Polity: Serving and Leading the Local Church/es

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This text is provided in partnership with Sovereign Grace Ministries. Perspectives, Number 2, March 2004. We're grateful for their help in making biblical resources accessible to Christians all around the world!

Published: March 2004
Translator: Johnny Dueri
Author(s): Dave Harvey
Status: Not Reviewed
Editor: Kevin Meath
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Contents

Política (Gobierno de la Iglesia) Sirviendo y Guiando la Iglesia Local


La Política (el gobierno). Una pequeña palabra que acarrea una gran carga. Una singular palabra que define, une y divide. Por esta, iglesias han sido formadas y por su causa iglesias han caído. La Política de gobierno es frecuentemente controversial, a veces descuidada, pero siempre significativa para el vigor o el fallecimiento de la iglesia. Etimológicamente, la palabra viene del término griego πολιτεια (politeia) que significa: ciudadanía, gobierno, constitución y política. En la historia de la iglesia, esta ha llegado a describir la estructura gubernamental a través de la cual las iglesias locales están organizadas y lideradas. La política de gobierno es ineludible, todas las iglesias se organizan en si mismas en alguna forma de gobierno. Puede ser ecléctica y difícil de identificar, que parte de la historia; de un estudio bíblico o aún de las malas experiencias de cada grupo representado. O puede ser bien clara, algunos grupos se han identificado tan fuertemente con su política de gobierno que esta es anunciada en su propia designación - Episcopales, Congregacionalistas, Presbiterianos, y otros semejantes. Al igual que la mayoría de las asociaciones de iglesias, Los Ministerios Gracia Soberana tienen una forma definida de gobierno eclesial, basado en nuestras mejores tentativas a la teología bíblica. Mientras que nuestras convicciones han sido formadas y aplicadas durante dos décadas de ministerio eclesial, ninguna política de gobierno merece ser el objeto de la pasión que debería ser reservada exclusivamente para Cristo y Él crucificado. En verdad, hemos procurado reflejar la actitud y el enfoque de Wayne Grudem a este importante pero también controversial asunto:

"… para empezar debe decirse que la forma de gobierno eclesial no es una doctrina principal como la trinidad, la deidad de Cristo, la expiación sustitutiva o la autoridad de la escritura… Y la historia de la iglesia atestigua que varias formas de gobierno han funcionado bastante bien por varios siglos… Me parece, por lo tanto, que deberá haber espacio para que los cristianos evangélicos difieran amigablemente sobre esta cuestión, en la esperanza de que se puede ganar un mayor entendimiento."

Templados por la sabiduría de la madurez y templanza de Grudem, nosotros nos resistimos a todo impulso de canonizar nuestra forma de gobierno. Este material presenta una mirada cuidadosa a algunos de los ingredientes que forman la base para la política de gobierno de la iglesia local dentro de los Ministerios Gracia Soberana. Aunque este material es solamente introductorio, debería proveer al lector de un entendimiento suficiente de la teología que está detrás de nuestra metodología. La apologética de los Ministerios Gracia Soberana se basa en un trípode de principios que levantan y apoyan nuestro gobierno de la iglesia local:

  1. El principio de Pluralidad entre Ancianos.
  2. El principio del Pastor que preside.
  3. El principio de Asociación con el Ministerio Apostólico.

El principio de Pluralidad entre Ancianos

Las iglesias apostólicas parecen, en general, haber tenido pluralidad de ancianos al igual que diáconos. Así empezamos con una afirmación que asentará y guiará este documento entero. El liderazgo de la iglesia local en el nuevo testamento era una labor compartida. Iglesias fueron formadas y líderes fueron designados en el oficio de anciano y diácono. Estos líderes para el ministerio de la iglesia local no se estaban solos o independientes, sino que eran llamados y formaban grupos de dos o más. Así, se dice que el liderazgo del Nuevo Testamento, particularmente el de ancianos, no era singular sino plural. ( Si desea evidencia abundante sobre la pluralidad en el ministerio en el N.T. vea el Addendum I, Evidencia Bíblica para la Pluralidad en el Liderazgo) Al observar esta evidencia de pluralidad, Alexander Strauch ha escrito, "Jesucristo dio a la iglesia la pluralidad de liderazgo". Kenneth Gangel añade,"La pluralidad del liderazgo en equipo… se presenta muy tempranamente en el texto del Nuevo Testamento". ¿Pero qué es exactamente esta "pluralidad" que aparece tan comúnmente en el liderazgo del Nuevo Testamento? ¿Y qué implicación denota el principio de pluralidad para aquellos comprometidos en edificar la iglesia local? Estos son asuntos importantes que merecen nuestra seria consideración.

¿Qué es Exactamente Pluralidad?

El término "pluralidad" simplemente refleja la evidencia escritural de que las iglesias del Nuevo Testamento fueron lideradas por más de un líder. Porque los apóstoles, ancianos y diáconos del nuevo testamento son hallados trabajando juntos como compañeros en un equipo, se dice que ellos están viviendo la "pluralidad". Dentro los Ministerios Gracia Soberana, llamamos a este principio de pluralidad "ministerio de equipo". Son la fuerza y la unidad del ministerio en equipo las que proveen el fundamento sobre el cual los ancianos sirven a la iglesia y rinden cuentas de su vida y doctrina.

¿Porqué es la Pluralidad un Elemento Central para el Gobierno de la Iglesia Local dentro de los Ministerios Gracia Soberana?

  1. Porque es fuertemente apoyada en la escritura.
  2. Porque incorpora el principio neo-testamentario de la interdependencia y diversidad de dones entre los miembros del cuerpo de Cristo. (Romanos.12:4-6; I Corintios 12)
  3. Porque disemina la autoridad y responsabilidad para con la iglesia en más de una persona, de esa manera protegiendo ambos, a la iglesia y al anciano.

Es importante notar que al cuerpo entero de ancianos le es confiada la responsabilidad de gobernar y liderar la iglesia, y no simplemente al pastor principal. En otras palabras, la responsabilidad es inherente al grupo y no al individuo. Que Dios asigne la responsabilidad a un grupo no es un enfoque nuevo con respecto al gobierno de la iglesia ya que por mucho tiempo esta ha sido la práctica y enfoque de nuestros hermanos Reformados. Al describir este enfoque, Wayne Grudem recuerda a sus lectores que la sesión (así se llamaba al cuerpo de ancianos en una iglesia Reformada) sostiene la autoridad gubernamental actual para la iglesia local: "En este sistema, cada iglesia local elige ancianos para conformar una sesión. El pastor de la iglesia será uno de los ancianos en la sesión, igual en autoridad a los otros ancianos. Esta sesión tiene autoridad gubernamental sobre la iglesia local" (mi énfasis). Realmente, Berkhof va un paso más adelante al indicar que la práctica reformada de co-igualdad entre ancianos es la que distingue su política de la de otros. El escribe,

"La iglesias Reformadas difieren, por un lado, de todas las iglesias en las cuales el gobierno está en las manos de un solo prelado o un pastor que preside; y por otro lado, de aquellas en las cuales el gobierno reposa en el pueblo en general. Ellos no creen en un hombre al mando -sea este un anciano, pastor u obispo; tampoco creen en el gobierno popular. Estas escogen ancianos principales como sus representantes y estos, juntos con los ministros, forman un concilio o consistorio para el gobierno de la iglesia local."

  1. Porque ningún anciano posee la completa totalidad de los dones que Dios usa para bendecir y edificar a la iglesia.
  2. Porque crea una estructura donde los hombres deben modelar la unidad que debería finalmente caracterizar a la iglesia (Juan 17:23; Romanos 15:5; Efesios 4:3,13; Colosenses 3:14).
  3. Porque crea una "multitud de consejeros" (Proverbios 15:22; 24:6) para liderar y guiar la iglesia.

Porque crea un camino definido para la rendición de cuentas de la vida y la doctrina entre los líderes. (1Tim 4:16; Tito 1:6; Santiago 5: 16)

Bill Hull resume bien el punto esencial al decir, "sin importar que conclusiones sobre el gobierno de la iglesia uno saca, la estructura de liderazgo de la iglesia local situó la autoridad en las manos de un pequeño grupo de hombres, no solamente en un hombre".

¿Es posible la pluralidad para los plantadores de iglesias?

Plantadores de iglesias perceptivos pueden confundirse, aun desanimarse, cuando tratan de armonizar el patrón neo-testamentario con la realidad de las finanzas y personal limitados en una nueva iglesia. Sin embargo, creemos que los plantadores de iglesias pueden plantear el espíritu y principio de la pluralidad al comenzar una nueva iglesia con la intención explicita de identificar y posesionar un segundo anciano tan pronto sea posible. Un método para suplementar al anciano plantador de iglesias en la ausencia de una pluralidad de ancianos ha sido el establecer un "equipo de liderazgo". Este grupo no gubernamental es compuesto con hombres de carácter y visión, extraídos del equipo plantador de iglesias. Su función es proveer al único anciano con una voz alternativa de consejo, un contexto para relacionarse y un foro para la rendición de cuentas. Estos grupos son utilizados hasta lograr una pluralidad y se dispersan con la adición de un segundo anciano. Dentro los Ministerios Gracia Soberana, la pluralidad de liderazgo en las iglesias nuevas o pequeñas es también asistida con mayor acceso directo al apoyo apostólico. Impelidos a los campos sin los beneficios o bendiciones de la pluralidad, los plantadores de iglesias atraen fuertemente el cuidado y consejo del equipo apostólico. El delegado apostólico se convierte en una voz adicional de influencia para el plantador de iglesias mientras este último va formando la pluralidad del liderazgo local.

¿Necesita la pluralidad que los ancianos sean asalariados?

Entre tanto que hay abundante evidencia de que los líderes son dignos de remuneración y de que un clérigo remunerado era una realidad neo-testamentaria (Véase Mateo 10:10; Lucas 10:7; I Corintios 9:8-14; Gálatas 6:6; I Timoteo 5:17-18; cf. I Pedro 5:2; Tito 1:7-11), no existe ningún mandato bíblico que requiera que los ancianos ocupen posiciones asalariadas. De hecho, hay algunas situaciones, tales como la pobreza de la iglesia o la persecución, en las cuales el apoyo financiero a ancianos de tiempo completo puede volverse impráctico o imposible. Tales ancianos son siervos de quienes este mundo no es digno, trabajando diligentemente en la tierra por un tesoro almacenado en el cielo. No obstante, ni el profundo respeto que tenemos por estos hombres ni la flexibilidad en cuanto al gobierno de la iglesia que la escritura nos permite debería minimizar los beneficios estratégicos de un presbiterio de tiempo completo. Los Ministerios Gracia Soberana adoptaron esta práctica desde sus inicios y el fruto resultante solamente nos ha fortalecido para abogar por este enfoque donde sea posible. Este fruto incluye:

  1. Un presbiterio eficiente- la planificación estratégica y la toma de decisiones son muy facilitadas al tener hombres unidos en horario y lugar.
  2. Un presbiterio conectado- las relaciones y la comunión bíblica son grandemente facilitadas al trabajar juntos cercanamente.
  3. Un presbiterio no perturbado- los hombres no están añadiendo la carga de gobernar y pastorear la iglesia local a las demandas de su vocación.
  4. Un presbiterio remunerado- a la iglesia se le da la oportunidad de aplicar los muchos pasajes que ordenan la remuneración financiera para aquellos que dedican sus vidas al ministerio pastoral.

Por estas razones, los pastores de los Ministerios Gracia Soberana operan, donde es factible, en una pluralidad de presbiterio de tiempo completo. Desde los corredores de esta estructura, estamos posicionados para guiar a la iglesia funcionalmente y modelar nuestros valores efectivamente. Sin embargo, el concepto de "pluralidad" no es plenamente suficiente para describir nuestro enfoque con respecto al gobierno del presbiterio. De hecho, nuestra pluralidad es modificada en una manera estratégica para reflejar algunos aspectos vitales en la Escritura, realzar nuestro orden y elevar nuestra eficiencia como siervos de Cristo. ¿Cuál es la modificación?

El principio del pastor que preside

El pastor que preside, o pastor principal, es un rol tomado generalmente del amplio modelo que vemos resonante en la Escritura y es específicamente informado por los llamados que Cristo hace a la humildad mediante su ejemplo en el segundo capitulo de Filipenses. Si bien ni el modelo ni la aplicación conllevan en si mismos fuerza suficiente para sustentar una apologética del pastor principal, se unen para traer un mayor entendimiento de este rol. El punto principal de este entendimiento es el hecho de que el rol del pastor que preside debe estar siempre basado sobre el fundamento de la pluralidad. Como Hill Hull dijo: "…la autorización para esta persona (el pastor que preside) para liderar viene de una pluralidad de ancianos." De otra forma, el pastor principal podría desviarse hacia la autocracia y así el presbiterio desperdiciaría la oportunidad de demostrar la unidad del liderazgo bíblico. Los líderes siempre han sido actores esenciales en el escenario de la historia redentora. Si la Escritura es un registro de la actividad de Dios, esa actividad frecuentemente ha sido llevada a cabo mediante el liderazgo humano. Debido a razones escondidas en el consejo eterno, cuando Dios escogió penetrar en la tierra con su propósito -revelar su corazón, soltar su bendición, mobilizar su pueblo, etc.- él frecuentemente comenzó con un solo líder. El antiguo testamento ofrece una galería de nombres que nos recuerdan sobre la práctica de Dios al usar uno para influenciar a muchos. Noé, Abraham, Moisés, David, Nehemías, Jeremías; la lista es bastante larga. En los evangelios, somos avisados de que Cristo escogió a los doce (Lucas 6:12-16), pero nombró a Pedro para cumplir un rol singularmente notable. En los tiempos del Nuevo Testamento, las sinagogas judías eran gobernadas por un concilio de ancianos, pero cada concilio tenía un director o "principal de la sinagoga" (Lucas 8:41; Hechos 18:8,17). La iglesia primitiva gozó de una pluralidad de ancianos, no obstante parece que el rol de Santiago poseía una autoridad única (Hechos 15:13; 21:18; I Corintios 15:7; Gálatas 1:19; 2:12.). De igual manera, Pablo dirigió un equipo creciente de hombres apostólicos. En la trinidad hay una cabeza (I Corintios 11:3), en la iglesia hay una cabeza (Efesios 5:23), y en el hogar hay una "cabeza" (Efesios 5:23). Estos ejemplos, y muchos otros, ilustran la noción de que el liderazgo bíblico, si bien es compartido, es frecuentemente organizado y facilitado por una figura central. Históricamente, este concepto del "líder liderando líderes" ha sido retomado en la frase en Latín "primus inter pares", que significa "primero entre iguales". El reverendo Eleazer Savage nos ofrece una perspectiva Bautista sobre esta designación de mediados del siglo diecinueve:

"La carencia de acción unida entre diferentes presbíteros de la misma iglesia cuando todos fueron de igual autoridad," y el orden de las deliberaciones públicas que requerían que existiese alguien "investido al menos con la autoridad para recolectar los sentimientos y ejecutar las resoluciones" de la iglesia, guió a la designación de uno de ellos como presidente permanente o moderador. El titulo obispo, el cual era aplicado a todos los ancianos, llegó después de un tiempo a ser aplicado exclusivamente al presidente, -anciano, como Justino a mediados del siglo segundo todavía lo llama, meramente para distinguirlo de sus iguales co-ancianos. No era superior a ellos, pero solamente "primero entre iguales".

Hay poca originalidad en los Ministerios Gracia Soberana, el nombramiento y la designación del pastor principal difícilmente nos diferencian. Sin embargo, esta práctica representa nuestro intento de reconocer y aplicar el tema "primus inter pares" que fluye a través de la Escritura y la historia. También es un sincero esfuerzo por crear iglesias locales que se distingan por su orden, innovación y efectividad. Mientras que todavía tenemos un largo camino por recorrer, los resultados iniciales son animadores. Aun así, la institución de este rol dentro de nuestros lineamientos proviene de más que solo una convicción de que el rol es bíblicamente apoyado, teológicamente permitido y metodológicamente eficiente. Añadimos a estos puntos una pieza final de evidencia: el testimonio de nuestro propio pasado. Dentro de los Ministerios Gracia Soberana no era raro, en los principios de nuestra historia, que la el gobierno de la iglesia local siga el modelo reformado de la pluralidad igualitaria, i.e. ancianos sin pastores principales. Esta fue una temporada instructiva y nos ha imbuido un respeto por todas las iglesias que se empeñan en exaltar a Cristo a través de un presbiterio igualitario. Nuestra experiencia, sin embargo, fue menos que una que exalte a Dios y nuestra "política post mortem" resultó en las siguientes conclusiones:

  1. Una pluralidad sin un pastor principal esta mejor estructurada para la protección que para la expansión. Este modelo es frecuentemente el recurso para aquellos que buscan prevenir errores de liderazgos pasados, pero la seguridad percibida con frecuencia incluye una ganancia por una pérdida: protección a cambio de la productividad y preservación a cambio del progreso.
  2. Una pluralidad sin un pastor principal con frecuencia resulta en "iglesias dentro una iglesia". Cuando ninguna voz une al presbiterio y se expresa con autoridad a nombre de este mismo, los miembros de la iglesia pueden acercarse a ciertos ancianos en particular, cultivando así identidades independientes dentro la iglesia. La dirección congruente para la iglesia con frecuencia esta ausente cuando no existe un "pastor principal" que reúna y mueva las ovejas.
  3. Una pluralidad sin un pastor principal disipa la responsabilidad y dificulta la rendición de cuentas. En otras palabras, donde todos son los responsables, nadie es el responsable.
  4. Una pluralidad sin un pastor principal inevitablemente depende del más expresivo o más dotado anciano. Este hombre se convierte el pastor principal de-facto, pero sin la placa con el cargo ni la tarjeta de presentación. El posee la confianza de los ancianos pero no así el rol. Este deslizamiento gradual hacia el anciano más dotado pone en riesgo la integridad del presbiterio (ya que uno va a tomar decisiones finales influenciando a los demás y esto puede provocar malestar en los demás) en sus esfuerzos de modelar su unidad a través de la pureza de su pluralidad.
  5. Una pluralidad sin un pastor principal niega el curso legítimo del servicio a los ancianos con un don claro de liderazgo.
  6. Una pluralidad sin un pastor principal crea un vacío en el cuidado de las vidas de los ancianos y sus esposas porque es inconsistente confiar este cargo a cualquier otro anciano en un presbiterio igualitario.

Estos son solo algunos de los obstáculos que hemos experimentado dentro de los Ministerios Gracia Soberana y que hemos visto en otras partes dentro del cuerpo de Cristo. Ciertamente, donde la humildad de un presbiterio igualitario es alta las dificultades dentro de esta forma de pluralidad disminuyen, al menos temporalmente. Sin embargo, los ancianos son pastores, que se deleitan en el cuidado y en el ímpetu para avanzar del rebaño. La intranquilidad, aún la exasperación sucede cuando la carga pastoral esta situada dentro de una estructura ineficiente. Nuestra experiencia en los Ministerios Gracia Soberana ha sido que la efectividad del presbiterio es maximizada con la identificación de un pastor principal.

Por lo tanto, el vasto tema es que los líderes existen para el orden y que líderes específicos siempre han sido designados para ayudar en el proceso de gobierno. Pero, ¿existen algunos temas doctrínales que respaldan la práctica de levantar equipos pastorales liderados por pastores principales? Aquí de nuevo somos colaborados al recordar el glorioso ejemplo del Hijo de Dios. A los ancianos dentro una iglesia local Dios les provee una extraordinaria oportunidad, esta oportunidad viene en el llamado a la humildad y a través de el ceder nuestro lugar a otros, modelada por la persona de Jesucristo. En filipenses 2:3-7 Pablo dice:

3) Nada hagáis por contienda o vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4) no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. 5) Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6) el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7) sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.

Los teólogos usan este pasaje para describir la subordinación funcional de Cristo, un término que "ve el rol del Hijo… como temporalmente subordinado al Padre durante un periodo de ministerio". En otras palabras, aunque Cristo era igual a Dios (v.6), él no se aferró a esta prerrogativa, sino se sometió y se subordinó a sí mismo al Padre. No era una subordinación de igualdad sino de función. El Hijo no fue degradado, sino que el Hijo escogió el servicio (v.7). El pastor principal siempre debe recordar que su habilidad para liderar esta basada sobre la voluntad de otros ancianos para así seguir su dirección gozosamente. En respuesta a la humildad de Cristo, los ancianos de las iglesias tienen la oportunidad de reconocer los dones, el carácter y la unción del hombre principal y sujetarse a el. Incitados por su confianza en Dios, su entendimiento de la escritura y un deseo de servir; los ancianos ponen de lado ambiciones personales y agendas de auto servicio y se subordinan a si mismos bajo el cuidado y liderazgo del Pastor Principal. Al hacer esto, el pastor principal entonces se convierte en "el primero entre sus iguales"- no porque el lo demandó, negoció o hizo campaña sino porque su carácter y dones le recomiendan al rol y sus ancianos igualmente responsables afirman esto. Estas cualidades inspiran a ceder lo nuestro y reconocer en otros y nos llevan a la humildad; magnificando más aún a Cristo en el funcionamiento de la pluralidad. Ahora para preservar nuestra aplicación en el riel correcto, afirmemos un punto crucial: Los pastores principales no ejercen un gobierno sobre el presbiterio ni tampoco poseen el derecho de elevarse a sí mismos encima de los demás ancianos. Ellos nunca deberían actuar independientemente o crear una cultura sutil donde una manipule a todos que la norma sea que cedan a todos sus deseos. El pastor principal es llamado a construir un equipo, no un ministerio personal. Su efectividad debería ser medida por la madurez de su pluralidad, no por las ventas de sus grabaciones. ¿Cómo es que la pluralidad, de hecho toda la iglesia, se beneficia de tener un pastor principal? En resumen, ¡dramáticamente! apoyados en su confianza en Dios y su seguridad en el hombre llamado a liderarles, el presbiterio anima al pastor principal para maximizar su potencia en las siguientes maneras:

  1. Desarrollando al presbiterio en un equipo de liderazgo.
  2. Proveyendo cuidado pastoral para el presbiterio.
  3. Facilitando la toma de decisiones.
  4. Identificando y usando los dones espirituales de los ancianos.
  5. Animando a la eficiencia.
  6. Coordinando el entrenamiento del presbiterio.
  7. Actuando como un vocero de los ancianos.

Si dudas sobre la importancia de estas funciones, habla con cualquier anciano que viva sin ellas. Dios creó el liderazgo no solamente porque es necesario sino porque también es una tremenda bendición. Pastores principales efectivos han estado probando ese punto por un largo tiempo. La sabiduría nos enseña a no ignorar ni exagerar la importancia del pastor que preside. Sin embargo, la muy evidente necesidad de hombres quienes lideren a los ancianos no debería tentarnos a exaltar este rol por sobre la pluralidad. Recuerda que el rol de pastor principal esta basado sobre la pluralidad y existe para servir a la pluralidad. Algo menor que esto diluye la oportunidad glorificante a Dios que esta forma de gobierno ofrece. Entonces, si la responsabilidad de gobernar es igualmente compartida, ¿sobre qué base nosotros separamos al "primero" entre sus iguales? ¿Cómo identificar el hombre singularmente ungido para liderar a los ancianos? Dick Iverson una vez dijo: "no todos pueden fungir como anciano principal. Una mezcla específica de dones se requiere para coordinar el ministerio de un equipo entero". Entonces, ¿cual es esta singular mezcla de dones? La respuesta breve es carácter y capacidad. No hay sorpresas aquí. Es obvio que el pastor principal deba poseer un ejemplo personal y habilidades ministeriales que impulsan, particularmente a los ancianos a su alrededor. Pero hay dos cualidades reconocibles que frecuentemente acentúan la presencia de la gracia precedente de Dios para liderar un equipo de ancianos. Esa gracia aparece desplegando un grupo de dones: el don del liderazgo y los dones para la predicación.

"Primus Inter Pares" y el Don de Liderazgo

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de le fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. (Énfasis mío) Romanos 12:6-8

Pocos roles demandan un don de liderazgo tan claro como aquel del pastor principal, y pocos pasajes nos dan mayor claridad sobre la naturaleza de este don que Romanos 12:6-8. Examinemos más profundamente el pasaje para que podamos apreciar su relevancia en cuanto a nuestra discusión. La palabra griega para "liderazgo" es "προιστεμι"(proistemi) que significa "…´liderar´, ´dirigir´, ´ayudar´, ´disponer´, ´entregarse a\’. Curiosamente, el verbo traducido "gobernar" en la NIV (una versión de la Biblia en Inglés) no esta presente en el lenguaje original y solamente fue añadida para aclarar la aplicación de "diligentemente". Según John Murray, una traducción más precisa sería: "el que preside, con diligencia", una traducción mucho más cercana a la versión en Inglés English Standard Version.Sigamos la progresión del pensamiento de Pablo aquí:

  1. Todos tenemos diferentes dones (v.6a).
  2. Nuestros dones son el resultado de una obra previa de gracia (v.6b).
  3. La gracia que Dios ha dado determina las fronteras de nuestros dones y servicio (v.6).
  4. Algunos han recibido una notoria gracia para liderar (v.8).
  5. La gracia para liderar es manifiesta por un cuidado solicito y diligente (v.8).

¿Cómo se aplica esta progresión a los pastores principales? Muy simple, esta presenta un principio muy útil para trazar el efecto del don de liderazgo en la iglesia local. El principio dice: La efectividad del presbiterio frecuentemente será proporcional al don de liderazgo del pastor principal. Por favor pondera esto porque forma un importante punto y nos ayuda inmensurablemente para llegar a comprender lo que está en juego. Pero aún más importante, nos recuerda que identificar el alcance de la gracia y diligencia –el don de liderazgo- y posicionar a los hombres en conformidad a este don, es un factor clave en presbiterios competentes e iglesias locales saludables. Por lo tanto, ¿Cómo se ve un don de liderazgo operando en una iglesia local? ¿Cómo identificamos esta gracia en un hombre? La respuesta es tomada más de la experiencia que de una exposición, pero debiera ser útil de todas maneras. Cuatro mínimos irreducibles emergen:

  1. La habilidad para definir y aplicar valores cruz-céntricos.
  2. La habilidad para inspirar una respuesta que exalte a Dios, que edifique a la iglesia.
  3. La habilidad para administrar los dones propios de líder y los dones de otros.
  4. La habilidad para guiar y cuidar de los otros líderes.

Una revisión cuidadosa de estos puntos nos llevará más allá de la presente discusión. Baste decir, sin embargo, que una habilidad para definir valores, inspirar visión, administrar dones y guiar líderes finalmente guiará al presbiterio a una orientación hacia Dios y edificará la infraestructura de la iglesia, creando un presbiterio eficiente y una iglesia efectiva. Suelta el don de liderazgo para servir y la iglesia crece cualitativamente, ignóralo y la iglesia podría cojear sin objetivo ni impacto. Alexander Strauch ofrece un coherente resumen cuando dice: "La ventaja del principio ´primero entre iguales´ es que permite la diversidad funcional basada en dones dentro del equipo del presbiterio sin crear un cargo superior sobre sus compañeros ancianos". Dios ha ordenado presbiterios de tal manera que las iglesias puedan levantarse con la marea de este don, o languidecer debido a su ausencia. Como Tom Marshall cita, "Las personas no siguen visiones o sueños o proyectos o ideas, sino a los líderes". Y los líderes lideran de mejor manera cuando son guiados.

"Primus Inter Pares" y los Dones para La Predicación

Timoteo 4 : 1-2 1) Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2) que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

El cargo asignado a cada presbiterio es espléndidamente resumido en estas palabras de Pablo a Timoteo. Los ancianos deben predicar continuamente, valerosamente y pacientemente ejecutando su cargo como quienes administran las mismas palabras de Dios. Para garantizar la potencia de este llamado y la certeza de su fruto, Dios ha otorgado un grupo de dones a hombres en particular. Estos son los dones que enriquecen la predicación, ya sea en el servicio dominical o en una enseñanza bíblica a media semana. Todos los ancianos deberían poseer estos dones, los pastores principales deberían ejemplificarlos. Es difícil sobre-enfatizar la centralidad del rol de predicación. John MacArthur observa:

Los medios ordenados por Dios para salvar, santificar y fortalecer su iglesia son la predicación. La proclamación del evangelio es lo que provoca fe salvadora en aquellos a quienes Dios ha escogido (Romanos 10:14). A través de la predicación de la palabra viene el conocimiento de la verdad que produce la piedad (Juan 17:17; Romanos 16:25; Efesios 5:26). La predicación también anima a los creyentes a vivir en la esperanza de la vida eterna, capacitándolos así para soportar el sufrimiento (Hechos 14:21-22). La predicación fiel de la palabra es el elemento más importante del ministerio pastoral.

Si bien el Nuevo Testamento no cita un específico "don para predicar", la prominencia de predicar es incuestionable, y en consecuencia, esta noble tarea se sitúa en el corazón del ministerio pastoral. Pero si no hay un don específico para predicar, ¿cuales dones hacen un buen predicador? ¿Y que grupo de dones testifican sobre el llamado del primus inter pares? Es más fácil hacer esta pregunta que responderla, ya que no todo pastor principal posee todos estos dones (que serán discutidos) en la misma intensidad. No obstante, hemos visto que el pastor principal más efectivo ejercitará cada uno de estos dones en algún grado. Por lo tanto, la siguiente lista puede ser muy útil de tres maneras: sirviendo a cualquier presbiterio para evaluar seriamente sus rangos para aquel que es llamado a liderarlos; aclarando el fundamento sobre el cual las iglesias de Gracia Soberana identifican y posicionan pastores principales; e identificando un grupo de dones que producen una buena predicación.


I) Una aptitud para entender y aplicar la sana doctrina. ¿Qué deberíamos identificar como el problema más serio encarado por las iglesias descritas en el Nuevo Testamento? Algunos podrán decir resistencia demoníaca, o quizá una necesidad por una mayor llenura del Espíritu. Otro grupo podrá apuntar la impotencia política y la inhabilidad para mobilizarse como una fuerza cultural. Tales perspectivas pasan por alto lo que era con mucho el problema más prevaleciente en los tiempos del Nuevo Testamento -El impacto dañino de falsos maestros y falsa doctrina. Es triste y revelador que los problemas primarios del Nuevo Testamento son totalmente ignorados como campos de batalla dentro de la iglesia Norteamericana. ¿Estamos realmente más alumbrados, o solamente estamos discerniendo menos? El pastor principal es llamado, no simplemente para crear programas y conducir servicios, sino para unir las personas alrededor y establecerlas en la verdad. La principal obligación del líder es "procurar con diligencia presentarse a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien las palabras de verdad" (2 Timoteo 2:15). Si todos los ancianos están llamados a ser "retenedor de la palabra fiel tal como le ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen" (Tito 1:9), entonces el pastor principal debiera ejemplificar el cumplimiento de esta vital tarea. La sana doctrina es central en el rol del pastor principal porque la falsa doctrina es el más grande obstáculo para edificar iglesias locales saludables. En consecuencia, el pastor que preside debe ser capaz de entender y transmitir la sana doctrina. Él continuamente debe crecer en el conocimiento pero sin volverse orgulloso y debe sobresalir en metodología sin desviarse de la teología. Él debe entender la diferencia entre un fundamento sólido y uno defectuoso, y ser capaz de producir el primero mientras evita el último. A través de la gracia de la sana doctrina, el pastor principal reúne a los ancianos para las murallas de la iglesia, juntos discerniendo cualquier influencia –que venga de dentro o de afuera- que pudiera obstruir su progreso en crecimiento y piedad. Darius Salter una vez dijo: "Cualquier clase de herejía puede ser promovida en America, si está atractivamente empacada por buenos vendedores" ¡Los ancianos, juntamente con el liderazgo con discernimiento del pastor principal, existen para asegurar que no sea promovida en su iglesia!

2) La capacidad de Comunicarse. Pero es necesario que el obispo sea…..apto para enseñar (1 Timoteo 3:2)

Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios… (1 Pedro 4:10:11a).

Lo que sea que sepan, no podrán verdaderamente ser ministros eficientes si no son ´ aptos para enseñar ´.

El pastor principal es llamado a ser un comunicador. Aunque ni elocuencia ni dinamismo son necesarios en un alto grado, este hombre deber reconocer que él lidera y edifica grandemente a través de palabras y que su don para la comunicación deber encajar con las demandas de su tarea. Según Pablo, debiera ser competente en al menos estas seis áreas:

  1. "Apto para enseñar" (1 Timoteo 3:2)
  2. "Perfeccionar a los santos" (Efesios 4:12)
  3. "Exhortar con sana enseñanza" (Tito 1:9)
  4. "Que con mansedumbre corrija a los que se oponen" (2 Timoteo 2:25)
  5. "Hacer obra de evangelista" (2 Timoteo 4:5)
  6. "Ser ejemplo de los creyentes en palabra" (1 Timoteo 4:12)

Además del llamado general a la comunicación evidente en esta lista, los pastores principales frecuentemente se distinguen de otros ancianos por sus dones de exhortación y enseñanza.

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada….el que enseña, en la enseñanza. (Romanos 12:6-7)

Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. (1 Timoteo 4:13)

Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. (2 Timoteo 4:2)

No significa que tales dones están ausentes en los otros ancianos. De hecho, deberían estar presentes para que tales hombres sean efectivos en su llamado al presbiterio. Sin embargo, estos dones se presentarán en mayor grado en el pastor principal y es la presencia de estas sus fortalezas que marcan su aptitud para liderar a los otros ancianos. El púlpito anhela hombres con la habilidad de organizar pensamientos y comunicar doctrina en maneras que muestren la gloria de Dios e inciten a los correspondientes afectos en respuesta. Los pasajes arriba buscan hombres que puedan hablar las palabras de Dios después de él –hombres quienes usen el lenguaje habilidosamente, como un doctor escogiendo sabiamente el mejor tratamiento después de haber estudiado la aflicción. Ya sea predicando o liderando reuniones de líderes, el pastor principal debe un ser hombre quien hace la palabra de Dios clara, entendible, aplicable y que convence. Sobre todo, él debe "trabajar en predicar y enseñar" (1 Timoteo 5:17). "El ser capaz de reunir una congregación", dice Charles Chaney, "es el sello del llamado de uno". De hecho, congregaciones se reúnen alrededor de la predicación efectiva, porque las palabras correctas-sabias y piadosas palabras- atraen personas y levantan su visión a Dios. La reunión de las personas y luego su retorno para oír la exposición es una validación bíblica y probada por el tiempo del llamado a ser "primero entre iguales".

El Principio de Trabajo Conjunto con el Ministerio Apostólico

Para evitar malos entendidos sobre la frase "ministerio apostólico" comencemos explicando el porqué de esta frase. Aunque un tratamiento bíblico completo sobre todos los asuntos teológicos, léxicos, e históricos relacionados con los apóstoles del tiempo presente estarían mas allá del alcance de este artículo; sin embargo una defensa introductoria es necesaria para justificar el principio que está detrás de nuestra actividad ministerial apostólica.

Muchos evangélicos hoy se identifican con la convicción y la lógica de O. Palmer Robertson, quién dijo: "Nada en la Escritura indica explícitamente que el apostolado terminaría algún día, sin embargo es generalmente reconocido que nadie en la iglesia de hoy funciona con la autoridad de los apóstoles originales…"Parafraseando esta perspectiva común se puede decir que los apóstoles del presente no son muy aceptados, pero no dejan de ser bíblicos. Mientras que Sovereign Grace Ministries acepta de todo corazón que "nadie en la iglesia de hoy funciona con la autoridad de los apóstoles originales"no queremos concluir que nadie entonces funciona como un apóstol de ninguna clase. Tal conclusión haría un daño considerable sobre los esfuerzos por edificar la iglesia y predicar el evangelio. Si uno quiere igualar el ser "apostólico" con el poseer el manto de autoridad de los doce apóstoles originales, o ejercer la autoridad papal o que tus cartas sean canonizadas como parte de las Escrituras, entonces es completamente entendible la alarma ante la noción del un apóstol en este tiempo presente, sin embargo como dijo F.F. Bruce "Cuando Pablo usa el término \’apóstol\’ abarca mas que solo los doce".Entonces la Escritura parece presentar una segunda clase de apóstol- unos que ni escriben Escritura ni poseen el nivel de autoridad de los primeros doce. En realidad dentro del N.T. parecen haber por lo menos otros ocho apóstoles aparte de Pablo ( Hechos 14: 4; 1Cor 9: 5-6; Gál 1: 19; 1Tes1:1; 2: 6; 1Cor 4: 6, 9; Filip 2: 25). Adicionalmente Efesios 4: 7- 16 nos indica la validez y necesidad continua del don apostólico como fue dado a la Iglesia por el Cristo ascendido. Nos tomaremos un momento para construir algunas cercas adicionales. Claramente, los doce siempre tendrán un lugar único en los anales de la eternidad (Apocalipsis 21: 14). Mas aún, el apóstol Pablo se mantiene aparte de los apóstoles de hoy en varios aspectos importantes. Algunos aspectos de estas discontinuidades incluyen lo siguiente. A diferencia de Pablo, los apóstoles de hoy:

  1. No escriben Escritura (Bíblia).
  2. No experimentan la aparición del Señor Resucitado.
  3. No reciben revelación profunda (sin igual) en el evangelio.
  4. No tienen el poder espiritual de Pablo.
  5. No tienen experiencias espirituales de la magnitud de viajes al tercer cielo.

Con estas diferencias, ¿Cómo podemos trazar lazos significativos entre la cultura apostólica de Pablo y el ministerio apostólico del presente? Con respecto a la distinción entre los dones espirituales de hoy y los dones de la era del N.T., Vern Poythress ho propuesto un paradigma que nos puede ayudar en nuestra discusión: "Los dones modernos son análogos pero no idénticos a los dones apostólicos… y los dones Mesiánicos…" Así, los dones de hoy son una figura, el reflejo de un arquetipo. Jack Deere escribe desde una perspectiva carismática que también hace eco a Poythress:

"Es simplemente irracional el insistir que todos los dones espirituales milagrosos son igual a aquellos de los apóstoles en su intensidad o su fuerza, para que puedan ser percibidos como dones legítimos del Espíritu Santo. Nadie insistiría en esto para los dones no-milagrosos como la enseñanza o el evangelismo…¿Quién hoy pretendería ser igual que Pablo como maestro?...Por lo tanto, ya que nadie se ha levantado con un don de enseñanza igual al de Pablo, ¿podríamos entonces concluir que el don de la enseñanza ha sido retirado de la iglesia? De la misma manera, ¿Deberíamos concluir que todos los que tienen el don de evangelismo van a evangelizar como el apóstol Pablo? Podemos admitir los diferentes niveles de intensidad y calidad en …otros dones, ¿Por qué no lo podemos aceptar en cuanto al don de sanidad?¿O de hacer milagros?¿O en cuanto al don de la profecía?

¿O el don del ministerio apostólico?'

Ya sea la escolaridad evangélica de Poythress reconociendo que los dones de hoy son análogos pero no idénticos a los de Pablo, o la voz más carismática de Jack Deere diciendo que estos mismos dones difieren en intensidad y calidad de los de Pablo, ambos reafirman la misma verdad que tiene profunda relevancia para esta discusión: El Ministerio Apostólico puede existir hoy en día sin comparar su autoridad o su impacto con el de Pablo. El reconocer las vastas diferencias entre Pablo y los apóstoles del presente es solo el comienzo, también debemos notar las similitudes que nos llaman a la fidelidad apostólica hoy. ¿Cuál es la base común entre Pablo y digamos, los Ministerios de Gracia Soberana? ¿Cómo es que nos atrevemos a mencionar ambos en una misma oración? Algunas de las similitudes se pueden mencionar bajo tres categorías:

  • El Mensaje
  • El Método
  • La Metáfora

I. El Mensaje del Evangelio Los apóstoles existen para el evangelio, son enviados para preservar y proclamar su glorioso mensaje. En el N.T. el evangelio nunca es reducido a "El camino romano hacia la salvación" o "Las cuatro leyes espirituales" Mas bien, es el poder de la gracia inescrutable de Dios para el incrédulo y para el creyente por igual. Jerry Bridges expresa este punto mejor que muchos al decir:

"El evangelio no es solo el mensaje mas importante en toda la historia; es el único mensaje esencial en toda la historia. Sin embargo permitimos que miles de Cristianos profesantes vivan sus vidas enteras sin entenderlo claramente y sin experimentar el gozo de vivir en el. Creo que parte de nuestro problema es nuestra tendencia de darle al incrédulo solo suficiente del evangelio como para llevarle a hacer la oración para recibir a Cristo, entonces inmediatamente ponemos el evangelio en el ropero, y continuamos con los deberes del discipulado. Como resultado los Cristianos no son instruidos en el evangelio, y porque no entienden plenamente las riquezas y la gloria del evangelio, no se lo pueden predicar a ellos mismos ni vivirlo en sus vidas diarias."

Los apóstoles son dados para asegurar que el evangelio sea predicado y aplicado en la vida de la iglesia. El propósito del apóstol procede de y orbita alrededor de el "euangelion"- El Evangelio. Si quitamos el evangelio, todo el ministerio apostólico desaparece. Podemos ver en el N.T. como está preservado y ricamente ilustrado el concepto de cómo el evangelio específicamente define y dirige el oficio del apóstol. De los escritos de Lucas y Pablo uno puede llegar a las siguientes conclusiones:

  1. Los apóstoles son apartados para el evangelio.
  2. Los apóstoles son enviados con el evangelio.
  3. Los apóstoles protegen el evangelio.
  4. Los apóstoles edifican con el evangelio.

Sin embargo en este tema el evangelio ofrece mas que un mero instrumento para el ministerio apostólico, suple la continuidad entre el ministerio apostólico de la era del N.T. y el ministerio apostólico de hoy. P.T. O\’brien dijo: "…Creemos que es el evangelio de nuestro Señor Jesucristo dentro de los propósitos de Dios el que sirve como el puente entre la actividad misionera de Pablo y la de otros. El kerygma (mensaje) apostólico aparece como el enlace crítico entre ambos…"

Este es un punto profundo, cuya conclusión lógica se puede expresar mas claramente: Como el evangelio enlaza la actividad misionera de Pablo con la de otros, igualmente, enlaza el ministerio apostólico de Pablo con aquel de los apóstoles de hoy.

Así que, mientras hay ciertamente profundas diferencias entre el rol apostólico de entonces y el de ahora, el ministerio de Pablo de todos modos tiene algunas similitudes fundamentales con los apóstoles del presente. Estas similitudes deben ser bien entendidas ya que son centrales para el crecimiento y la salud de la iglesia. La siguiente definición puede ayudarnos a resumir como el ministerio apostólico de hoy mantiene una continuidad con el ministerio apostólico de Pablo:

Apóstol: Llamados por el Cristo ascendido y armados con el evangelio, los apóstoles del presente plantan y edifican iglesias locales para la conversión de los perdidos, la santificación de los creyentes y la expansión de las misiones.

II. El Método: El Servicio

Las discusiones sobre el ministerio apostólico pueden acelerarse rápidamente hacia el debate sobre la autoridad actual de este ministerio, esto es comprensible, ya que Pablo cerró los flancos para proteger la unidad de la iglesia y la pureza de la sana doctrina. También abundan los ejemplos de muchos mal llamados "apóstoles" contemporáneos que han usado el ejemplo de Pablo para justificar neciamente prácticas de liderazgo orientadas al servicio de sí mismos, sin embargo, estas historias lamentables no son evidencia contra la legitimidad de los apóstoles en el presente, debemos ir más allá de las anécdotas para entender las realidades de este oficio. El mejor lugar para centrar esta discusión no es en la autoridad, sino en la responsabilidad. El auténtico ministerio apostólico no comienza con los derechos de un apóstol sobre las iglesias, sino con su llamado a servir a las iglesias. Cuando un apóstol actúa "apostólicamente," su motivación debe partir primero, no de una autoridad posicional para actuar, sino de una responsabilidad dada por Dios para servir y una pasión para proveer cuidado. El enfatizar la responsabilidad como un precursor del cuidado apostólico, cambia la discusión histórica de los "derechos" del apóstol a las "obligaciones" el apóstol, este cambio también fija la primera prioridad de todo ministerio apostólico, en realidad de todo liderazgo Cristiano- el servir. Como Jerry Bridges ha observado: "… La autoridad humana no es un estatus o un privilegio para ser explotado para objetivos personales, sino una responsabilidad que surge para el beneficio de otros"

Esta orientación de la responsabilidad hacia el servicio guarda al apóstol para que no se convierta en un líder "profesional" de iglesia, el debe estar conciente que se le ha dado un encargo sagrado. Como un esclavo del Maestro, su llamado está ligado a los líderes y a la gente en su esfera, el les servirá y se sacrificará por ellos, llevará sus cargas como si fueran suyas. Ellos no son ni las herramientas de su ministerio, ni los medios para el propósito de Dios, sino que "la gente y su crecimiento espiritual son el propósito de Dios." Así que mientras Pablo puede ser justificado al hacer referencia a su autoridad apostólica, los modelos apostólicos de hoy estarán mas seguros si enfatizan la responsabilidad del servicio que es esencial al llamado. Pero ¿Cómo saben los líderes apostólicos dentro de Sovereign Grace Ministries donde comienza la responsabilidad y donde termina? Si uno no puede ni debe adoptar la plenitud de la autoridad apostólica de Pablo, ¿Qué limites bíblicos son los que establecen el nivel apropiado de responsabilidad apostólica en el presente? Esta pregunta nos lleva a otras preguntas prácticas:

  1. ¿Alguna vez cambia la autoridad del equipo apostólico?
  2. ¿Hasta qué punto son autónomas las iglesias locales dentro de SGM?
  3. ¿Difiere la autoridad apostólica con respecto a las iglesias que desean ser adoptadas por SGM?

Estas son preguntas importantes y cómo son respondidas en la teoría y en la práctica definirán finalmente el futuro de SGM.

III. Una Metáfora para el Servicio

El N.T. ocasionalmente usa metáforas para describir el ministerio apostólico. Mientras que ninguna metáfora puede controlar o definir el rol apostólico plenamente, algunas metáforas pueden traer una claridad particular. Al tratar con la naturaleza de la relación entre un apóstol y la iglesia local en el tiempo, la metáfora de la paternidad parece particularmente adecuada. Mientras que esta metáfora de la paternidad no puede ser autoritativa para determinar la práctica, esta imagen bíblica puede ayudar a explorar los contornos de la responsabilidad bíblica. Es claro que el nivel de responsabilidad ejercido por un padre terrenal sobre sus hijos tiende, a la larga, a disminuir en el tiempo. A medida que el hijo madura y la relación padre-hijo evoluciona, la responsabilidad de un padre y su autoridad funcional son reducidas gradualmente. El nivel de esa autoridad es típicamente inverso al nivel de madurez del hijo, disminuyendo a medida que aumenta esta madurez. Por causa de que la madurez de un hijo puede crecer a veces rápidamente, otras veces lentamente, otras veces dos pasos adelante y uno atrás, habrá un flujo de subida y bajada en esta dinámica de responsabilidad versus madurez. Pero a la larga la tendencia será a disminuir la autoridad paternal, en el camino, hechos como el dejar la casa paterna para ir a estudiar, o el matrimonio, o el nacimiento de un nieto, todo esto tendrá esa tendencia a reducir la autoridad paternal permanentemente. En este caso un padre maduro en una familia saludable reconoce que el aumento de madurez de su hijo ha alterado su rol y ha cambiado la naturaleza de su responsabilidad. Incluso donde los niveles de responsabilidad y autoridad apropiados para un pre-adolescente son ejercidos en hijos adultos, lleva a resultados desastrosos. Así la responsabilidad de un padre no es un paquete "inalterable" de parte de Dios, sino un rol que cambia, según las necesidades y la madurez de sus hijos. Mientras cambia su responsabilidad, su autoridad funcional puede disminuir también. Seguramente siempre mantendrá consigo el privilegio y el honor de la paternidad, pero con la emergente madurez del hijo, esa etapa de agarrar la responsabilidad con ambas manos, irá pasando con el tiempo al igual que su autoridad.

Meditando en la Metáfora: Responsabilidad Apostólica y Autonomía de la Iglesia Local

¿Tienen los apóstoles la responsabilidad final de la iglesia local? Mientras que la Escritura no parece responder a esta pregunta de manera exhaustiva, nos provee una dirección sustancial. Si "responsabilidad final" se entiende como algo que nunca deja de ser o "incambiable", entonces la respuesta es no. Pero si la "responsabilidad final" es entendida como una autoridad continua y que nunca es finalmente negada, aún en el caso de una iglesia bastante madura, entonces la respuesta es si. De acuerdo a la metáfora de la paternidad podemos decir que los apóstoles tienen la responsabilidad principal solamente durante la etapa formativa en la iglesia local. Después de esta etapa, la responsabilidad práctica se transfiere gradualmente a los ancianos de la iglesia local. Sin embargo, no a pesar de lo madura que pueda ser una dada iglesia, el equipo apostólico siempre tendrá suficiente responsabilidad y autoridad como para tratar con asuntos de herejías o con líderes que han caído en la inmoralidad. Cuando hablamos del liderazgo y la dirección de la iglesia local, los ancianos deben aumentar, y los apóstoles deben menguar. Aunque nunca se le quita completamente la responsabilidad, el rol del apóstol en una iglesia fuerte se hace menor y es expresado eventualmente más en consejos y en casos de crisis. Este modelo, entonces, no afirma la autonomía absoluta de la iglesia local (como los modelos Reformados del presente) sino una autonomía que va creciendo en la iglesia local. A medida que la iglesia madura, mantiene su compromiso con el equipo apostólico, por lo tanto le confía al equipo con una responsabilidad funcional para que les sirva. Sin embargo, si un grupo de ancianos maduros eligen retirar su compromiso hacia el equipo apostólico, retirando a su iglesia madura por otras razones que no sean herejía ni inmoralidad, entonces el equipo apostólico debe renunciar a su rol de una manera que honre a Dios y le dé a la iglesia su libertad de retirarse. Este pensamiento indudablemente influencia la perspectiva de Barney Coombs cuando el escribe: "La autoridad apostólica es autoridad relacional. En otras palabras, está limitada a aquellas iglesias que la reconocen." El siguiente gráfico presenta una continuidad que parece consistente con el paradigma del "apóstol como padre" que acá proponemos:

Ilustración sobre la continuidad del cuidado apostólico

Mayor involucramiento apostólico


Mayor madurez de la iglesia y los ancianos


Menor madurez de la iglesia Menor participación apostólica

Naturalmente en una familia saludable, el padre nunca renuncia a su identidad paternal, sin embargo, su posición de autoridad directiva gradualmente evoluciona hacia la de un socio que aconseja y que ama, mientras retiene su rol de padre. Esta fase de paternidad ya no se caracteriza por el ejercicio de la autoridad, sino por un apoyo mutuo que va en ambas direcciones. Es interesante notar que en el modelo de una familia bíblica, a medida que madura el hijo, el énfasis cambia de la responsabilidad del padre sobre el hijo a la bendición que el hijo puede recibir al honrar al padre. A medida que la iglesia madura, los líderes locales crecen en habilidad y discernimiento, siendo mejor equipados para servir a su gente y menos dependientes de la función paternal del cuidado apostólico. Por ejemplo las iglesias de Pablo parecen seguir un patrón: Pablo apoyaba iglesias que no estaban saludables hasta que se volvían iglesias saludables que a su vez le apoyaban luego a el. Es útil el hacer una comparación de 1 Corintios 4- 6 con pasajes de Filipenses. Mientras que la madurez de los Filipenses les hacía cada vez menos dependientes en la paternidad de Pablo, pero no los llevaba a independizarse de él, sino que su madurez produjo un compromiso nacido del corazón (no por obligación) hacia Pablo de devolverle la inversión que el había hecho con ellos, apoyando y financiando su ministerio (Filip 2:25; 4:15-16, 18). Se creó una sociedad entre ellos (Filip 1: 5). Esta relación entre el apóstol y la iglesia local entonces produjo una base importante de apoyo desde la cual expandir las misiones, penetrando al mundo con el evangelio. Una Iglesia local que está madurando se hace cada vez mas conciente de la bendición que viene del estar relacionada con la autoridad apostólica, y a la vez que disminuye su sentido de dependencia total de esa autoridad. (A medida que madura aprecia las bendiciones pero a la vez se fortalece y madura y es entonces menos dependiente) ¿Están todas las iglesias corriendo en la línea rápida de la "carretera de la madurez?" Tristemente no. ¿Puede ser que una iglesia desarrollada enfrente tiempos de inmadurez substancial que requiera la aplicación fresca de la autoridad apostólica? (Apocalipsis 2: 4-5) Seguramente, pero la intención general de Dios es que las iglesias crezcan y maduren en santidad. De hecho, el proceso de maduración de la iglesia local se puede parecer al proceso de santificación menos que lineal que observamos en los creyentes individuales, y que David Powlison describe como la acción del yo-yo en las manos de una persona que lentamente va subiendo las gradas. Así la iglesia en su maduración tendrá sus subidas y bajadas, pero la tendencia es un ascenso hacia la santidad. Así que si graficáramos la progresión natural de un cuidado apostólico efectivo se vería algo así: (note que ambas manifestaciones son una expresión de servicio)

PADRE-------------------->SOCIO

Una Breve Discusión de las Adopciones

En una forma inesperada y que nos humilla, Sovereign Grace Ministries recibe regularmente pedidos de iglesias que ya existían sobre la posibilidad de ser parte de nuestra familia de iglesias. Esta digresión es pertinente en este estudio porque si una iglesia es adoptada, el equipo apostólico de Sovereign Grace no presume ser los padres de tal iglesia (aunque tal relación podría desarrollarse en el tiempo). Al contrario, el equipo apostólico busca afirmar el rol único e histórico de los ancianos locales para que la atención y el honor nunca sean distraídos de ellos y otorgados inapropiadamente al equipo apostólico. En este caso, la metáfora de una asociación de dos socios para el evangelio (Filip 1:5; 2Cor 1:24) se hace más útil para definir los roles y la relación entre el equipo apostólico y la recientemente adoptada iglesia local. Como la mayoría de las asociaciones, este acuerdo existe para el beneficio mutuo y conlleva responsabilidades para ambos socios. ¿Cómo se desarrolla una asociación con Sovereign Grace Ministries? Sencillamente, comienza con tiempo, a través de reuniones, el asistir a conferencias, y exposición a los materiales de Sovereign Grace Ministries y dialogo estratégico con un delegado apostólico. La iglesia interesada poco a poco se familiariza con la doctrina y la práctica de Sovereign Grace Ministries. La iglesia muestra un retrato vivo de nosotros, nuestras fortalezas, nuestras debilidades, hasta nuestras verrugas, por lo tanto el delegado apostólico tiene la oportunidad de evaluar la compatibilidad de la iglesia que tiene interés con Sovereign Grace Ministries. La meta de este proceso no es solo la calidez relacional, y tampoco simplemente un acuerdo doctrinal, sino una mezcla sustancial de ambos. El equipo apostólico está buscando una relación basada en la verdad sobre la cual aunarse y edificar. La presencia de los siguientes tres elementos sugiere al equipo apostólico que tal relación ha comenzado:

  1. Una armonía sustancial con la iglesia interesada.
  2. Un acuerdo metodológico sobre las estructuras de Sovereign Grace Ministries que serían pilares para reproducir algunos atributos esenciales de las iglesias de Sovereign Grace Ministries (como grupos pequeños, algunos aspectos del gobierno de la iglesia, etc.)
  3. Una fe hacia Dios- que resida en ambos, en el equipo apostólico y en los ancianos de la iglesia local- para formalizar la relación.

Conclusión

Saquemos algunas conclusiones finales y útiles de esta discusión:

  1. El liderazgo en el N.T. dentro de la iglesia local siempre ha sido una labor compartida, por lo tanto la costumbre de una pluralidad de ancianos está bien documentada y es una práctica bíblicamente sana y probada.
  2. El "primero (o principal) entre iguales," el pastor principal (senior) de una iglesia local lleva el legado bíblico de ordenar el funcionamiento a través de dones y una responsabilidad definida.
  3. Los pastores principales (senior) se distinguen de los otros ancianos por sus dones de liderazgo y comunicación.
  4. Los apóstoles existen hoy para plantar y edificar las iglesias locales para la santificación del creyente, la expansión de la misión y la exaltación de Dios.
  5. La metáfora de la "paternidad" es una de las maneras más útiles para describir la naturaleza y el alcance del ministerio apostólico.
  6. A medida que la iglesia local madura, la responsabilidad apostólica para con esa iglesia disminuirá, pero sin desaparecer.
  7. La metáfora de una "sociedad" (o asociación) puede ser más útil para describir la relación entre Sovereign Grace Ministries y una iglesia adoptada, por lo menos inicialmente.

En sus reflexiones sobre el gobierno de la iglesia, Sovereign Grace Ministries permanece en su infancia, pero aún así disfrutamos la sensación humilladora y la satisfacción extasiante de saber que nuestros métodos, con fallas y todo, son tomados de la Escritura y son sustanciados con el fruto. Sin embargo nuestra forma de gobierno (polity o política) no es nuestra pasión. Tales afectos están reservados exclusivamente para la persona y la obra de Jesucristo. Para nuestra sorpresa y deleite, al parecer nuestra forma de gobierno ha servido para avanzar el evangelio, ¡que siempre sea así! Soli Deo Gloria. (A Dios solo sea la Gloria)

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