristo sabía cuando Él retornaría. El conocimiento y la ignorancia del tiempo de Su retorno son ambos verdad en Cristo, pero en diferentes maneras. En Su naturaleza humana, la Persona de Cristo era ignorante de cuándo retornaría. En Su naturaleza divina, la Persona de Cristo si sabía cuando retornaría. Por consiguiente, Cristo mismo simultáneamente sabía y no sabía cuando retornaría.

Conclusión

Hemos visto la evidencia bíblica para el hecho de que Cristo es Dios el Hijo, de que Él tiene ambos una naturaleza humana y divina, que cada naturaleza es plena y completa, que cada naturaleza se mantiene distinta, que Cristo es no obstante una Persona, y que las cosas que son verdad de una de las naturalezas son verdad de la Persona.

La relevancia de estas verdades de estas verdades debería ser obvia para nosotros. Porque estas van al mismo centro de quien es Cristo. Saber estas verdades afectará la forma en la que ves a Cristo y traerá vida a los relatos del evangelio de Su vida. También este entendimiento profundizará nuestra devoción a Cristo.

Segundo, tener un rico entendimiento de la Encarnación de Dios el Hijo nos debería mejorar grandemente nuestra alabanza. Tendremos mucho asombro y alegría en el hecho que la Persona eterna de Dios el Hijo se hizo hombre para siempre. Nuestro reconocimiento del valor de Cristo será aumentando. Y nuestra fe en Él será fortalecida por tener este entendimiento más profundo de quién es Él.

La unión de la deidad y humanidad de Cristo en una Persona es de tal manera que tenemos todo lo que necesitamos en el mismo Salvador. Cuán glorioso. Porque Jesús es Dios, Él es todopoderoso y no puede ser vencido. Porque Él es Dios, Él es el único Salvador adecuado. Porque Él es Dios, los creyentes están seguros y nunca podrán perecer; tenemos seguridad. Porque Él es Dios, podemos confiar que Él nos dará el poder para las tareas que Él ordena para nosotros. Y porque Él es Dios, toda la gente será responsable delante de Él cuando Él vuelva a juzgar el mundo.

Porque Jesús es hombre, Él ha experimentado las mismas cosas que nosotros. Porque Él es hombre, Él se puede identificar con nosotros más íntimamente. Porque Él es hombre, Él puede venir a nuestra ayuda como nuestro compasivo Sumo Sacerdote cuando alcanzamos los limites de nuestra debilidad humana. Porque Él es hombre, podemos identificarnos con Él—Él no esta alejado y ajeno. Porque Él es hombre, no podemos quejarnos de que Dios no sabe lo que estamos atravesando. Él lo experimento de primera mano.

Finalmente, necesitamos estar preparados para defender la verdad de la deidad de Jesús, la humanidad de Jesús, y su unión inconfundiblemente en una Persona. Por tanto, considera comprometerte a memorizar muchos de los versos que enseñan que Jesús es Dios y hombre, y ser capaz de explicar la relación entre las dos naturalezas de Cristo a otros.

Podemos anticipar al día cuando lo veamos cara a cara, y hasta entonces que la esperanza gozosa de ese día inspire en nosotros una gran diligencia en servirle y adorarle.

  1. J.I. Packer, Knowing God (Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, edición de 1993), pág. 53.
  2. Wayne Grudem, Systematic Theology: An Introduction to Biblical Doctrine (InterVarsity y Zondervan Publishing, 1994), pág. 556.
  3. Packer, pág. 57.
  4. Grudem, pág. 554.
  5. Grudem, pág. 556.
  6. Credo de Calcedonia, mencionado en Grudem, pág. 557.
  7. Grudem, pág. 560
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