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		<title>Gospel Translations - User contributions [en]</title>
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		<title>Only One Way/es</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Elviama: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader|author=&amp;amp;nbsp; Dr. Bruce A. Ware|partnerurl=&amp;amp;nbsp;http://www.9marks.org|partner=&amp;amp;nbsp;9Marksr|date=&amp;amp;nbsp;june 2008|categorytopic= The Gospel|mediatype= article|lang=&amp;amp;nbsp;Spanish|editor= n/a|translator= Elvia Rodríguez|levels= 1|reviewed= Not Reviewed|newtitle=Solo hay&amp;amp;nbsp;un camino}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestros días abundan tres posiciones sobre la pregunta de que si Cristo es el único camino a la salvación. Los tres pueden detectarse por cómo cada una responde a estas dos preguntas fundamentales: Primera ¿es Jesús el único Salvador? Más completamente: ¿es la vida sin pecado de Cristo y su muerte y resurrección redentora los únicos medios por los cuales se paga la pena del pecado y se vence su poder? Segunda: ¿es necesaria la fe en Cristo para ser salvo? Más completamente: ¿Es necesario el conocimiento consciente sobre la muerte y resurrección de Cristo por el pecado y la fe explícita en Él para que cualquiera se vuelva merecedor de los beneficios de su trabajo redentor y así ser salvo? &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pluralismo contesta ambas preguntas, &amp;quot;no&amp;quot;. El pluralista, como John Hicks, cree que existen muchos caminos para llegar a Dios y Jesús es solo uno de ellos. Ya que la salvación puede venir a través de otras religiones y líderes religiosos, seguramente sigue que muchas personas no tienen que creer en Cristo para ser salvos. &amp;lt;br&amp;gt;El inclusivismo contesta la primera pregunta con un &amp;quot;si&amp;quot; y la segunda con un &amp;quot;no&amp;quot;. Para el inclusivista, como Clark Pinnock, aunque Jesús ha logrado el trabajo necesario para llevarnos de regreso a Dios, no obstante, las personas se pueden salvar respondiendo positivamente a la revelación de Dios en la creación y quizás en aspectos de sus propias religiones. Así, aún y que Cristo es el único Salvador, las personas no tienen que saber de Él o creer en Él para ser salvos. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El exclusivismo contesta a ambas preguntas con un &amp;quot;si&amp;quot;. El exclusivista, como el finado Ronald H. Nash, cree que la Escritura afirma que ambas son verdad; primero, que solo Jesús ha logrado el trabajo redentor necesario para salvar a los pecadores y segundo, que el conocimiento y la fe en Cristo son necesarios para que cualquiera pueda ser salvo. El resto de este artículo ofrece un breve resumen de algunos de los soportes más importantes de estos dos conceptos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Jesús es el único Salvador ''&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Porqué creer que Jesús es el único Salvador? De todas las personas que han vivido e incluso vivirán en la tierra, solo Jesús califica, en Su persona y trabajo, como el único capaz de lograr la expiación del pecado del mundo. Considera las siguientes formas en las cuales solamente Jesús califica como el único Salvador: &amp;lt;br&amp;gt;Primero, solamente Jesús fue concebido por el Espíritu Santo y nació de una virgen (Isaías. 7:14; Mateo 1:18–25; Lucas 1:26–38); por lo que solamente Él califica para ser Salvador. ¿Por qué importa esto? Solo cuando el Espíritu Santo toma el lugar del padre humano en la concepción de Jesús puede ser verdad que el concebido es completamente Dios y completamente hombre. Cristo debe ser ambos, Dios y hombre para eximir del pecado (ver abajo) pero para que esto ocurra, debe ser concebido por el Espíritu Santo y nacido de una virgen humana. Nadie más en la historia del mundo es concebido por medio del Espíritu Santo y nacido de una madre virgen. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;Segundo, solamente Cristo es Dios encarnado (Juan 1:1-18; Hebreos 1:1–3; 2:14–18; Filipenses. 2:5–11; 1 Timoteo 2:5–6); como tal, solamente Él califica para ser Salvador. Como Anselmo sostuvo en el siglo 17, nuestro Salvador debe ser completamente hombre para tomar el lugar de los hombres y morir en su lugar y Él debe ser completamente Dios para que el valor de su pago expiador para satisfacer las demandas de nuestro Dios infinitamente bendito. Debe ser hombre, pero un simple hombre no puede hacer este pago infinito por el pecado. Nadie más en la historia del mundo es tanto completamente Dios y completamente hombre. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercero, solamente Cristo vivió una vida sin pecado (2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15; 7:23–28; 9:13–14; 1 Pedro 2:21–24); como tal, solamente Él califica para ser Salvador. Como aclara el Levítico, los animales ofrecidos como sacrificio para el pecado deben estar sin mancha. Esto prefiguró el sacrificio de Cristo quien, como ser sin pecado, fue capaz de morir por los pecados de otros y no por sí mismo. Pero nadie más en la historia del mundo ha tenido una vida sin pecado. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuarto, solamente Cristo tuvo una muerte penal y substitutonaria (Isaías 53:4–6; Romanos 3:21–26; 2 Corintios 5:21; Gálatas 3:10–14); como tal, solamente Él califica para ser Salvador. El pago del pecado es la muerte (Romanos 6:23) y debido a que Cristo tuvo una vida sin pecado, Él no merecía morir. Más bien, la causa de su muerte se debió al hecho de que el Padre le imputó nuestros pecados y su muerte fue en nuestro lugar. Nadie más en la historia del mundo ha muerto por llevar el pecado de otros y no como el juicio de su propio pecado. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quinto, solamente Cristo se levanta de la muerte triunfante sobre el pecado (Hechos 2:22-24, Romanos 4:25, 1 Corintios 15:3-8, 16-23). Como tal, solamente Él califica para ser Salvador. La Biblia indica que pocas personas, aparte de Cristo, se han levantado de la muerte (1 Reyes 17:17-24; Juan 11:38-44) pero solo Cristo se ha levantado de la muerte para nunca más morir, habiendo triunfado sobre el pecado. El pago por el pecado es la muerte y el poder más grande del pecado es la muerte. Entonces, la resurrección de Cristo de la muerte demuestra que su muerte redentora por el pecado logró tanto el pago completo de la pena del pecado y la victoria completa sobre la mayor fuerza del pecado. Nadie más en la historia del mundo se ha levantado de la muerta ni triunfado sobre el pecado. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conclusión es incuestionable: solamente Cristo califica como Salvador y solamente Cristo es Salvador. Las propias palabras de Jesús no pueden ser más claras: &amp;quot;Soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre excepto a través de mi&amp;quot; (Juan 14:6). El apóstol Pedro confirma: &amp;quot;Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos&amp;quot; (Hechos 4:12). Estas declaraciones son verdaderas para nadie más en la historia del mundo. Efectivamente, solo Jesús es Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La fe en Cristo es necesaria para ser salvo &amp;lt;br&amp;gt;''¿Porqué pensar que la fe en Cristo es necesaria para ser salvo? La enseñanza de los apóstoles es clara, que el contenido del Evangelio ahora (desde la venida de Cristo), se concentra directamente sobre la muerte redentora y resurrección de Cristo y que por la fe en Cristo a uno se le perdonan sus pecados y se le garantiza la vida eterna. Considera los siguientes pasajes que apoyan la convicción de que las personas se salvan solamente en tanto conocen y confían en Cristo como su Salvador: &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Primero, la propia enseñanza de Jesús muestra que las naciones necesitan escuchar y arrepentirse para ser salvos (Lucas 24:44-49). Jesús manda que &amp;quot;y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén&amp;quot; (Lucas 24:47). Las personas que Jesús describe aquí no están arrepentidas ni perdonadas. Para ser perdonado deben arrepentirse. Pero para arrepentirse deben escuchar la proclamación del trabajo de Cristo en su nombre. Y esto es verdad para todas las naciones, incluyendo a los judíos que no han confiado en Cristo. Jesús no se imagina las &amp;quot;naciones&amp;quot; como que ya salvas al guardarse las revelaciones disponibles para ellos. Sino que los creyentes deben proclamar el mensaje de Cristo a todas las naciones para que las personas en esas naciones sean salvas. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo, Pablo enseña que hasta los judíos piadosos y todos los demás deben escuchar y creer en Cristo para ser salvos (Romanos 10: 1-4, 13-15). El deseo de su corazón y su oración es por la salvación de sus compatriotas judíos. Aún y cuando ellos tienen fervor por Dios, no saben que la rectitud de Dios viene solamente a través de la fe en Cristo. Así que estos judíos, aún y que son piadosos, no son salvos. Porque todo aquel que invocare el nombre de Cristo (ver Romanos 10:9, 13) será salvo. Pero se requiere que alguien les diga. Y se requiere que se envíen aquellos. Las misiones, entonces, son necesarias ya que las personas deben escuchar el Evangelio de Cristo para ser salvos. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercero, la historia de Cornelio demuestra que aún que gentiles piadosos deben escuchar y creer en Cristo para ser salvos (Hechos 10:1–2, 38–43; 11:13–18; 15:7–9). Lejos de ser salvo antes que Pedro viniera a él, como algunos piensan, Cornelio fue un Gentil piadoso (10:2) que necesitaba escuchar sobre Cristo y creer en Él para ser salvo. Cuando Pedro reporta sobre la conversión de los Gentiles, él declara que solo cuando predicó Cornelio escuchó el mensaje que necesitaba escuchar para &amp;quot;ser salvo&amp;quot; (Hechos 11:14; ver también 15:8-9). A pesar de su piedad, Cornelio necesitaba escuchar la proclamación del Evangelio de Cristo para ser salvo. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De nuevo, la conclusión es clara: Jesús es el único Salvador y las personas deben conocer y creer en Cristo para ser salvos. Honremos a Cristo y el Evangelio y manifestemos nuestra fidelidad a la Palabra de Dios defendiendo estas verdades gemelas y viviendo de una forma que demuestre nuestro compromiso con ellas. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Elviama</name></author>	</entry>

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		<title>Only One Way/es</title>
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				<updated>2008-06-06T17:30:05Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Elviama: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader|author=&amp;amp;nbsp; Dr. Bruce A. Ware|partnerurl=&amp;amp;nbsp;[http://www.9marks.org|partner http://www.9marks.org|partner]=&amp;amp;nbsp;9Marksr|date=&amp;amp;nbsp;june 2008 other= |series=&amp;amp;nbsp;|categorytopic= The Gospel|mediatype= article|lang=&amp;amp;nbsp;Spanish|editor= n/a|translator= Elvia Rodríguez|levels= 1|reviewed= Not Reviewed|newtitle=Solo hay&amp;amp;nbsp;un camino &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestros días abundan tres posiciones sobre la pregunta de que si Cristo es el único camino a la salvación. Los tres pueden detectarse por cómo cada una responde a estas dos preguntas fundamentales: Primera ¿es Jesús el único Salvador? Más completamente: ¿es la vida sin pecado de Cristo y su muerte y resurrección redentora los únicos medios por los cuales se paga la pena del pecado y se vence su poder? Segunda: ¿es necesaria la fe en Cristo para ser salvo? Más completamente: ¿Es necesario el conocimiento consciente sobre la muerte y resurrección de Cristo por el pecado y la fe explícita en Él para que cualquiera se vuelva merecedor de los beneficios de su trabajo redentor y así ser salvo? &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pluralismo contesta ambas preguntas, &amp;quot;no&amp;quot;. El pluralista, como John Hicks, cree que existen muchos caminos para llegar a Dios y Jesús es solo uno de ellos. Ya que la salvación puede venir a través de otras religiones y líderes religiosos, seguramente sigue que muchas personas no tienen que creer en Cristo para ser salvos. &amp;lt;br&amp;gt;El inclusivismo contesta la primera pregunta con un &amp;quot;si&amp;quot; y la segunda con un &amp;quot;no&amp;quot;. Para el inclusivista, como Clark Pinnock, aunque Jesús ha logrado el trabajo necesario para llevarnos de regreso a Dios, no obstante, las personas se pueden salvar respondiendo positivamente a la revelación de Dios en la creación y quizás en aspectos de sus propias religiones. Así, aún y que Cristo es el único Salvador, las personas no tienen que saber de Él o creer en Él para ser salvos. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El exclusivismo contesta a ambas preguntas con un &amp;quot;si&amp;quot;. El exclusivista, como el finado Ronald H. Nash, cree que la Escritura afirma que ambas son verdad; primero, que solo Jesús ha logrado el trabajo redentor necesario para salvar a los pecadores y segundo, que el conocimiento y la fe en Cristo son necesarios para que cualquiera pueda ser salvo. El resto de este artículo ofrece un breve resumen de algunos de los soportes más importantes de estos dos conceptos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Jesús es el único Salvador ''&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Porqué creer que Jesús es el único Salvador? De todas las personas que han vivido e incluso vivirán en la tierra, solo Jesús califica, en Su persona y trabajo, como el único capaz de lograr la expiación del pecado del mundo. Considera las siguientes formas en las cuales solamente Jesús califica como el único Salvador: &amp;lt;br&amp;gt;Primero, solamente Jesús fue concebido por el Espíritu Santo y nació de una virgen (Isaías. 7:14; Mateo 1:18–25; Lucas 1:26–38); por lo que solamente Él califica para ser Salvador. ¿Por qué importa esto? Solo cuando el Espíritu Santo toma el lugar del padre humano en la concepción de Jesús puede ser verdad que el concebido es completamente Dios y completamente hombre. Cristo debe ser ambos, Dios y hombre para eximir del pecado (ver abajo) pero para que esto ocurra, debe ser concebido por el Espíritu Santo y nacido de una virgen humana. Nadie más en la historia del mundo es concebido por medio del Espíritu Santo y nacido de una madre virgen. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;Segundo, solamente Cristo es Dios encarnado (Juan 1:1-18; Hebreos 1:1–3; 2:14–18; Filipenses. 2:5–11; 1 Timoteo 2:5–6); como tal, solamente Él califica para ser Salvador. Como Anselmo sostuvo en el siglo 17, nuestro Salvador debe ser completamente hombre para tomar el lugar de los hombres y morir en su lugar y Él debe ser completamente Dios para que el valor de su pago expiador para satisfacer las demandas de nuestro Dios infinitamente bendito. Debe ser hombre, pero un simple hombre no puede hacer este pago infinito por el pecado. Nadie más en la historia del mundo es tanto completamente Dios y completamente hombre. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercero, solamente Cristo vivió una vida sin pecado (2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15; 7:23–28; 9:13–14; 1 Pedro 2:21–24); como tal, solamente Él califica para ser Salvador. Como aclara el Levítico, los animales ofrecidos como sacrificio para el pecado deben estar sin mancha. Esto prefiguró el sacrificio de Cristo quien, como ser sin pecado, fue capaz de morir por los pecados de otros y no por sí mismo. Pero nadie más en la historia del mundo ha tenido una vida sin pecado. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuarto, solamente Cristo tuvo una muerte penal y substitutonaria (Isaías 53:4–6; Romanos 3:21–26; 2 Corintios 5:21; Gálatas 3:10–14); como tal, solamente Él califica para ser Salvador. El pago del pecado es la muerte (Romanos 6:23) y debido a que Cristo tuvo una vida sin pecado, Él no merecía morir. Más bien, la causa de su muerte se debió al hecho de que el Padre le imputó nuestros pecados y su muerte fue en nuestro lugar. Nadie más en la historia del mundo ha muerto por llevar el pecado de otros y no como el juicio de su propio pecado. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quinto, solamente Cristo se levanta de la muerte triunfante sobre el pecado (Hechos 2:22-24, Romanos 4:25, 1 Corintios 15:3-8, 16-23). Como tal, solamente Él califica para ser Salvador. La Biblia indica que pocas personas, aparte de Cristo, se han levantado de la muerte (1 Reyes 17:17-24; Juan 11:38-44) pero solo Cristo se ha levantado de la muerte para nunca más morir, habiendo triunfado sobre el pecado. El pago por el pecado es la muerte y el poder más grande del pecado es la muerte. Entonces, la resurrección de Cristo de la muerte demuestra que su muerte redentora por el pecado logró tanto el pago completo de la pena del pecado y la victoria completa sobre la mayor fuerza del pecado. Nadie más en la historia del mundo se ha levantado de la muerta ni triunfado sobre el pecado. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conclusión es incuestionable: solamente Cristo califica como Salvador y solamente Cristo es Salvador. Las propias palabras de Jesús no pueden ser más claras: &amp;quot;Soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre excepto a través de mi&amp;quot; (Juan 14:6). El apóstol Pedro confirma: &amp;quot;Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos&amp;quot; (Hechos 4:12). Estas declaraciones son verdaderas para nadie más en la historia del mundo. Efectivamente, solo Jesús es Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''La fe en Cristo es necesaria para ser salvo &amp;lt;br&amp;gt;''¿Porqué pensar que la fe en Cristo es necesaria para ser salvo? La enseñanza de los apóstoles es clara, que el contenido del Evangelio ahora (desde la venida de Cristo), se concentra directamente sobre la muerte redentora y resurrección de Cristo y que por la fe en Cristo a uno se le perdonan sus pecados y se le garantiza la vida eterna. Considera los siguientes pasajes que apoyan la convicción de que las personas se salvan solamente en tanto conocen y confían en Cristo como su Salvador: &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Primero, la propia enseñanza de Jesús muestra que las naciones necesitan escuchar y arrepentirse para ser salvos (Lucas 24:44-49). Jesús manda que &amp;quot;y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén&amp;quot; (Lucas 24:47). Las personas que Jesús describe aquí no están arrepentidas ni perdonadas. Para ser perdonado deben arrepentirse. Pero para arrepentirse deben escuchar la proclamación del trabajo de Cristo en su nombre. Y esto es verdad para todas las naciones, incluyendo a los judíos que no han confiado en Cristo. Jesús no se imagina las &amp;quot;naciones&amp;quot; como que ya salvas al guardarse las revelaciones disponibles para ellos. Sino que los creyentes deben proclamar el mensaje de Cristo a todas las naciones para que las personas en esas naciones sean salvas. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo, Pablo enseña que hasta los judíos piadosos y todos los demás deben escuchar y creer en Cristo para ser salvos (Romanos 10: 1-4, 13-15). El deseo de su corazón y su oración es por la salvación de sus compatriotas judíos. Aún y cuando ellos tienen fervor por Dios, no saben que la rectitud de Dios viene solamente a través de la fe en Cristo. Así que estos judíos, aún y que son piadosos, no son salvos. Porque todo aquel que invocare el nombre de Cristo (ver Romanos 10:9, 13) será salvo. Pero se requiere que alguien les diga. Y se requiere que se envíen aquellos. Las misiones, entonces, son necesarias ya que las personas deben escuchar el Evangelio de Cristo para ser salvos. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercero, la historia de Cornelio demuestra que aún que gentiles piadosos deben escuchar y creer en Cristo para ser salvos (Hechos 10:1–2, 38–43; 11:13–18; 15:7–9). Lejos de ser salvo antes que Pedro viniera a él, como algunos piensan, Cornelio fue un Gentil piadoso (10:2) que necesitaba escuchar sobre Cristo y creer en Él para ser salvo. Cuando Pedro reporta sobre la conversión de los Gentiles, él declara que solo cuando predicó Cornelio escuchó el mensaje que necesitaba escuchar para &amp;quot;ser salvo&amp;quot; (Hechos 11:14; ver también 15:8-9). A pesar de su piedad, Cornelio necesitaba escuchar la proclamación del Evangelio de Cristo para ser salvo. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De nuevo, la conclusión es clara: Jesús es el único Salvador y las personas deben conocer y creer en Cristo para ser salvos. Honremos a Cristo y el Evangelio y manifestemos nuestra fidelidad a la Palabra de Dios defendiendo estas verdades gemelas y viviendo de una forma que demuestre nuestro compromiso con ellas. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Elviama</name></author>	</entry>

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				<updated>2008-06-05T20:34:33Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Elviama: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;= Hay solo un camino  =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestros días abundan tres posiciones sobre la pregunta de que si Cristo es el único camino a la salvación. Los tres pueden detectarse por cómo cada una responde a estas dos preguntas fundamentales: Primera ¿es Jesús el único Salvador? Más completamente: ¿es la vida sin pecado de Cristo y su muerte y resurrección redentora los únicos medios por los cuales se paga la pena del pecado y se vence su poder? Segunda: ¿es necesaria la fe en Cristo para ser salvo? Más completamente: ¿Es necesario el conocimiento consciente sobre la muerte y resurrección de Cristo por el pecado y la fe explícita en Él para que cualquiera se vuelva merecedor de los beneficios de su trabajo redentor y así ser salvo? &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
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El pluralismo contesta ambas preguntas, &amp;quot;no&amp;quot;. El pluralista, como John Hicks, cree que existen muchos caminos para llegar a Dios y Jesús es solo uno de ellos. Ya que la salvación puede venir a través de otras religiones y líderes religiosos, seguramente sigue que muchas personas no tienen que creer en Cristo para ser salvos. &amp;lt;br&amp;gt;El inclusivismo contesta la primera pregunta con un &amp;quot;si&amp;quot; y la segunda con un &amp;quot;no&amp;quot;. Para el inclusivista, como Clark Pinnock, aunque Jesús ha logrado el trabajo necesario para llevarnos de regreso a Dios, no obstante, las personas se pueden salvar respondiendo positivamente a la revelación de Dios en la creación y quizás en aspectos de sus propias religiones. Así, aún y que Cristo es el único Salvador, las personas no tienen que saber de Él o creer en Él para ser salvos. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El exclusivismo contesta a ambas preguntas con un &amp;quot;si&amp;quot;. El exclusivista, como el finado Ronald H. Nash, cree que la Escritura afirma que ambas son verdad; primero, que solo Jesús ha logrado el trabajo redentor necesario para salvar a los pecadores y segundo, que el conocimiento y la fe en Cristo son necesarios para que cualquiera pueda ser salvo. El resto de este artículo ofrece un breve resumen de algunos de los soportes más importantes de estos dos conceptos. &amp;lt;br&amp;gt;Jesús es el único Salvador &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
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¿Porqué creer que Jesús es el único Salvador? De todas las personas que han vivido e incluso vivirán en la tierra, solo Jesús califica, en Su persona y trabajo, como el único capaz de lograr la expiación del pecado del mundo. Considera las siguientes formas en las cuales solamente Jesús califica como el único Salvador: &amp;lt;br&amp;gt;Primero, solamente Jesús fue concebido por el Espíritu Santo y nació de una virgen (Isaías. 7:14; Mateo 1:18–25; Lucas 1:26–38); por lo que solamente Él califica para ser Salvador. ¿Por qué importa esto? Solo cuando el Espíritu Santo toma el lugar del padre humano en la concepción de Jesús puede ser verdad que el concebido es completamente Dios y completamente hombre. Cristo debe ser ambos, Dios y hombre para eximir del pecado (ver abajo) pero para que esto ocurra, debe ser concebido por el Espíritu Santo y nacido de una virgen humana. Nadie más en la historia del mundo es concebido por medio del Espíritu Santo y nacido de una madre virgen. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;Segundo, solamente Cristo es Dios encarnado (Juan 1:1-18; Hebreos 1:1–3; 2:14–18; Filipenses. 2:5–11; 1 Timoteo 2:5–6); como tal, solamente Él califica para ser Salvador. Como Anselmo sostuvo en el siglo 17, nuestro Salvador debe ser completamente hombre para tomar el lugar de los hombres y morir en su lugar y Él debe ser completamente Dios para que el valor de su pago expiador para satisfacer las demandas de nuestro Dios infinitamente bendito. Debe ser hombre, pero un simple hombre no puede hacer este pago infinito por el pecado. Nadie más en la historia del mundo es tanto completamente Dios y completamente hombre. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
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Tercero, solamente Cristo vivió una vida sin pecado (2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15; 7:23–28; 9:13–14; 1 Pedro 2:21–24); como tal, solamente Él califica para ser Salvador. Como aclara el Levítico, los animales ofrecidos como sacrificio para el pecado deben estar sin mancha. Esto prefiguró el sacrificio de Cristo quien, como ser sin pecado, fue capaz de morir por los pecados de otros y no por sí mismo. Pero nadie más en la historia del mundo ha tenido una vida sin pecado. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
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Cuarto, solamente Cristo tuvo una muerte penal y substitutonaria (Isaías 53:4–6; Romanos 3:21–26; 2 Corintios 5:21; Gálatas 3:10–14); como tal, solamente Él califica para ser Salvador. El pago del pecado es la muerte (Romanos 6:23) y debido a que Cristo tuvo una vida sin pecado, Él no merecía morir. Más bien, la causa de su muerte se debió al hecho de que el Padre le imputó nuestros pecados y su muerte fue en nuestro lugar. Nadie más en la historia del mundo ha muerto por llevar el pecado de otros y no como el juicio de su propio pecado. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quinto, solamente Cristo se levanta de la muerte triunfante sobre el pecado (Hechos 2:22-24, Romanos 4:25, 1 Corintios 15:3-8, 16-23). Como tal, solamente Él califica para ser Salvador. La Biblia indica que pocas personas, aparte de Cristo, se han levantado de la muerte (1 Reyes 17:17-24; Juan 11:38-44) pero solo Cristo se ha levantado de la muerte para nunca más morir, habiendo triunfado sobre el pecado. El pago por el pecado es la muerte y el poder más grande del pecado es la muerte. Entonces, la resurrección de Cristo de la muerte demuestra que su muerte redentora por el pecado logró tanto el pago completo de la pena del pecado y la victoria completa sobre la mayor fuerza del pecado. Nadie más en la historia del mundo se ha levantado de la muerta ni triunfado sobre el pecado. Por lo tanto, solamente Jesús califica para ser Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La conclusión es incuestionable: solamente Cristo califica como Salvador y solamente Cristo es Salvador. Las propias palabras de Jesús no pueden ser más claras: &amp;quot;Soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre excepto a través de mi&amp;quot; (Juan 14:6). El apóstol Pedro confirma: &amp;quot;Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos&amp;quot; (Hechos 4:12). Estas declaraciones son verdaderas para nadie más en la historia del mundo. Efectivamente, solo Jesús es Salvador. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fe en Cristo es necesaria para ser salvo &amp;lt;br&amp;gt;¿Porqué pensar que la fe en Cristo es necesaria para ser salvo? La enseñanza de los apóstoles es clara, que el contenido del Evangelio ahora (desde la venida de Cristo), se concentra directamente sobre la muerte redentora y resurrección de Cristo y que por la fe en Cristo a uno se le perdonan sus pecados y se le garantiza la vida eterna. Considera los siguientes pasajes que apoyan la convicción de que las personas se salvan solamente en tanto conocen y confían en Cristo como su Salvador: &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Primero, la propia enseñanza de Jesús muestra que las naciones necesitan escuchar y arrepentirse para ser salvos (Lucas 24:44-49). Jesús manda que &amp;quot;y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén&amp;quot; (Lucas 24:47). Las personas que Jesús describe aquí no están arrepentidas ni perdonadas. Para ser perdonado deben arrepentirse. Pero para arrepentirse deben escuchar la proclamación del trabajo de Cristo en su nombre. Y esto es verdad para todas las naciones, incluyendo a los judíos que no han confiado en Cristo. Jesús no se imagina las &amp;quot;naciones&amp;quot; como que ya salvas al guardarse las revelaciones disponibles para ellos. Sino que los creyentes deben proclamar el mensaje de Cristo a todas las naciones para que las personas en esas naciones sean salvas. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Segundo, Pablo enseña que hasta los judíos piadosos y todos los demás deben escuchar y creer en Cristo para ser salvos (Romanos 10: 1-4, 13-15). El deseo de su corazón y su oración es por la salvación de sus compatriotas judíos. Aún y cuando ellos tienen fervor por Dios, no saben que la rectitud de Dios viene solamente a través de la fe en Cristo. Así que estos judíos, aún y que son piadosos, no son salvos. Porque todo aquel que invocare el nombre de Cristo (ver Romanos 10:9, 13) será salvo. Pero se requiere que alguien les diga. Y se requiere que se envíen aquellos. Las misiones, entonces, son necesarias ya que las personas deben escuchar el Evangelio de Cristo para ser salvos. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercero, la historia de Cornelio demuestra que aún que gentiles piadosos deben escuchar y creer en Cristo para ser salvos (Hechos 10:1–2, 38–43; 11:13–18; 15:7–9). Lejos de ser salvo antes que Pedro viniera a él, como algunos piensan, Cornelio fue un Gentil piadoso (10:2) que necesitaba escuchar sobre Cristo y creer en Él para ser salvo. Cuando Pedro reporta sobre la conversión de los Gentiles, él declara que solo cuando predicó Cornelio escuchó el mensaje que necesitaba escuchar para &amp;quot;ser salvo&amp;quot; (Hechos 11:14; ver también 15:8-9). A pesar de su piedad, Cornelio necesitaba escuchar la proclamación del Evangelio de Cristo para ser salvo. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De nuevo, la conclusión es clara: Jesús es el único Salvador y las personas deben conocer y creer en Cristo para ser salvos. Honremos a Cristo y el Evangelio y manifestemos nuestra fidelidad a la Palabra de Dios defendiendo estas verdades gemelas y viviendo de una forma que demuestre nuestro compromiso con ellas. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Elviama</name></author>	</entry>

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		<id>http://gospeltranslations.org/wiki/Quest_for_Joy/es</id>
		<title>Quest for Joy/es</title>
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				<updated>2008-01-05T00:12:40Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Elviama: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;= '''En busca de la Dicha''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== '''&amp;lt;br&amp;gt;''' ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== '''''''''''&lt;br /&gt;
= '''En busca de la Dicha''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== '''Seis Verdades Bíblicas''' ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabías que Dios nos manda ser alegres? ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== &amp;lt;br&amp;gt;''“Que el Señor sea tu único deleite y Él colmará los deseos de tu corazón” (Salmo 37.4)'' ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 1) Dios nos creó para su gloria ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''''“Trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra,… para gloria mía los he creado” (Isaías 43:6-7)'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Dios nos creó para magnificar su grandeza, de la misma manera en que los telescopios magnifican las estrellas. Él nos creó para manifestar su bondad, confianza, belleza, sabiduría y justicia. La manifestación más grande de la gloria de Dios proviene del placer profundo en todo lo que Él es. Esto significa que Dios obtiene la alabanza y nosotros el placer. Dios nos creó de tal manera que Él está más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 2) Cada ser humano debe vivir para la gloria de Dios&amp;lt;br&amp;gt; ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''''“Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31)&amp;lt;br&amp;gt;'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si Dios no creó para su gloria, está claro que debemos vivir para su gloria. Nuestro deber viene de su diseño. Entonces nuestra obligación principal es mostrar el valor de Dios al estar satisfechos con todo lo que Él es para nosotros. Ésta es la esencia de amar a Dios (Mateo 22:37) y confiar en Él (1 Juan 5:3-4) y estar agradecidos con Él (Salmo 100:2-4). Es la raíz de toda la obediencia verdadera, especialmente amar a otros (Colosenses 1:4-5).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 3) Todos hemos fallado en glorificar a Dios como deberíamos&amp;lt;br&amp;gt; ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''“''Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;¿Qué significa “están destituidos de la gloria de Dios”? Significa que ninguno de nosotros ha confiado y atesorado a Dios de la manera en que deberíamos. No hemos estado satisfechos con su grandeza ni caminado en sus caminos. Hemos buscado nuestra satisfacción en otras cosas y las tratamos con más valor que a Dios, lo cual es la esencia de la idolatría (Romanos 1:21-23). Desde que el pecado vino al mundo nos hemos resistido a tener a Dios como nuestro tesoro que todo satisface (Efesios 2:3). Esta es una ofensa espantosa a la grandeza de Dios (Jeremías 2:12-13).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 4) Todos estamos sujetos a la condena justa de Dios&amp;lt;br&amp;gt; ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''''“Porque la paga del pecado es muerte…” (Romanos 6:23)&amp;lt;br&amp;gt;'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hemos subestimado la gloria de Dios ¿Cómo? Al preferir otras cosas antes que a Él. Por nuestra ingratitud, desconfianza y desobediencia. Entonces Dios está a punto de expulsarnos de la dicha de su gloria para siempre. “Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Tesalonisenses 1:9).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “infierno” se utiliza en el Nuevo Testamento doce veces; once veces por el mismo Jesús. No es un mito creado por unos predicadores sombríos y enojados. Es una advertencia solemne del Hijo de Dios quien murió para liberar a los pecadores de su maldición y lo ignoramos bajo un gran riesgo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si la Biblia se terminara aquí en su análisis de la condición humana, estaríamos condenados a un futuro sin esperanza. Sin embargo, no es aquí donde termina…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 5) Dios mandó a su único hijo Jesús a brindar vida eterna y dicha&amp;lt;br&amp;gt; ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''“'''''''Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…” (1 Timoteo 1:15)&amp;lt;br&amp;gt;'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La buena noticia es que Cristo murió por pecadores como nosotros y Él se alzó físicamente de la muerte para validar el poder salvador de su muerte y para abrir las puertas de la vida y dicha eterna (1 Corintios 15:20). Esto significa que Dios puede absolver de la culpa a los pecadores y aún ser justo (Romanos 3:25-26). “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18). Regresando a casa con Dios es donde se encuentra toda satisfacción profunda y duradera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== 6) Los beneficios obtenidos por la muerte de Cristo pertenecen a aquellos quienes se arrepienten y confían en Él ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''''“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19)&amp;lt;br&amp;gt;“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31)'''''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Arrepentíos” significa apartarse de todas las falsas promesas del pecado. “Fe” significa estar satisfecho con todo lo que Dios nos prometió que sería para nosotros en Jesús. “Aquél que cree en mi” dice Jesús “nunca tendrá sed” (Juan 6:35). Nosotros no ganamos nuestra salvación, no la merecemos (Romanos 4:4-5). Es por la gracia a través de la fe (Efesios 2:8-9). Es un regalo (Romanos 3:24). La tendremos si la deseamos sobre todas las cosas (Mateo 13:44). Cuando hacemos eso, la misión de Dios en la creación está cumplida: Él es glorificado en nosotros y nosotros estamos satisfechos en Él para siempre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tiene sentido para ti? &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Deseas la clase de gozo que viene de estar satisfecho con todo lo que Dios es para ti en Jesús? Si es así, entonces Dios está trabajando en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué debes hacer?&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Apártate de las falsas promesas del pecado. Llama a Jesús para que te salve de la culpa y castigo y tormento. “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). Empieza a bancar tu esperanza en todo lo que Dios es para ti en Jesús; rompe el poder de las promesas del pecado por medio de la fe en la satisfacción superior de las promesas de Dios. Empieza a leer la biblia para que encuentres sus grandiosas y preciosas promesas, las cuales te pueden liberar (2 Pedro 1:3-4). Encuentra una iglesia que crea en la Biblia y empieza a alabar y a crecer junto con otras personas que atesoran a Cristo sobre todas las cosas (Filipenses 3:7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mejor noticia del mundo es que no hay necesariamente un conflicto entre nuestra felicidad y la santidad de Dios. Estando satisfechos con todo lo que Dios es para nosotros en Jesús, lo magnifica como gran Tesoro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''''“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.” (Salmo 16:11)&amp;lt;br&amp;gt;'''''&lt;br /&gt;
 ==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Elviama</name></author>	</entry>

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		<title>Quest for Joy/es</title>
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				<updated>2008-01-05T00:03:45Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Elviama: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;= '''En busca de la Dicha''' =&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== '''&amp;lt;br&amp;gt;'''Seis Verdades Bíblicas&amp;lt;br&amp;gt;¿Sabías que Dios nos manda ser alegres?&amp;lt;br&amp;gt;“Que el Señor sea tu único deleite y Él colmará los deseos de tu corazón” (Salmo 37.4) ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
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&lt;br /&gt;
1) Dios nos creó para su gloria&amp;lt;br&amp;gt;“Trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra,… para gloria mía los he creado” (Isaías 43:6-7)&amp;lt;br&amp;gt;Dios nos creó para magnificar su grandeza, de la misma manera en que los telescopios magnifican las estrellas. Él nos creó para manifestar su bondad, confianza, belleza, sabiduría y justicia. La manifestación más grande de la gloria de Dios proviene del placer profundo en todo lo que Él es. Esto significa que Dios obtiene la alabanza y nosotros el placer. Dios nos creó de tal manera que Él está más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
2) Cada ser humano debe vivir para la gloria de Dios&amp;lt;br&amp;gt;“Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31)&amp;lt;br&amp;gt;Si Dios no creó para su gloria, está claro que debemos vivir para su gloria. Nuestro deber viene de su diseño. Entonces nuestra obligación principal es mostrar el valor de Dios al estar satisfechos con todo lo que Él es para nosotros. Ésta es la esencia de amar a Dios (Mateo 22:37) y confiar en Él (1 Juan 5:3-4) y estar agradecidos con Él (Salmo 100:2-4). Es la raíz de toda la obediencia verdadera, especialmente amar a otros (Colosenses 1:4-5).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
3) Todos hemos fallado en glorificar a Dios como deberíamos&amp;lt;br&amp;gt;“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)&amp;lt;br&amp;gt;¿Qué significa “están destituidos de la gloria de Dios”? Significa que ninguno de nosotros ha confiado y atesorado a Dios de la manera en que deberíamos. No hemos estado satisfechos con su grandeza ni caminado en sus caminos. Hemos buscado nuestra satisfacción en otras cosas y las tratamos con más valor que a Dios, lo cual es la esencia de la idolatría (Romanos 1:21-23). Desde que el pecado vino al mundo nos hemos resistido a tener a Dios como nuestro tesoro que todo satisface (Efesios 2:3). Esta es una ofensa espantosa a la grandeza de Dios (Jeremías 2:12-13).&lt;br /&gt;
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4) Todos estamos sujetos a la condena justa de Dios&amp;lt;br&amp;gt;“Porque la paga del pecado es muerte…” (Romanos 6:23)&amp;lt;br&amp;gt;Hemos subestimado la gloria de Dios ¿Cómo? Al preferir otras cosas antes que a Él. Por nuestra ingratitud, desconfianza y desobediencia. Entonces Dios está a punto de expulsarnos de la dicha de su gloria para siempre. “Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Tesalonisenses 1:9).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra “infierno” se utiliza en el Nuevo Testamento doce veces; once veces por el mismo Jesús. No es un mito creado por unos predicadores sombríos y enojados. Es una advertencia solemne del Hijo de Dios quien murió para liberar a los pecadores de su maldición y lo ignoramos bajo un gran riesgo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si la Biblia se terminara aquí en su análisis de la condición humana, estaríamos condenados a un futuro sin esperanza. Sin embargo, no es aquí donde termina…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
5) Dios mandó a su único hijo Jesús a brindar vida eterna y dicha&amp;lt;br&amp;gt;“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…” (1 Timoteo 1:15)&amp;lt;br&amp;gt;La buena noticia es que Cristo murió por pecadores como nosotros y Él se alzó físicamente de la muerte para validar el poder salvador de su muerte y para abrir las puertas de la vida y dicha eterna (1 Corintios 15:20). Esto significa que Dios puede absolver de la culpa a los pecadores y aún ser justo (Romanos 3:25-26). “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18). Regresando a casa con Dios es donde se encuentra toda satisfacción profunda y duradera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
6) Los beneficios obtenidos por la muerte de Cristo pertenecen a aquellos quienes se arrepienten y confían en Él&amp;lt;br&amp;gt;“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19)&amp;lt;br&amp;gt;“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Arrepentíos” significa apartarse de todas las falsas promesas del pecado. “Fe” significa estar satisfecho con todo lo que Dios nos prometió que sería para nosotros en Jesús. “Aquél que cree en mi” dice Jesús “nunca tendrá sed” (Juan 6:35). Nosotros no ganamos nuestra salvación, no la merecemos (Romanos 4:4-5). Es por la gracia a través de la fe (Efesios 2:8-9). Es un regalo (Romanos 3:24). La tendremos si la deseamos sobre todas las cosas (Mateo 13:44). Cuando hacemos eso, la misión de Dios en la creación está cumplida: Él es glorificado en nosotros y nosotros estamos satisfechos en Él para siempre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Tiene sentido para ti? &amp;lt;br&amp;gt;¿Deseas la clase de gozo que viene de estar satisfecho con todo lo que Dios es para ti en Jesús? Si es así, entonces Dios está trabajando en tu vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué debes hacer?&amp;lt;br&amp;gt;Apártate de las falsas promesas del pecado. Llama a Jesús para que te salve de la culpa y castigo y tormento. “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). Empieza a bancar tu esperanza en todo lo que Dios es para ti en Jesús; rompe el poder de las promesas del pecado por medio de la fe en la satisfacción superior de las promesas de Dios. Empieza a leer la biblia para que encuentres sus grandiosas y preciosas promesas, las cuales te pueden liberar (2 Pedro 1:3-4). Encuentra una iglesia que crea en la Biblia y empieza a alabar y a crecer junto con otras personas que atesoran a Cristo sobre todas las cosas (Filipenses 3:7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mejor noticia del mundo es que no hay necesariamente un conflicto entre nuestra felicidad y la santidad de Dios. Estando satisfechos con todo lo que Dios es para nosotros en Jesús, lo magnifica como gran Tesoro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.” (Salmo 16:11)&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
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